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jueves, 20 de noviembre de 2025

 

Quiénes son los siete jueces del Supremo que han juzgado al fiscal: cinco le condenan y dos se desmarcan

El Alto Tribunal condena a a Álvaro García Ortiz a dos años de inhabilitación, 7.200 euros de multa y una indemnización de 10.000 euros

Suren Gasparyan

ElPlural

15-11-25 y 20-11-25



Siete jueces, un caso explosivo y una decisión que redefinirá la relación entre Fiscalía y Poder Judicial. Ese es el escenario en el que se movía la Sala Segunda del Tribunal Supremo, un espacio donde cada resolución tiene eco político, jurídico e institucional. Sobre la mesa estaba el futuro del fiscal general del Estado y Álvaro García Ortiz ha salido perdiendo. En una decisión dividad por ideología, los cinco magistrados conservadores consideran al máximo mandatario del Ministerio Fiscal culpable de revelación de secretos y le condenan a dos años de inhabilitación, 7.200 euros de multa y una indemnización de 10.000 euros en favor de Alberto González Amador, novio de Isabel Díaz Ayuso.

Para comprender el alcance de lo que se ha resuelto, aunque sin conocerse aún la sentencia completa,  antes hay que empezar por los magistrados implicados: Manuel Marchena, Andrés Martínez Arrieta, Carmen Lamela, Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral, Susana Polo y Ana Ferrer.

La tensión que rodea al proceso ha sido alimentada por semanas de declaraciones cruzadas, testificales de agentes de la UCO y un clima político que interpreta cada matiz como un movimiento tectónico. El propio García Ortiz defendió que su decisión de hacer pública aquella nota informativa fue “estrictamente profesional”, mientras que las acusaciones insistieron en que la Fiscalía no actuó con la neutralidad exigible.

Entre unas versiones y otras, estos siete magistrados se han convertido en el único punto firme de un proceso en el que cada gesto —un informe, una pregunta, un silencio— se ha analizado con lupa. Su papel ha sido protagonista: han emitido un fallo condenatorio, contrario a todos los testimonios de periodistas implicados, que habrá que ver si es capaz de sostenerse jurídicamente. Por eso, importa conocer quiénes son, qué trayectoria traen, cómo han ascendido hasta el vértice de la jurisdicción penal, qué resoluciones han firmado y qué sensibilidad jurídica ha marcado su carrera. Porque no solo han dictado una sentencia: han dado lo que algunos ya han calificado como "golpe de Estado"

Manuel Marchena



Manuel Marchena (66 años) es uno de los nombres más reconocibles del Supremo. Fiscal de carrera, llegó al Alto Tribunal en 2007, en un CGPJ con mayoría forjada durante los gobiernos de José María Aznar. Presidió la Sala Segunda durante una década y dirigió procedimientos de enorme visibilidad, entre ellos el juicio del ‘procés’ (2019).

No milita en asociaciones judiciales, pero su ubicación en el ala conservadora se ha dado por asumida durante años, hasta el punto de que el PP lo promovió en 2013 para presidir el CGPJ —una operación que naufragó— y volvió a pactarlo con el PSOE en 2018. Aquel acuerdo saltó por los aires tras el célebre WhatsApp del entonces portavoz popular en el Senado, Ignacio Cosidó, jactándose de que con Marchena al frente “el PP controlaría por detrás la Sala Segunda”. Marchena renunció, alegando defensa de la imagen de independencia del Supremo.

Su ascendencia en la Sala de lo Penal ha sido y sigue siendo notable. Además del ‘procés’, ha intervenido en piezas clave de Gürtel y en causas de fuerte impacto institucional. Críticas y elogios le han llegado a partes iguales por decisiones controvertidas y por su perfil de magistrado meticuloso y poco dado a declaraciones. Aunque dejó la presidencia de la Sala en diciembre de 2024, se le atribuye aún peso interno en la dinámica del tribunal.

Andrés Martínez Arrieta



Andrés Martínez Arrieta (70 años), presidente de la Sala de lo Penal, es el número uno del escalafón y uno de los magistrados con carrera más temprana en el Supremo: ingresó en 1998, con 43 años, en pleno primer Gobierno de Aznar. Participó en la fundación de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria, de corte moderado y composición mayoritariamente conservadora. Aunque cultiva una imagen de mesura e independencia, su reciente elección para presidir la Sala se materializó con el apoyo del sector conservador del CGPJ, en detrimento de la candidata progresista Ana Ferrer.

Ha intervenido en decisiones de alto voltaje institucional. En 2012 formó parte del tribunal que inhabilitó a Baltasar Garzón por las escuchas ordenadas en prisión a acusados de Gürtel, fallo unánime y polémico por sus implicaciones sobre la lucha contra la corrupción. También integró el tribunal del ‘procés’ (2019) que condenó por sedición a los líderes independentistas. Además, por designación del CGPJ, ha participado en la supervisión judicial de las actividades del CNI, indicio del alto grado de confianza institucional que concita su figura.

Su estilo es el del magistrado templado, reacio a la exposición pública, que evita maximalismos y fomenta consensos. Sin embargo, su trayectoria de nombramientos y apoyos refleja una sintonía estructural con el bloque conservador que domina la Sala desde hace años.

Carmen Lamela



Carmen Lamela (64 años) dio el salto del Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional al Supremo en 2018, en una promoción respaldada por la mayoría conservadora del CGPJ durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Sin adscripción asociativa, sus resoluciones más conocidas se alinean con una línea punitiva en terrorismo y secesión, lo que le ha granjeado apoyos en ámbitos cercanos al PP. Un dato simbólico: el 2 de octubre de 2017, días antes de encargarse de las primeras diligencias contra el Govern cesado, recibió la medalla al mérito policial de manos del ministro del Interior Juan Ignacio Zoido.

Su instrucción se recuerda por la prisión preventiva de miembros del Govern y de los líderes sociales Jordi Sànchez y Jordi Cuixart en 2017, una decisión aplaudida por sectores conservadores y cuestionada por desproporcionada en otros foros. Lamela también elevó al tipo de terrorismo la agresión de Alsasua (2016) contra dos guardias civiles y sus parejas, encarcelando a siete jóvenes de manera preventiva; la Audiencia terminaría descartando el terrorismo y condenando por delitos comunes de lesiones y desórdenes.

Otro episodio que la marcó fue el caso Sandro Rosell. En 2017 ordenó su ingreso en prisión por presunto blanqueo y mantuvo la medida casi dos años. En 2019, el exdirigente del Barça fue absuelto, lo que abrió un amplio debate sobre el abuso de la prisión provisional en instrucción. Estas decisiones proyectaron la imagen de una magistrada rígida en riesgos procesales y contundente frente a delitos de orden público, características valoradas por el entorno conservador.

Juan Ramón Berdugo



Juan Ramón Berdugo (71 años) es uno de los decanos de la Sala Segunda: llegó en 2004, con un CGPJ de mayoría conservadora ligado al último Gobierno de Aznar. Vinculado a la APM, su trayectoria ha contribuido a consolidar la hegemonía conservadora en la Sala durante los últimos lustros.

Su firma aparece en fallos muy controvertidos en materia de libertad de expresión y en causas con aristas políticas. En 2017, integró el tribunal que condenó al músico César Strawberry (Def Con Dos) por enaltecimiento del terrorismo debido a unos tuits; en 2020, el Tribunal Constitucional anuló esa condena por vulnerar la libertad de expresión. Fue también ponente del auto que, en febrero de 2024procesó a Carles Puigdemont por terrorismo en la causa de Tsunami Democràtic, una calificación que generó fuertes reservas y que no prosperó: la investigación terminaría archivada sin juicio.

En el capítulo de corrupción, Berdugo desempeñó un papel relevante en Gürtel: como ponente de la sentencia del Supremo de 2020confirmó la mayor parte de las condenas y la responsabilidad a título lucrativo del PP. En etapas previas, no obstante, integró la Sala que apartó en 2017 al magistrado José Ricardo de Prada del tribunal de apelación, movimiento interpretado como un intento de rebajar la dureza de la resolución inicial. Su perfil, firme en el orden público y en tesis restrictivas de libertades en ciertos casos, le sitúa en el corazón del bloque conservador.

Antonio del Moral



Antonio del Moral (66 años), también de origen fiscal, ingresó en el Supremo en 2012 durante la presidencia de Carlos Dívar y en una plaza para juristas de reconocida competencia. De perfil conservador y católico practicante, su pertenencia al Opus Dei es pública y forma parte de la APM, la asociación mayoritaria entre jueces de esa sensibilidad. Sin ocupar cargos políticos, su entorno ideológico lo sitúa cercano a las tesis del Partido Popular.

Su hoja de servicios acumula polémicas. Fue ponente del auto de archivo (2016) de la causa contra María José García-Pelayo, exalcaldesa de Jerez y diputada del PP, investigada en una pieza de Gürtel. Contra el criterio de la Fiscalía, el tribunal cerró el caso con el controvertido argumento de que la regidora “no sabía lo que firmaba” en contratos amañados, lo que le evitó el banquillo. En 2014, integró el tribunal que anuló una condena a un policía en un asunto de narcotráfico vinculado a Schola Iuris, centro en el que Del Moral impartía clases, extremo que desató críticas por posible conflicto de intereses.

Del Moral ha mostrado, además, una postura beligerante con algunas reformas del Gobierno: fue el único magistrado del Supremo que secundó la huelga de jueces y fiscales de junio de 2023. Entre colegas se le reconoce la solidez técnica de sus votos, a menudo con posiciones garantistas en lo procesal, pero su trayectoria refleja decisiones que han beneficiado a figuras del PP y una afinidad ideológica clara.

Susana Polo



Susana Polo (65 años) es una de las dos magistradas del tribunal y una de las dos únicas voces de sensibilidad progresista. Ella y la progresista Ana Ferrer son las únicas que han emitido voto particular, lo que significa que no coinciden con la sentencia y se decantran por la absolución.

Llegó al Supremo en 2018 tras un pacto en el CGPJ que, a la vez, impulsó los nombramientos de dos magistrados de perfil conservador (entre ellos, Carmen Lamela). Perteneciente a Juezas y Jueces para la Democracia, ha desarrollado una carrera discreta y técnica, especialmente en el TSJ de Madrid.

Paradójicamente, ha sido pieza clave en el arranque de este caso: fue la ponente del auto de admisión que abrió el proceso contra García Ortiz, convirtiéndose en la primera juez en encausar a un fiscal general en ejercicio. Según se deslizó en su día en ámbitos jurídicos, mantuvo dudas durante la deliberación, pero se sumó finalmente a una decisión unánime. Ese gesto subraya su perfil de jurista institucional: incluso desde posiciones progresistas, prioriza el procedimiento y el debate jurídico.

Su hoja de servicio incluye episodios controvertidos. En 2014, instruyó una causa contra el juez Elpidio Silva por la filtración de correos de Miguel Blesa (Caja Madrid). En aquel contexto, dictó un auto en el que sostenía que los e-mails corporativos divulgados afectaban a la intimidad de Blesa, intentando blindar ese material. A la postre, aquellos correos sacaron a la luz indicios de corrupción financiera —como las tarjetas ‘black’— y derivaron en otras responsabilidades. El episodio dejó a Polo expuesta a críticas de quienes vieron en esa posición una sobreprotección del poder económico, aunque también hubo quien la interpretó como una defensa técnica de derechos fundamentales. En el caso ERE, firmó junto con Ana Ferrer un voto particular de corte garantista que cuestionaba aspectos de la malversación atribuida a José Antonio Griñán, mostrando independencia respecto a sensibilidades partidistas.

Ana Ferrer



Ana María Ferrer (66 años) es la magistrada de perfil más abiertamente progresista del tribunal y pionera en la Sala Segunda: en 2014 se convirtió en la primera mujer en integrarla. Procede de Juezas y Jueces para la Democracia y presidió la Audiencia Provincial de Madrid antes de su nombramiento. Participó en el juicio del ‘procés’ (2019) y, ya en el Supremo, se ha distinguido por su defensa de la igualdad en la Justicia y su crítica a las injerencias políticas en los nombramientos.

Su trayectoria reciente estuvo marcada por su candidatura a la presidencia de la Sala de lo Penal (2023-2024). La aspiración, que la habría convertido en la primera mujer al frente de la Sala, encalló por el veto de los vocales conservadores del CGPJ. Finalmente retiró su candidatura, denunciando en una carta el peso de los “vetos ideológicos” frente a los principios de mérito, capacidad y paridad. Aquella controversia evidenció las tensiones en el gobierno de los jueces y la resistencia a su promoción en determinados sectores.

En lo jurisdiccional, Ferrer ha sido una voz respetada y minoritaria en una Sala de mayoría conservadora. Junto a Susana Polo, firmó el ya citado voto particular en la pieza ERE, de lectura garantista. En su etapa en Madrid, fue ponente en resoluciones relevantes sobre violencia de género y derechos fundamentales. Su perfil, más alejado de los entornos del PP que otros compañeros, aporta contrapeso ideológico y una mirada garantista asentada en sólida técnica.



 


 


Franco en realidad murió el día 19. A las 23,30 el médico forense vio el cadáver y dedujo que hacía unas tres horas que había fallecido.


Fue al día siguiente cuando Carnicerito de Málaga con voz cavernosa, compungido, lacrimoso y sensiblero daba  la noticia a los españoles que rápidamente empezaron a descorchar las botellas con la cabeza del corcho gordita.



Sus acólitos utilizaron los epítetos mas absurdos, ridículos rozando el esperpento durante toda su vida, como estos: Arcángel San Gabriel, Alejandro el Grande, Napoleón, El Cid, Fernando el Católico, Almanzor, Gran Capitán, Recaredo, Carlos V, Felipe II, Federico II de Prusia, Espada del Altísimo, el Caudillo es el Sol, Franco es el Niño Jesús en el Portal de Belén, Enviado de Dios, Semidios inasequible, Hijo del padre Todopoderoso, La estilográfica más poderosa de España, es su FALO incomparable (¿...?)

No sabemos en que se basan sus turiferarios para asegurar que su FALO era incomparable. No como el emérito Juan Carlos I que se midió su polla real con un lejano pariente (Conde Lequio) y salió del evento aparentemente muy satisfecho.



Don Nicolás Franco Salgado Araujo (Padre del rebelde dictador) le llamaba Paquita y Maricón. También dijo; Vosotros pudisteis a Franco en el poder...ahora no lo va a poder quitar ni Dios. Y "de mis tres hijos, el más inteligente era Ramón; Nicolás es un petardista y Paquito sigue siendo tonto"





Lo hacía con una pasmosa frialdad mientras desayunaba chocolate con picatostes






La Iglesia Católica cometió sacrilegio, profanación sacando en procesión bajo palio al Criminalísimo. Probablemente al considerar que Franco era la hostia.



Muy astuto convirtió su rebelión, traición a la República a la que había prometido fidelidad, en una Cruzada, justificando la matanza de rojos,  masones, ateos , judíos, homosexuales y sobre todo maestros. El solo hecho de ser un maestro te condenaba a morir.








Muera la inteligencia


Como levantara la cabeza sus feligreses serían fusilados ipso facto por haber apoyado el genocidio de Israel contra los palestinos ya que se pasó toda su vida persiguiendo,  encarcelando, torturando y matando a todos los judíos que le escaparon a Hitler del que estaba enamorado.


Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde.

Homosexual

Paca la Culona

Miss Islas Canarias

Monórquido

Soberbio

Tirano

El Cerillita

Carroñero

Traidor

Rebelde

Egolatra

Mentiroso

Enano

Arrogante

Engreido

Vanidoso

Endiosado

Fatuo

Jactancioso

Facineroso

Fascista

Nazi

Emperador

Rey de Reyes

Caudillo

General superlativo

Mala persona

Desalmado

Cruel

Inhumano

Pérfido

Sanguinario

Despiadado

Perverso

Execrable


Pero sobre todo GENOCIDA, CRIMINALÍSIMO por la Gracia de Dios




El militar golpista Gonzalo Queipo de Llano -que llamaba a Franco “Paca la culona”-, proclamó: “Cualquier afeminado o desviado que insulte el Movimiento será muerto como un perro”. Para el jefe de los Servicios Psiquiátricos del régimen franquista, para algunos el Josef Mengele español, el médico y militar Antonio Vallejo-Nájera, los homosexuales y lesbianas eran una muestra de la degeneración de la “raza” que, según él, había comenzado con la Segunda República, con una “enfermedad mental”, el marxismo.


General Queipo de Llano uno de los mayores criminales de la sublevación.


Miss Islas Canarias

La represión en la dictadura franquista y durante los primeros años de la Transición, como se ha visto, no sólo fue contra los opositores ideológicos –comunistas, republicanos, masones, separatista, etc.-, también la sufrieron las personas por su orientación sexual, al margen de sus ideas políticas.



Paquita nunca salió del armario pero todos la conocían como Miss Islas Canarias o Paca la Culona. Sus ademanes, su voz atiplada y esa persecución visceral contra el colectivo gay le delataban. De todo el mundo era sabido que estando en África había convivido en un atienda de campaña con un joven y bello alférez alemán que tenía de asistente. Su hija no era su hija, etc...y aunque sus turiferarios aludan con cierta frecuencia a sus atributos sexuales (¡¡¡¡Ese si que tiene cojones!!!!! ) deberían utilizar el singular porque Paquito el Chocolatero solo tenía un testículo, como Hitler o Napoleón.



Criminalísimo por la Gracia de Dios






La ignorancia es muy atrevida, sobre todo la consentida, pero si se junta con la estulticia moldea cerebros discapacitados como los de estos individuos.








 


HOY 20 DE NOVIEMBRE (que casualidad) DE 2025 GOLPE DE ESTADO EN ESPAÑA DE LOS JUECES








 

Golpe judicial el 20-N: el Supremo condena de forma injusta al fiscal general

El Supremo atenta contra la libertad de información, compra el marco de Miguel Ángel Rodríguez y comete un latrocinio contra el Estado de Derecho

20-11-25

ElPlural

J.M. GARRIDO / L. OCHANDO / J. PARDO



Esta misma mañana había llamadas telefónicas entre los firmantes de este artículo hablando sobre los rumores que rodeaban a la sentencia del fiscal general del Estado. Lo más probable, lo que figuraba en las quinielas y se cocinaba en los mentideros del gremio, era que la sentencia sería absolutoria y que el Tribunal Supremo lo anunciaría este viernes pasado el medio día para tapar las vergüenzas del juez Hurtado y esconderlas con el fin de semana.

Meses de un debate inventado, nacido de un bulo, que terminaría enfangado y pisado entre titulares con los que digerir el ridículo. Pero no. Finalmente, en un giro de tuerca inexplicable, el Alto Tribunal ha decidido redoblar su apuesta y condenar por revelación de secretos al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, con dos años de inhabilitación, 7.200 euros de multa (repartidos en 20 euros diarios durante un año) y 10.000 euros de indemnización a Alberto González Amador. 

Esta sentencia marca, además, un duro precedente: el Tribunal Supremo ha decidido desoír a todos los periodistas que han desfilado en calidad de testigos y hacer caso a la orden dictada por Miguel Ángel Rodríguez, jefe de Gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y orquestador primigenio del bulo que dio forma a la causa. Seis periodistas profesionales le dijeron al tribunal que García Ortiz no era la fuente. 

La vergüenza no acaba ahí. De los juzgados de la plaza de la Villa de París ha salido un fallo sin sentencia, ya que aún no está redactada. Más ruido, sin conocer aún los argumentos del Alto Tribunal, para que la derecha judicial dé pie a la mediática y la política a seguir intoxicando con argumentos falaces e inventados por un hombre cuyo único argumento fue tener "muchas canas".

Condena al periodismo

La condena a García Ortiz, más allá de la barbaridad contra el Estado de Derecho, que resulta evidente, es un atentado contra la Libertad de Información de todos los ciudadanos. No solo se ha condenado por una filtración que para nada ha quedado demostrada, pero que además es algo de lo que viven todos los medios de información de este país, sino que ha evidenciado que la palabra de los periodistas no sirve de nada en un tribunal de Justicia.

Varios profesionales de la información pero sobre todo uno, el que dio la exclusiva, Miguel Ángel Campos de la Cadena Ser, declararon que habían accedido a los correos del abogado de González Amador antes que el fiscal general. Es más, uno de los que declaró llegó a decir que su fuente era de la Fiscalía de Madrid, lo que dejaba fuera al fiscal general sin ningún género de duda.

Pero los magistrados del Supremo han hecho oídos sordos a lo dicho por los periodistas que han hecho uso del secreto profesional pues no pueden revelar sus fuentes. Han preferido creer a la UCO, la misma que se negó a investigar a las casi 400 personas que tuvieron acceso a esos correos antes que García Ortiz, o que se inventaron en pleno juicio una afirmación absolutamente increíble de García Ortiz.

Esta sentencia no solo condena al fiscal general del Estado, también condena a los 47 millones de españoles que, a partir de ahora, van a ver cercenado su derecho a una información libre y veraz, pues a partir de ahora, mucho nos tememos, que desde las diferentes fiscalías se va a producir un cerrojo informativo sin precedentes.

Reacciones políticas

"Sánchez tiene que dimitir y convocar elecciones", pide ya el PP. La primera respuesta y no es casual. El Golpe de Estado judicial se ha perpetrado en una fecha caprichosa. El 20 de noviembre que se cumplen 50 años de la muerte de Francisco Franco se celebrará entre arribas a España en los cenáculos de los orquestadores del pastel. "Respetamos la decisión, pero no la compartimos", se ha limitado a deslizar por el momento el Gobierno. "Puro golpismo judicial", ahonda Podemos. Hace falta más. 

ElPlural.com lo vuelve a decir: el fiscal general no fue quien filtró el correo con el que se desmontaba el bulo de Miguel Ángel Rodríguez. 


 


 

El retrato psicológico de Franco: frialdad, narcisismo, sentido de inferioridad y obsesión por el control

Los rasgos de personalidad del dictador marcaron su forma de gobernar y la historia de España durante casi cuatro décadas

Juan Luis Valenzuela 30-11-25

ElPlural



Frialdad emocional, narcisismo político y una paranoia leve fueron algunos de los rasgos que definieron a Francisco Franco, según distintos expertos en psicología. La historiografía coincide en ciertos rasgos de personalidad que marcaron la conducta pública de Franco. Testimonios de quienes lo trataron, documentos oficiales y estudios de historiadores dibujan la figura de un líder rígido, frío y autoritario.

Entre los rasgos más destacados se encuentran: una afectividad escasa y fría, que le permitió firmar miles de penas de muerte sin turbación; un sentido de inferioridad y necesidad de compensación que alimentó su culto a la personalidad; y un autoritarismo obsesivo con el orden y la jerarquía, que rechazaba cualquier iniciativa fuera de su control.

Según el análisis del escritor, ensayista e historiador y uno de los más destacados psiquiatras de nuestro país, Enrique González Duro en Una biografía Psicológica de Franco, el dictador no era el salvador providencial que su propaganda proyectó, sino un hombre emocionalmente limitado y obsesionado con el control, capaz de tomar decisiones devastadoras sin mostrar remordimiento.

Para Julián Casanova Franco fue uno de los militares “fastidiado”

Franco no fue una personalidad ni brillante ni carismática. Él no estaba destinado a gobernar, pero que sí tuvo lo que Millán Astray denominaba “baraka” y acabó ganando la Guerra Civil, sometiendo al país durante 40 años hasta morir en la cama. Según el experto en Franco y su régimen, el prestigioso historiador, Julián Casanova, Franco es un militar que va a África. Es relevante este hecho, porque esos militares no participan en la Primera Guerra Mundial. Cree Casanova que Franco pertenecía a todos esos militares que en el 45 estaban fastidiados. Tal vez, un trauma más que añadir a la biografía psicológica del dictador.

Paranoia política hacia masones, comunistas

El dictador también mostró paranoia política hacia masones, comunistas y enemigos internos, y una necesidad de autojustificación moral y religiosa que le permitió legitimar la guerra, la represión y la prolongación de su régimen. Su narcisismo político se reflejaba en la omnipresencia de su imagen y la eliminación de voces críticas, mientras que su rigidez cognitiva le impedía adaptarse a los cambios sociales y culturales.

Franco combinaba una mente limitada en lo emocional con una capacidad devastadora para ejercer poder. Su frialdad, impermeabilidad emocional y círculo de aduladores contribuyeron a que su dictadura no solo fuera política, sino también la proyección de sus obsesiones y carencias personales, moldeando la historia de España durante casi cuarenta años.


 


 


20N | El miedo que aún no sabemos nombrar

Por Javier F. Ferrero

La pregunta es sencilla y brutal:

¿Cómo puede un país que lleva medio siglo sin dictadura seguir reaccionando como si la dictadura aún estuviera en la habitación de al lado?

La respuesta no está en la política, sino en la psicología colectiva.

Durante cuarenta años, el franquismo no solo administró violencia y censura; administró emociones. Convertir la obediencia en virtud, el silencio en decoro y la prudencia en supervivencia fue una estrategia tan eficaz que hoy seguimos viviendo dentro de sus consecuencias.

La memoria emocional opera así: perdura cuando el resto se oxida.

España heredó del franquismo un terror íntimo, doméstico, sin proclamas.

Un miedo que se inoculó en conversaciones a medias, en avisos velados, en susurros en la mesa camilla.

Un miedo que se transmitió como se transmite un apellido o un acento.

Por eso todavía hay quien siente que protestar es peligroso.

Por eso muchos ven la democracia como algo frágil, casi prestado.

Por eso cada avance en derechos provoca una reacción de pánico que la derecha manipula con precisión quirúrgica.

El régimen murió, sí. Pero dejó funcionando su arquitectura emocional.

Y aquí viene lo incómodo:

la democracia española no ha desactivado esa arquitectura. Ha convivido con ella. La ha normalizado.

Cuando uno se pregunta cómo es posible que un 20% de la población valore positivamente al dictador, no debe mirar a los archivos, sino al subconsciente colectivo. Hay quien anhela la comodidad emocional del silencio, aunque esa comodidad naciera del terror.

La extrema derecha entiende esto mejor que nadie.

Ofrece “orden”, “normalidad”, “gente seria”.

Es decir: apela directamente a ese miedo heredado.

Es el mismo mensaje de siempre, pero envuelto en marketing de 2025.

Yo no escribo esto para generar nostalgia ni para agitar viejos fantasmas.

Escribo para señalar que el mayor obstáculo para una democracia plena no está en los partidos, sino en los condicionamientos emocionales que aún no hemos desactivado.

Y la pregunta que debemos hacernos no es “qué hizo el franquismo”, sino:

¿qué seguimos haciendo nosotros para que su sombra siga siendo útil?

A veces no es la figura del dictador lo que sobrevive, sino la emocionalidad que sembró.

Y mientras España no aprenda a nombrar ese miedo, seguirá actuando según sus reglas.

Este país merece, de una vez, hablar sin bajar la voz.

Javier F. Ferrero

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Artículo completo:

Editorial | El último regalo del dictador: el miedo

https://spanishrevolution.net/editorial-el-ultimo-regalo...


 

Emilio Mola: el cerebro despiadado del golpe fascista que destrozó la República

Las ambiciones de dos generales, Franco y Mola, se cruzaron para desencadenar una tragedia nacional

Juan Luis Valenzuela

20-11-25

ElPlural



El general Emilio Mola Vidal (Placetas, Cuba, 1887 – Burgos, 1937) fue uno de los arquitectos fundamentales del golpe militar que acabó destruyendo la Segunda República y encendiendo la Guerra Civil. Formado en la Academia de Infantería de Toledo y fogueado en la Guerra de Marruecos —escuela habitual de la futura cúpula militar sublevada—, se ganó fama de estratega eficaz y ascenso rápido: en 1924 ya era general.

Su carrera dio un giro decisivo en 1930, cuando fue nombrado director general de Seguridad. Desde ahí levantó una red de informadores y un sistema de control policial que le otorgó poder… y enemigos. Con la llegada de la República en 1931, pasó de ser pieza del Estado a ser visto como un vestigio incómodo del viejo orden. La represión de protestas estudiantiles en 1932 lo llevó a la expulsión del Ejército. Durante ese paréntesis escribió memorias y descargó sus críticas contra la República y contra el propio Ejército que la había servido.

La amnistía de 1934 le permitió volver a filas y, ya de vuelta en el tablero militar, Mola se lanzó a lo que se convertiría en su proyecto central: la conspiración contra la República. Desde Marruecos tendió puentes con Sanjurjo, Franco y otros mandos descontentos. A mediados de 1936 era ya el cerebro operativo del golpe, al que él mismo definió en sus instrucciones secretas como una acción que debía imponerse mediante una “violencia extrema”.

El 18 de julio de 1936, Mola activó la sublevación que estalló la Guerra Civil. Tras la muerte de Sanjurjo, asumió un papel clave en la coordinación militar del norte. En 1937 dirigió la campaña de Vizcaya, un frente crucial en el avance rebelde.

Su trayectoria se truncó el 3 de junio de 1937, cuando murió en un accidente aéreo en Burgos. Su desaparición dejó a Franco el camino libre para consolidar un liderazgo único en el bando sublevado.

Fermín Goñi revive a Mola, el cerebro del golpe, en ‘El Hombre de la Leica’

Setenta años después del estallido de la Guerra Civil, Fermín Goñi devuelve la voz al general Emilio Mola —arquitecto ideológico y coordinador del levantamiento fascista— en El Hombre de la Leica. La novela, reeditada ahora por Fondo de Cultura Económica tras su primera publicación en 2006, combina memoria ficticia y análisis histórico para explicar desde dentro cómo se fraguó el golpe de 1936 y qué llevó a su principal estratega a dar el salto hacia la violencia.

Desde la voz del propio Mola, Goñi guía al lector por la España crispada de 1936: un país tensado por choques políticos, sociales y económicos donde el militar navarro desgrana sus argumentos, miedos y obsesiones. El apodo que da título al libro —‘El Hombre de la Leica’— alude a su afición fotográfica, pero también a la mirada fría con la que justificó “restaurar el orden” a cualquier precio.

La obra reconstruye conspiraciones, reuniones discretas, alianzas oportunistas y rivalidades entre oficiales decididos a dirigir el rumbo del país. Afuera, una república convulsa; dentro, un Mola que oscila entre la ambición férrea y las dudas que terminaron por devorarlo. El relato avanza hasta los primeros días del alzamiento y el shock de una España partida en dos, narrado casi como una confesión tardía del general.

Más que una novela histórica convencional, El Hombre de la Leica funciona como un testimonio literario que ilumina las contradicciones de un personaje clave en la tragedia española del siglo XX.

Sobre el autor

Fermín Goñi (Pamplona, 1953) es periodista, politólogo y escritor. Ha trabajado en medios de Europa y Latinoamérica y es autor de varias novelas históricas caracterizadas por el rigor documental y un pulso narrativo firme, entre ellas Los sueños de un Libertador (2010) y Todo llevará su nombre (2014).


 


 

Agenda democrática frente a manifestaciones ultra en un 20N marcado por el 50 aniversario del fin del Franquismo

El 20 de noviembre se conmemora la muerte del dictador Francisco Franco y el inicio de la Transición Democrática en España

Marta Alberca

ElPlural

19-11-25



Cuando se cumplen 50 años de libertad desde el fin del Franquismo y el inicio de la Democracia en España, este 20 de noviembre recoge aún más peso histórico, motivo por el cual, además de la programación especial del Gobierno central por este aniversario, lo cierto es que en esta fecha marcada en el calendario también se están previstas manifestaciones nostálgicas del régimen.

El 20 de noviembre se recuerda la muerte del dictador Francisco Franco en 1975 y, en este 2025, la programación estatal se lleva extendiendo durante todo este año, especialmente en estos dos últimos meses, con hasta cerca de 500 actos culturales y políticos en clave de memoria histórica.

La movilización de la Falange

La convocatoria más llamativa fue la anunciada por La Falange este martes de cara al viernes 21 de noviembre en el centro de Madrid bajo el lema ‘No parar hasta reconquistar’, desde la calle Marqués de la Ensenada hasta la confluencia de la calle de Ferraz con la calle Quintana entre las 21:00 y las 23:30 horas. Una convocatoria que fue prohibida por la Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid.

En el escrito, el delegado del Gobierno, Francisco Martín se apoyó en informes policiales que alertaban de los riesgos de esta convocatoria por “razones objetivas y fundadas” por las que se podrían producir “discursos de odio y humillación expresa de las víctimas del Franquismo, incitación a la violencia o exaltación de la dictadura”.

Como ejemplo reciente, rememoró la convocatoria de Núcleo Nacional el pasado 8 de noviembre, la cual tuvo que ser disuelta con cargas policiales en el centro de la capital: “Este episodio demuestra que las movilizaciones de carácter ultraderechista han generado ya alteraciones graves del orden público, de modo que el riesgo asociado a nuevas convocatorias no es hipotético, sino probado y verificable”, agregó la Delegación.

Tras esta decisión, la propia Falange ha recurrido la decisión de la Delegación este miércoles con la pretensión de que ésta se levante para poder celebrar la convocatoria este viernes.

50 años de democracia

Por parte del Gobierno central, este miércoles se ha presentado una programación cultural sin precedentes para conmemorar esta fecha con hasta 500 actividades distintas bajo el lema ‘La democracia es tu poder’, en aras de acercar la historia y las libertades conquistadas a todas las generaciones, con especial ahínco en los jóvenes, y que confluyen dentro del macroprograma ‘España en Libertad’.

"Queremos con esta campaña, y respondo a una presidenta autonómica, adoctrinar en democracia, en los valores de la democracia. Lo peligroso es que se adoctrine en valores contrarios a la democracia. Lo peligroso es adoctrinar en los centros con los valores del totalitarismo", ha esgrimido el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, durante el acto de la presentación.


 

Franco: Arquitecto psicópata del dolor y artesano sádico del sufrimiento

¿Malo? ¿Asesino? Franco fue todo eso y más. No hacen falta adjetivos; su historia habla por sí sola

Juan Luis Valenzuela

20-11-25

ElPlural


Francisco Franco no solo quería mandar; quería controlar la vida de todo un país como si fuera su cortijo, y lo consiguió de manera aterradora. Bajo su régimen, España se convirtió en un lugar oscuro, donde el miedo lo dominaba todo y la obediencia era obligatoria. No fue solo un dictador; fue un experto en hacer sufrir a la gente, un verdadero arquitecto del dolor.

La crueldad de Franco no necesitaba grandes discursos ni gestos teatrales. Su firma bastaba para condenar a miles de personas a la muerte. Un simple garabato suyo podía borrar una vida. Así de frío y despiadado era. Incluso la muerte parecía tener horario de oficina bajo su mando.

Franco montó un aparato estatal que funcionaba como una cadena de producción del sufrimiento. Las cárceles eran lugares donde la esperanza entraba recta y salía torcida. Los pueblos aprendieron a vivir con miedo cada día, y muchas familias se rompieron para siempre. Franco, imperturbable, revisaba todo con precisión, disfrutando del dolor que causaba.

Su maldad no estaba solo en lo que hacía, sino en cómo lo presentaba. Usaba sermones solemnes, desfiles interminables y gestos teatrales para convertir la represión en algo “patriótico”. Transformaba a las víctimas en enemigos del Estado y justificaba sus crímenes con palabras retorcidas.

Franco no era solo duro; era un depredador silencioso. No necesitaba mostrar violencia directamente; tenía decretos, censores y soldados listos para ejecutar órdenes sin preguntar. El miedo era su herramienta más poderosa, y lo extendía lentamente hasta que atrapaba a todo el país en una telaraña de terror.

Cada ejecución, desaparición o golpe burocrático llevaba su sello. No tenía que acercarse a sus víctimas; su firma y su mirada bastaban para decidir quién vivía y quién moría. Era un maestro del sufrimiento, cuya crueldad parecía no tener límites.

Durante décadas, España sobrevivió como pudo, atrapada en un ambiente de miedo y represión. Se hablaba en voz baja, se escondían los muertos y los vivos tenían que aparentar alegría. La memoria era casi un delito, y cualquier acto de rebeldía se pagaba caro.

¿Malo? ¿Asesino? Franco fue todo eso y más. No hacen falta adjetivos; su historia habla por sí sola. Su figura sigue siendo un recordatorio escalofriante de los horrores del totalitarismo y del sufrimiento que un ser humano puede infligir en nombre del poder. Su legado todavía resuena en la memoria de España.

¿Reconciliación? Si, reconciliación entre los españoles, pero para este arquitecto psicópata del dolor y artesano sádico del sufrimiento, solo deseo que se pudra bajo la tierra del cementerio de Mingorrubio y los gusanos se den todos los días un festín.


 

Vilaplana pudo abandonar el parking a las 19:47, una hora más tarde de salir de El Ventorro con Mazón

Es la opción más probable después de conocerse la documentación en poder de la jueza instructora

Roberto Ugena

20-11-25

ElPlural


Los escoltas no les acompañaron hasta el aparcamiento después de la comilona y su correspondiente sobremesa; el móvil del expresident de la Generalitat Valenciana estaba en la mochila guardado, pese a que a esas horas muchas personas ya se ahogaban en sus municipios; el cambio de ropa, de americana y corbata a jersey, se produjo en el interior del restaurante. Muchos son los datos que se han ido relevando, dado que los protagonistas los ocultaban, del festín que compartieron Carlos Mazón y Maribel Vilaplana en El Ventorro, pero aún queda lo más importante por dilucidar.

¿Dónde estuvo el mandatario del Partido Popular (PP) entre las 19:00 horas y las 20:00 horas, periodo en el que se encontró ilocalizable durante 37 minutos? Mazón renegó de aclararlo en la comisión de investigación de la que participó la pasada semana en el Congreso de los Diputados, pero en los próximos días podría delimitarse más los tiempos. La jueza de Catarroja, Nuria Ruiz, que instruye la causa de la DANA, tiene ya en su poder el listado de pagos del parking y en los próximos días podría dilucidarse a qué hora abandonó la periodista el emplazamiento.

El juzgado había solicitado a Vilaplana el ticket del aparcamiento, que según la periodista ya no obraba en su poder, y a los propietarios del negocio la información correspondiente, que ya ha llegado a instancias judiciales. La empresa ha facilitado todos los cobros realizados el 29 de octubre de 2024, detallando las horas de entrada y salida, el coste del servicio y las tarjetas asociadas, camino a través del cual resulta sencillo descubrir a qué hora abandonó la periodista el aparcamiento, y la jueza ha reclamado ahora a la periodista los datos de su tarjeta de crédito para cruzarlos con el listado.

"Si la operación fue pagada con tarjeta bancaria, cruzando datos de las dos pestañas del informe de la maquinaria, se puede conocer la hora de entrada y la hora de salida de las operaciones del día 29/10/2024 relacionadas con las tarjetas bancarias con las que se realizó el pago, de las que se indican los cuatro últimos dígitos", explica la empresa. El listado apunta a una hora concreta: las 19:47. Las declaraciones de ambos comensales permiten trazar una hoja de ruta que comienza con el acceso a El Ventorro en torno a las 15:00 horas, local del que aseguran que salieron sobre las 18:45 horas.

La hora clave de Mazón y Vilaplana

Atendiendo a los apenas 10 minutos que separan el restaurante del parking, contando con las tarifas del parking y delimitando las posibilidades a cargos que superen determinado precios, atendiendo a las horas mínimas que el vehículo estuvo en las instalaciones, las operaciones se reducen sustancialmente. El listado, publicado por elDiario.es, apunta claramente a que la hora a la que abandonó la periodista el aparcamiento son las 19:47 y abonó un total de 15,10 euros por el servicio disfrutado durante las horas de la comida.

Las tasas del parking establecen un cobro de 3,70 euros por una hora, pero contempla ofertas cuando se suma tiempo. Para 5 horas el precio es de 15,05 euros, cuantía que asciende a los 21,95 euros para 12 horas y alcanza su tope de 21,95 euros al transcurrir 24 horas. Según el listado, a las 19:47, un vehículo abandonó las instalaciones y abonó con tarjeta 15,10 euros. Echando cálculos, su conductor habría accedido a las 14:45 horas, 15 minutos antes del momento en el que la periodista asegura que entra por la puerta de El Ventorro, y se habría ido 5 horas y pocos minutos después.

Otra de las opciones de salida es la de las 19:18 horas, de la que se sabe que el conductor pagó 17,55 euros. En consecuencia, el propietario de este ticket habría accedido a las 13:40 horas, lo cual no cuadra con la hora con la que Vilaplana asegura que llegó al restaurante. O eso, o dedicó una hora y veinte minutos a otro cometido desconocido. Lo mismo sucede con el usuario que abandonó el parking a las 19:12 horas, que abonó 19,20 euros y, en consecuencia, habría entrado a las instalaciones a las 13:00 horas.

Las 19:47 horas parecen las más veraces, lo que significa que, desde que ambos salieron de El Ventorro y la periodista abandonó el parking, transcurrió una hora. Además, según las imágenes y los testimonio, Mazón habría llegado al Palau a las 19:55 horas, institución cercana al aparcamiento (10-15 minutos) a la que asegura que se dirigió andando en solitario, aunque nadie le vio durante este trayecto. Pero el expresident asegura que se despidió de Vilaplana a las 19:00 horas, lo que significaría que habría tardado la barbaridad de 55 minutos en llegar al Palau. Una maraña que se desenredará en los próximos días, arrojando más luz sobre la investigación.