¿Crees que el Vaticano siempre fue un lugar de humildad y oración? Piénsalo de nuevo. Hubo un tiempo en que la silla de Pedro no la ocupaban santos, sino hombres que usaban la fe para financiar banquetes, guerras y placeres que harían palidecer a cualquier emperador romano. Estos son los 5 Papas más ricos y excéntricos que la historia intentó que olvidaras.
Primero, León X. El hombre que "vendió" el cielo. Su frase lo dice todo: "Gocemos del papado, ya que Dios nos lo ha dado". Gastó tanto dinero en fiestas y arte que dejó las arcas del Vaticano en cero. ¿Su solución? Vender "indulgencias". Básicamente, le ponía precio a tus pecados para que pudieras comprar tu entrada al cielo con oro.
Segundo, Julio II, el Papa de la Armadura. No lo llamaban el "Papa Guerrero" por nada. Odiaba los rezos y amaba los cañones. Se mandó a hacer una armadura de plata y dirigía personalmente los ejércitos en batalla. Él no pedía a Dios que derrotara a sus enemigos; él mismo iba y les cortaba la cabeza.
Tercero, Benedicto IX. Imagina ser Papa desde la adolescencia y dedicarte a los excesos más oscuros. Fue tan corrupto que llegó a vender el título de Papa a su propio padrino por una fortuna, solo para luego intentar recuperarlo por la fuerza. Un caos total de poder y ambición.
Cuarto, Alejandro VI, el famoso Papa Borgia. Su apellido es sinónimo de veneno. Usó el tesoro de la iglesia para convertir a sus hijos en príncipes. En sus banquetes, el vino y el oro corrían tanto como los secretos. Para él, el papado no era un servicio, era un negocio familiar.
Y quinto, Urbano VIII. Obsesionado con la arquitectura y su propio legado. Gastó fortunas en el famoso baldaquino de bronce de San Pedro mientras la gente moría de hambre. Para él, el arte valía más que la vida de sus súbditos.
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