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viernes, 5 de diciembre de 2025

 


El diputado británico 🇬🇧 Francis Noel-Baker durante una visita extraoficial en España, 1948. El político anglosajón posó para la cámara a las afueras de Madrid delante una pintada donde se podía leer: «La vida es lucha y la paz solo un accidente».

Este fue uno de los tantos lemas del franquismo. La frase, extraída de un discurso dado por el general Francisco Franco en Vigo en 1942, condesa su política y acciones durante una década donde el país ibérico se vio entre la espada y la pared debido a las consecuencias de la Guerra Civil Española (1936-1939) y por el contexto internacional derivado de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) que terminó en el aislamiento de España por las potencias aliadas.

El discurso continuaba: «hemos de prepararnos en cada momento para la lucha, preparación que alcanza al orden moral y religioso, al político, al militar y al industrial. Es esta unidad completa de España la que se necesita».

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Delincuente muy peligroso, Anda suelto.


 


 


LOS DIOSES NO LAS PREFIEREN CASTAS Y PURAS

El General ciclán, Paca la Culona, alias Miss Islas Canarias y Criminalísimo por la Gracia de Dios, rebelde, traidor, dictador al que intentaron canonizar, fomentó una educación antinatural: el súbdito español debía ser mitad monje, mitad soldado. Mi madre decidió, desde que yo era muy pequeña, mi ingreso en un convento.

Así lo hizo con el apoyo de su Padre Espiritual, al que daba de merendar todas las tardes.
Descubrí mi sexualidad en el internado. Con este principio decidí escribir un libro sin el menor recato ni inhibición. Debía contar cómo viví a lo largo de varios años preservando mi virginidad, el himen intacto, disfrutando con total desenfreno de todas las variantes que el sexo y mis otros dos orificios me permitían, hasta decidir el momento y la persona, un transexual que me desflorara sin experimentar el repudio que un hombre "normal", lascivo, libidinoso, lujurioso, violento, rijoso, de instintos primitivos, producía en mi subconsciente, intentando hacer "estallar" el pellejito sublimado que tan celosamente había guardado durante algunos años. ("El éxtasis místico por una cierta alegría concomitante del bajo vientre muestra su pobre naturaleza sublimatoria.
M.Santos").
Una de mis antiguas compañeras (no era "mi Chupacirios, mi Chupaflor que me procuró orgasmos más intensos que los espíritus celestes") leyó el borrador y me dijo que no había podido pasar de la página diez, lo cual me confirmó que iba por el camino correcto. Es demasiado pornográfico, me dijo. Ella aplaudió la guerra de Irak, se manifestó contra el aborto (pero estuvo un verano en una clínica inglesa de "vacaciones" sin su marido, al quedarse embarazada de un "striper" negro en una despedida de soltera o de su cuñado mientras jugaban a la "ouija", no estaba segura), pecó reiteradas veces en la entrepierna del Director Espiritual, como casi todas, y gritaba como una posesa comparando "sus momentos de turbación con los de Teresa de Ávila". Ella no aparece en mi libro pero sí algunas de "sus cosas".

Haciendo una gracia han llegado a decir que el Kama Sutra quedaba  como un libro de literatura infantil, lo cual no deja de ser una boutade.

Al principio quería contar una pequeña historia con el tema de la virginidad. Habíamos salido de la represión franquista para colocarnos casi en el otro extremo con la relajación moral de las costumbres. Es aquí cuando choca el concepto de mantener intacto ese pellejito femenino que la religión tanto ha ensalzado aunque mi protagonista no sabe muy bien el por qué. Los catorce o quince folios se convirtieron en casi trescientos. La protagonista descubre su sexualidad en un convento, se ve acorralada por ella y tiene que dar rienda suelta a su frenesí pero manteniendo la puerta de su templo intacta. Después de muchos excesos, aventuras y escarceos amorosos con hombres y mujeres decide quien, como, cuando y dónde debe producirse la desfloración. Un día descubre a un transexual al que le encarga la misión.

En un momento del relato, en primera persona, como pensando en voz alta, sin puntos y aparte, dice la protagonista: ...los dioses no las prefieren castas y puras. Haciendo un pequeño juego de palabras hice una señal en el “no”, que podría significar dos cosas a la vez: la primera la eliminación del no por una hipotética censura (la frase pasaba a convertirse en positiva) y la segunda acepción que se trataba de una novela eminentemente equis, ( “X” era la señal que aparecía en el original) de exclusiva lectura para adultos por su fuerte contenido erótico. Y así quedó.

Por su fuerte contenido voluptuoso es imprescindible advertir que la lectura de esta novela está recomendada a los mayores de dieciocho años (contiene imágenes de sexo explícito). También es conveniente que se abstengan todas aquellas personas que profesen arraigados sentimientos religiosos, sean fervientes patriotas o simplemente cortos de criterio y espíritu. Están avisados.


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Pedro Sánchez, distinguido con el Premio Internacional Mario Benedetti por su papel en la defensa de los derechos del pueblo palestino

El premio pone el foco en la presión internacional ejercida por Sánchez para frenar la violencia y garantizar acceso humanitario en Gaza

ElPlural

5-12-25



El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido reconocido este jueves con el Premio Internacional Mario Benedetti a la lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad 2025, un galardón que comparte con la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese. La Fundación Benedetti subraya que esta edición llega marcada por “un contexto de dolor colectivo y urgencia ética”, acentuado por el genocidio que atraviesa el pueblo palestino, lo que obliga —dicen— a reafirmar el compromiso internacional con la justicia y la solidaridad activa.

Una postura férrea en defensa de Palestina

El reconocimiento a Sánchez no llega aislado: es consecuencia directa de la posición sostenida y firme que el presidente y su gobierno han mantenido desde el inicio de la ofensiva sobre Gaza. Moncloa ha reiterado en numerosas ocasiones que los ataques contra la población civil constituyen una violación del Derecho Internacional Humanitario, y Sánchez ha calificado públicamente la operación israelí como un “ataque injustificable” con efectos devastadores para cientos de miles de personas. Esa lectura ha situado a España en un espacio político poco habitual dentro de la Unión Europea, marcado por una condena explícita de la violencia y por un discurso orientado a la protección de la población palestina.

Esa firmeza se ha traducido en decisiones políticas concretas. En septiembre de 2025, Sánchez anunció un paquete de nueve medidas urgentes cuyo objetivo —según detalló el Ejecutivo— era “detener el genocidio en Gaza, perseguir a sus ejecutores y apoyar al pueblo palestino”. Entre ellas figuran un embargo total de armas a Israel, la prohibición de tránsito en puertos españoles de buques con combustible militar destinado a las fuerzas israelíes y el cierre del espacio aéreo a aeronaves con material bélico. Moncloa también vetó la entrada en España de personas implicadas en presuntos crímenes de guerra y prohibió la importación de productos procedentes de asentamientos ilegales en territorios ocupados.

El Gobierno ha acompañado estas medidas con una línea diplomática definida: España ha reforzado su apoyo a resoluciones internacionales que exigen un alto el fuego permanente, ha respaldado el trabajo de la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional para investigar crímenes cometidos en Gaza, y ha incrementado la cooperación humanitaria. Entre sus compromisos figura el aumento de la financiación a la UNRWA y la dotación de fondos adicionales destinados a la asistencia directa a la población palestina en 2026.

Sánchez ha trasladado este planteamiento a los principales foros multilaterales, insistiendo en que la defensa del Derecho Internacional debe aplicarse con coherencia en todos los conflictos. En intervenciones ante la UE, la OTAN y Naciones Unidas, ha reclamado que la comunidad internacional actúe con la misma contundencia que demanda en otros escenarios bélicos. El presidente ha subrayado que la paz en Gaza no puede asentarse sobre la impunidad, recordando que “cualquier persona que haya participado en crímenes de guerra o genocidio tendrá que responder ante la justicia”.

En línea con esta trayectoria, la Fundación Benedetti destaca la “responsabilidad institucional” del presidente español en la promoción de políticas de acogida y cooperación que refuerzan la dignidad de los más vulnerables. El consejo resalta su respaldo a “iniciativas concretas de paz” y su insistencia en garantizar el acceso humanitario en Gaza, así como las medidas adoptadas para frenar la venta de armas a Israel y la prohibición de importar productos provenientes de asentamientos ilegales.

Albanese, premiada por su denuncia del genocidio

El galardón también distingue a Francesca Albanese por mantener lo que la fundación llama una “valentía ética” frente a presiones internacionales. Los miembros del consejo elogian su defensa de los derechos fundamentales y su denuncia explícita del genocidio del pueblo palestino. Recuerdan, además, el informe que presentó ante la Asamblea General de la ONU, “Genocidio en Gaza, un crimen colectivo”, un documento que interpela a la comunidad global y recuerda que el Derecho Internacional obliga a prevenir y sancionar crímenes atroces, no solo a abstenerse de participar en ellos.


 

Entrevista a Juan Carlos I con preguntas falsas y respuestas reales: "Los comunistas no eran la encarnación del diablo”

Una entrevista imposible, pero muy auténtica, construida a partir de 'Reconciliación', las memorias del rey emérito

Marisu Moreno

ElPlural

5-12-25



Las memorias de Juan Carlos I ya están en las librerías bajo el título 'Reconciliación' (Planeta), escritas en primera persona con la colaboración de la periodista y escritora francesa Laurence Debray. La edición francesa del mismo se publicó el pasado 5 de noviembre y, entonces, el rey emérito concedió una entrevista a France 3. Pese a la expectativa generada por el libro en nuestro país, la editorial no ha previsto ningún acto de presentación (la de Debray del miércoles fue iniciativa de ella misma), y tampoco parece que el rey emérito vaya a recibir a ningún periodista.

Me habría encantado poder charlar con Juan Carlos de Borbón sobre su vida pública y también personal, ya que creo que un rey es rey a tiempo completo y, como él mismo reconoce, sus decisiones privadas afectan no solo a su vida familiar, también al conjunto de los españoles. Habría aprovechado también para rebatir ciertas afirmaciones que hace sobre el franquismo y el dictador, repreguntarle sobre temas importantes por los que pasa de puntillas y recordarle ciertos hechos que omite en su blanqueada visión del mayor escándalo de su reinado: la corrupción.

He imaginado una entrevista con algunas de las preguntas que me hubiera gustado hacerle con respuestas sacadas de 'Reconciliación'

Ante la imposibilidad de mantener ese encuentro cara a cara con el rey Juan Carlos, he imaginado una entrevista con algunas de las preguntas que me hubiera gustado hacerle, respondidas de manera real, con extractos sacados de 'Reconciliación', unas memorias que, según cuenta, escribe contraviniendo el consejo de su padre, Juan de Borbón. "Los reyes no se confiesan. Y menos públicamente", le decía: "Sus secretos permanencen sepultados en la penumbra de los palacios".

Juan Carlos I deja sepultados muchos secretos, seguro. Otros tantos, le habría gustado evitar que salieran a la luz. De ellos o no habla o lo hace veladamente, pero sus memorias tienen un interés indudable, aunque sea una parcial e interesada del hombre que durante más de cuatro décadas fue nuestro jefe de Estado y una de las figuras que posibilitó la democracia. Quiere reivindicarse, de eso no hay la menor duda, y lo hace ya desde la portada de 'Reconciliación'que muestra una fotografía perteneciente a la Fundación Alberto Schommer cargada de simbolismo, con el uniforme de etiqueta de capitán general del Ejército de Tierra y las más altas condecoraciones. 

Entrevista ficticia a Juan Carlos I, con respuestas sacadas de 'Reconciliación'

P.- ¿Cree que con Franco se vivía mejor?
R.- Los de mi generación recuerdan haber crecido en un país encerrado en sí mismo, subdesarrollado en infraestructuras y economía, desdeñado por sus vecinos e ignorado por el resto del mundo, a pesar de la especial relación del régimen con Estados Unidos.

P.- ¿Estuvo de acuerdo su padre en convertirle en el heredero de Franco?

R.- Franco y mi padre no se apreciaban, pero, sin embargo, durante un encuentro excepcional en agosto de 1948, en el buque del Estado español, el Azor, anclado frente a la costa de San Sebastián, a pocos kilómetros de la frontera francesa, llegaron a un acuerdo sobre una cosa: yo tenía que estudiar en España. Mi padre tuvo que transigir con su enemigo, su adversario político, el hombre que le cerraba el paso al trono, y aceptó confiarle a su hijo para asegurar el futuro de la monarquía. (…) Mi padre sería el gran sacrificado de esa decisión, al no llegar nunca a ser Rey como dictaba la orden de sucesión. ¿Era consciente de ello en aquel momento? No lo creo.

Sobre Franco: "Yo lo respetaba enormemente y apreciaba su inteligencia y su sentido político"

P.- ¿Mantuvo una relación filial con Franco?
R.- Había entre nosotros 46 años de diferencia. Él no tuvo ningún hijo varón. Tal vez proyectaba un sentimiento paternal hacia mí. No disimulaba la simpatía que me profesaba. Tal vez incluso sentía cierta ternura, cierta benevolencia. (…) Nunca criticó a mi padre en mi presencia, y tampoco mi padre lo criticó a él delante de mí. Por mi parte, yo lo respetaba enormemente y apreciaba su inteligencia y su sentido político.

P.- ¿Tiene algo que agradecerle?
R.- Si logré llegar a ser Rey, fue gracias a él. Nunca dejé que nadie le criticara delante de mí. Hay varios Francos: para algunos sigue siendo el hombre de la Guerra Civil, responsable implacable de miles de muertos; para otros, encarna una estabilidad ganada tras decenios de tensiones e inquietudes. (…) Nunca su nombre logrará unanimidad, lo que es legítimo, pero no se pueden borrar de un golpe casi cuarenta años de nuestra historia.

Imagen de archivo del día de la proclamación de Juan Carlos de Borbón como rey, junto a su esposa Sofía y sus hijos Felipe y Cristina

Felipe nació en el Palacio de la Zarzuela, creció en el palacio y, aparte de los años que pasó estudiando en Canadá y Estados Unidos, ha vivido en el palacio, en un entorno estable, metódico y confortable. Mi destino se forjó de otra manera

P.- Nació en el exilio y su hijo Felipe VI en La Zarzuela, ¿es un factor diferencial?
R.- No conozco el sabor de la permanencia, de lo inmutable, como ciertos reyes que nacieron en un palacio y han trabajado y morirán en ese mismo palacio. Probablemente, mi hijo tendrá el privilegio de ese destino, y me alegro por él. De hecho, lo veo como un logro personal: nada ha sido más importante para mí que poder asegurar la continuidad de la monarquía. Felipe nació en el Palacio de la Zarzuela, creció en el palacio y, aparte de los años que pasó estudiando en Canadá y Estados Unidos, ha vivido en el palacio, en un entorno estable, metódico y confortable. Mi destino se forjó de otra manera. Nací en el exilio en Roma, crecí entre Suiza y Portugal y luego fui a estudiar a España, sin saber si ocuparía algún día un papel al frente de la jefatura del Estado. Viví las mudanzas constantes e imprevistas, la falta de dinero, la hostilidad y el desprecio de algunas personas, el valor de la amistad. ¿Optaría por seguir la carrera militar? ¿El régimen del general Franco me dejaría gobernar? ¿Iba a tener que reunirme con mi padre y vivir exiliado a su lado en Estoril? Todo era posible. Me veo como un equilibrista, en el filo de la vida, afrontando tormentas, riesgos y tambaleos.

Me eduqué en un mundo donde el dinero fluía de una forma más sencilla, donde las donaciones y los regalos para mantener a la familia eran lo habitual

P.- ¿Ha pasado alguna vez estrecheces económicas?

R.- Me eduqué en un mundo donde el dinero fluía de una forma más sencilla, donde las donaciones y los regalos para mantener a la familia eran lo habitual. (…) Todos los veranos, Pedro Galíndez, un empresario vasco, le prestaba el ‘Saltillo’, un velero de acero de 26 metros de eslora construido en los años treinta. Como mi padre no podía permitirse llevarnos a todos de viaje, nos metía en el barco y navegábamos encantados por los mares. Mi madre cocinaba maravillosamente bien y nos abastecíamos de lo básico en los puertos. Estábamos encantados con esta vida sencilla, verdadera, deportiva, sin protocolos ni mimos.

P.- ¿Y en la etapa en España, con Franco?
R.- El marqués de Mondéjar, que fue mi ayudante de campo antes de convertirse en el más devoto de la Casa Real, era quien me facilitaba los trajes y abrigos, hasta que ingresé en las academias militares, donde se proporcionaba la ropa. Franco era un hombre austero, con él mismo y también conmigo. Yo tenía lo justo para vivir en la Zarzuela y con mi sueldo de capitán me compraba los cigarrillos. En aquella época fumaba mucho, ¡a veces, dos paquetes al día! En vacaciones, iba con Sofi y los niños a visitar a nuestras respectivas familias, en Estoril o Grecia. Llevábamos una vida discreta.

P.- ¿Se sintió humillado por depender económicamente de otros?
R.- Sin duda alguna sentía cierta fragilidad, una ansiedad difusa.

Sobre Felipe VI: "Me pregunté dónde habían ido a parar su ternura y su compasión. Ya no era el joven amable y sonriente de antes"

P.- ¿Cómo fue su primer encuentro en Zarzuela con su hijo, el rey Felipe VI, tras su ‘exilio’ a Abu Dabi?
R.- Llegué con el corazón encogido al encuentro cara a cara con mi hijo. El personal de la casa me esperaba, pero no les dejaron quedarse a saludar y les enviaron de vuelta a sus respectivas tareas. Me decepcionó no ver sus cálidas sonrisas. Felipe y yo mantuvimos una discusión muy franca a puerta cerrada en su despacho. Comprendí la presión a la que le sometía el Gobierno, su miedo a dar pasos en falso. Me reprochó que hubiera llegado en un avión privado, que aterrizara de tal manera que los fotógrafos pudieran acercare -como si yo hubiera explicado al piloto dónde aterrizar en ese pequeño aeropuerto sin demasiadas pistas- y que convocara a la prensa, como si yo les hubiera pedido que vinieran. (…) Me pregunté dónde habían ido a parar su ternura y su compasión. Ya no era el joven amable y sonriente de antes.

Sobre la muerte de su hermano, Alfonso de Borbón: "Todavía hoy me cuesta hablar de lo ocurrido, pero pienso en ello todos los días"

P.- ¿Cómo recuerda la muerte de su hermano pequeño, Alfonso de Borbón?
R.- Un drama que me marcó para siempre. No me gusta hablar de ello, y esta es la primera vez que lo hago. Alfonso, mi hermano, que era cuatro años menor que yo, murió. Toda la familia estaba reunida en Estoril para la Semana Santa de 1956. Volvíamos de jugar un partido de golf después de una misa vespertina. Él era un excelente golfista. Nos divertíamos jugando con una pistola de calibre 22 que un amigo, teniente, me había dado en España. Habíamos sacador el cargador. Ni por un momento imaginamos que había quedado una bala en la recámara. Un disparo saltó por los aires, la bala rebotó y alcanzó a mi hermano en la frente. Murió en brazos de nuestro padre. Hubo un antes y un después de aquello. Todavía hoy me cuesta hablar de lo ocurrido, pero pienso en ello todos los días.

P.- Asegura que el asesinato de cinco abogados laboralistas en la calle Atocha el 24 de enero de 1977 mantuvo la Transición en suspenso. ¿Por qué?
R.- El destino de España estaba en manos del PCE y de las fuerzas militares. Hice un llamamiento a la calma, por supuesto, pero ¿se escucharían mis palabras? (…) Las Fuerzas Armadas permanecieron bajo mi mando y finalmente no declararon el estado de excepción. Santiago Carrillo hizo un llamamiento a la serenidad en sus filas. Nadie intentó calentar los ánimos.

Nos conmovió la dignidad y el orden que reinaban en aquella riada de cientos de miles de afectados y disciplinados militantes comunistas [acompañando los féretros de los abogados laboralistas asesinados en Atocha]

Dos días después de los asesinatos se instaló una capilla ardiente en el Palacio de Justicia. Los féretros de los abogados, a hombros de sus compañeros, cruzaron Madrid en silencio. Tomé los mandos de un helicóptero y me llevé conmigo a Adolfo Suárez. Quería ver con mis propios ojos aquella marea de rosas rojas, banderas rojas y puños cerrados, impresionante en su inmensidad y su organización. Nos conmovió la dignidad y el orden que reinaban en aquella riada de cientos de miles de afectados y disciplinados militantes comunistas.

Cortejo fúnebre de los cinco abogados laboralistas asesinados por la ultraderecha en su despacho de la calle Atocha

Los comunistas no eran la encarnación del diablo, “peligrosos enemigos de la nación”, como pretendían los franquistas

P.- ¿Cree que marcó un antes y un después hacia el PCE?
R.- Creo que todos los españoles quedaron muy impresionados por esta demostración de dolor, fraternidad y rigor. Estoy convencido de que a partir de ese momento la imagen del PCE cambió a ojos de la sociedad española. Los comunistas no eran la encarnación del diablo, “peligrosos enemigos de la nación”, como pretendían los franquistas.

P.- ¿Tuvo alguna relación con el golpe de Estado del 23F?
R.- Circulan muchos rumores conspirativos sobre este suceso que puso en peligro nuestra democracia. Quiero dar aquí mi versión, con toda sinceridad, con mi memoria como única limitación. No tengo nada que ocultar.

(…)

La noche del 23 de febrero de 1981 es una de esas noches que siempre recordaré, y creo que todos los españoles también. Sigo teniendo preguntas y dudas sobre la forma en que se desarrollaron los acontecimientos y el papel que asumieron algunos. Lo único que sé con certeza es que algunos militares intentaron utilizar las armas para mofarse de la joven democracia española, mi obra, y yo no podía tolerarlo.

P.- Dice que Adolfo Suárez, en esa funesta noche, llegó a pensar que Armada les había salvado.
R.- Él estaba convencido de que Alfonso Armada había desempeñado un papel en su liberación al ir al Congreso a hablar con Tejero. ‘¡Nos ha salvado la vida! ¡Hay que condecorarlo!’, me dijo antes de entonar el mea culpa por haber intentado impedir su ascenso militar. Se lo aclaré enseguida: ‘No, Adolfo, tenías razón. Armada es un traidor’. No fue fácil aceptar la traición de un amigo íntimo de quien me fiaba ciegamente.

Sobre Lady Di: "Me pareció fría, taciturna y distante, salvo en presencia de los paparazzi"

P.- El coronel Amadeo Martínez Inglés le atribuyó más de 5.000 amantes. ¿Qué hay de realidad y de leyenda?
R.- Los medios de comunicación me han atribuido decenas de aventuras extramatrimoniales, la mayoría de ellas completamente ficticias. (…) Me reí mucho cuando leí que incluyo se me atribuía una relación con Lady Di en Palma. Nada más lejos de la realidad. Me pareció fría, taciturna y distante, salvo en presencia de los paparazzi. También hay quienes afirman que tuve una aventura con la famosa diva Sara Montiel, a la que apenas he saludado unas cuantas veces en mi vida. ¡Incluso me atribuyen tener hijos ilegítimos! Tuve que contratar a un abogado para defenderme de esas acusaciones. A la prensa le gusta murmura de manera fantasiosa.

 P.- ¿Qué puede decir de su relación con Corinna Larsen, a la que no nombra directamente en el libro?

R.- Aquella relación fue un error del que me arrepiento amargamente. Pude parecer trivial, pero muchos hombres se ciegan hasta el punto de no ver lo evidente. En mi caso, tuvo un impacto nocivo en mi reinado y en mi vida familiar. Erosionó la armonía y la estabilidad de estos dos aspectos esenciales de mi existencia, y me llevó al fin a tomar la difícil decisión de abandonar España. Ha manchado mi reputación ante los ojos de los españoles.

P.- ¿Qué sentimientos tiene hacia la reina Sofía?
R.- Sigo muy apegado a mi mujer, que conserva toda mi admiración y todo mi afecto. No tiene igual en mi vida y así seguirá siendo, aunque nuestros caminos se hayan separado desde que me fui de España y ya no compartamos el mismo techo. Sigue siendo la madre de mis hijos, una Reina extraordinaria y un vínculo afectivo fundamental e insustituible.

La entrada de Letizia en nuestra familia no ayudó a la cohesión de nuestras relaciones familiares


P.- ¿Qué puede decir de la reina Letizia?

R.- La entrada de Letizia en nuestra familia no ayudó a la cohesión de nuestras relaciones familiares. Le decía: ‘La puerta de mi despacho está siempre abierta para ti, ven cuando quieras’. Pero nunca vino. Nuestro desencuentro personal no debía reflejarse en nuestra acción institucional. Hice todo lo posible por superar nuestras diferencias, porque el éxito de la pareja real es una garantía del futuro de la Corona.

Nunca he podido salir solo por Madrid con mis nietas Leonor y Sofía

Por desgracia, nunca he podido salir solo por Madrid con mis nietas Leonor y Sofía. Mi mujer nunca ha podido recibirlas a solas en Palma, como hace habitualmente con sus primos. Las veía de vez en cuando, pero le habría encantado verlas más a menudo, sobre todo porque viven a escasos cien metros de distancia.


 

CEAQUA: “La democracia española está en deuda con las víctimas del franquismo”

ElPlural.com entrevista a Llum Quiñonero, portavoz de Acción ciudadana contra la impunidad del franquismo de País Valencià

Javier Pardo

4-12-25

ElPlural



España es un país atípico. Tanto que los crímenes del franquismo jamás han sido investigados. De hecho, el Tribunal Supremo, en una histórica sentencia firmada en 2013, llegó a indicar que no correspondía a los jueces españoles investigar los homicidios, las torturas, las desapariciones y todas las tropelías cometidas durante la dictadura.

Tuvo que ser Argentina, en una investigación nacida en 2010 sobre los históricos abusos cometidos durante el ominoso régimen, quien diese un paso adelante y provocase la unión de las víctimas para tratar de encontrar algo de respiro y justicia tras la represión sufrida hace apenas 50 años.

Fue entonces cuando nació CEAQUA, siglas de la Coordinadora estatal de apoyo a la Querella Argentina contra crímenes del franquismo, que reubica dentro de sí más de una veintena de asociaciones. A esta entrevista contesta Llum Quiñonero, portavoz de Acción ciudadana contra la impunidad del franquismo del País Valencià.

P: ¿Cómo y por qué nace CEAQUA? 

R: Cumplimos 16 años de existencia. CEAQUA nace para reclamar Justicia ante el Estado, para ir más allá de defender a las víctimas y su memoria. Para reclamar la aplicación del derecho internacional y perseguir los delitos de genocidio y lesa humanidad cometidos por responsables del poder político y religioso franquista.  

P: Denuncian que llevamos 50 años de injusticia. ¿Creen que en algún momento en España se podrán juzgar los crímenes del franquismo?  

R: Nosotros peleamos para que la Justicia sea una realidad. Ante los tribunales españoles, 115 querellas: por desapariciones forzadas, por torturas, por disparos en manos de la guardia civil o de la policía armada...

Ante los tribunales internacionales, hemos recurrido a un tribunal en Buenos Aires que atendió la causa por delitos de genocidio y de lesa humanidad, amparándose en el Derecho Internacional. Recurrimos a los tribunales de Justicia Europeos, de Naciones Umidas, al Tribunal Constitucional... Estamos convencidos de que encontraremos amparo. Que nuevos fiscales, nuevas juezas y jueces pueden comenzar a mirar el franquismo y sus crímenes con profesionalidad, sin ataduras a los pactos de silencio que supuso la Transición. 

P: ¿A cuántas personas estiman ustedes, según sus propios cálculos y archivos documentales, que habría que juzgar por dichos crímenes?  

Todo un aparato del Estado durante el franquismo, 40 años, se ocupó de sostener la dictadura. Desde la judicatura al Ejército; desde la policía a los responsables políticos de todos los niveles, sin olvidar a la Conferencia episcopal y a las organizaciones falangistas y otras organizaciones de extrema derecha.  

Los crímenes del franquismo fueron apoyados por una amplia red represiva con responsables con nombres y apellidos. 

Hay que calcular cuántos de miles de responsables suman quienes ordenaron fusilamientos y firmaron sentencias de muerte, quienes torturaron y consintieron las torturas, quienes formaron parte de las redes de la iglesia y robaron los bebes de las presas del franquismo y luego, a las madres que parían a sus hijas en maternidades para madres solteras.  ¿Cuantos miles de responsables suman?  

¿Cuántos denunciaron en falso? ¿Cuántos violaron a mujeres sin capacidad de defensa? ¿Cuántas jóvenes fueron privadas de su juventud en los más de 900 centros de internamiento de “descarriadas” del Patronato de Protección a la mujer gestionados por congregaciones religiosas? ¿Cuántos presos y presas fueron obligados a trabajo esclavo para construir carreteras, puentes, ferrocarriles o canales? ¿Cuántos trabajaron cosiendo o fabricando manualidades para empresas que se lucraban de su trabajo a personas que carecían de derechos y libertades más elementales? 

La dictadura argentina, 1976/1983, tuvo sus responsables juzgados por los tribunales argentinos. 318 juicios realizados hasta la actualidad y 1126 condenados. Los responsables de los crímenes nazis, de genocidio y de lesa humanidad, se sentaron ante la justicia en Nuremberg y se calcula que fueron más de 50.000 los condenados. ¿Cuándo la Justicia Española acatará el Derecho Internacional y se pondrá departe de las victimas?  

Nuestras organizaciones trabajan para que eso sea posible. Para exigir la derogación de la Ley de amnistia (1977), ese acuerdo de la Transición en el que los dirigentes políticos aceptaron que el poder político franquista se amnistiara a sí mismo y al conjunto de funcionarios, servidores y colaboradores del estado. 

¿Eres capaz de descubrir la palabra de la memoria escondida en el pasatiempo de hoy?

Jugar

P: Una democracia sana, ¿puede permitirse que torturadores como Billy el Niño mueran sin ser condenados?  

R: La democracia española está en deuda con las víctimas del franquismo. Cincuenta años después de la muerte del dictador sigue vinculada al atado y bien atado. Es tiempo de un cambio profundo que sane aquellas heridas y que condene tantos delitos sostenidos durante décadas y blanqueados hasta el presente. 

No solo se torturaba en la Dirección de Seguridad del Estado, en la Puerta del Sol: lo hacían en la Vía Laietana, en Valencia, en Sevilla, en Bilbao... Cuarteles y comisarías de toda la geografía se encargaban de perseguir y torturar para obtener confesiones bajo amenazas de muerte y para generar terror a los de afuera.  Los torturadores tienen nombres conocidos. Eran parte de la Brigada Político Social y buena parte de ellos fueron promocionados después de la Transición, como el caso de Billy el Niño 

P: ¿Qué sienten cuando partidos políticos se oponen a condenar estos crímenes amparándose en el mensaje de que hay que superar las heridas del pasado?  

R: Las heridas no sanan sobre cunetas con los huesos de miles de mujeres y de hombres fusilados, en el mejor de los caos, tras juicios sumarísimos sin garantías. Las heridas no sanan si los hijos paridos les fueron arrebatados a sus madres en el paritorio. Las heridas no sanan si los padres, las madres o los abuelos pasaron años internados por defender la democracia, por no creer en el Dios de los católicos o disentir del pensamiento único. Las personas que así opinan o no son demócratas o son directamente parte de quienes están interesados en que nuestra sociedad y las jóvenes generaciones no estén informadas ni conozcan la historia. 

P: ¿La ley de memoria democrática ayuda en algo al propósito de CEAQUA?  

Las leyes de memoria democrática pusieron en la agenda la necesidad de recuperar la memoria de las víctimas. Pero no han posibilitado el fin de la impunidad. Como si hubiera victimas sin victimarios.  

P: Para terminar, un último mensaje por parte de la organización tras el cumplimiento del 50 aniversario de la muerte del dictador. 

R: Cuelgamuros seguirá luciendo la Cruz que significó el aval del Vaticano a la dictadura y el compromiso de la Conferencia Episcopal con el franquismo. La dictadura fue una etapa de terror económico, cultural y religioso. Blanquearlo daña profundamente nuestra democracia. La verdad está ya relatada en buena parte en los departamentos de historia de las universidades públicas españolas. Reparación y Justicia quedan pendientes. 

 

CEAQUA está compuesta por las siguientes organizaciones:

Fundación 1º de mayo 
3 de Marzo
 
Goldatu
 
SOS Bebés robados Euskadi
 
LA COMUNA, asociación de presxs y represaliadxs del franquismo
 
La Comuna d'Asturies
 
Todos los niños robados son también mis niños
 
Plataforma contra la impunidad del franquismo
 
Comisión de Memoria Libertaria de CGT
 
Asociación Sevillana Nuestra Memoria
 
Memòria de Mallorca
 
Xarxa catalana i balear de suport a la Querella Argentina
 
Acció Ciutadana contra la impunitat del franquisme al Pais Valencià
 
ARMH Valladolid
 
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Félix Martín, presidente de UPF: "La ausencia de motivación con el fiscal general es ausencia de justicia"

El presidente de la Unión Progresista de Fiscales ofrece a ElPlural.com una serie de reflexiones en relación a lo acontecido en el juicio al fiscal general del Estado y sobre el futuro de la Justicia

Rodrigo de la Torre

5-12-25

ElPlural



La sentencia firme que aclare los motivos por los que Álvaro García Ortiz fue hallado culpable de un delito de "revelación de datos reservados" por parte del Tribunal Supremo se sigue demorando. El juicio al ya ex fiscal general del Estado ha marcado uno de los episodios más polémicos en la historia judicial española. Tras conocer la condena que se le imponía, la espera para conocer los motivos por los que ha sido considerado autor de los hechos se extiende ya por dos semanas, algo que, según han declarado miembros del sector jurídico, no es habitual ni justo con García Ortiz. 

Ante los debates que ha generado este proceso judicial y todos los elementos que han formado parte del juicio, tanto internos como externos, como podrían ser los posibles conflictos de intereses de algunos jueces del tribunal de este caso, ElPlural.com conversa con Félix Martín González, presidente de la Unión Progresista de Fiscales, que hace balance de lo acontecido hasta ahora, valora la imagen pública que está quedando de la justicia y reflexiona sobre el futuro por venir.

P: Una vez han pasado ya varios días desde que se conociera la condena de Álvaro García Ortiz y mientras se sigue esperando esperando la sentencia firme, la reflexión sobre lo acontecido continúa. ¿Cómo siguen viendo en la UPF lo sucedido? ¿Cómo encuentran la demora que se extiende ya por dos semanas para conocer los motivos por los que el exfiscal general del Estado fue hallado culpable?

R: Cada día que pasa sin que tengamos la motivación, es un punto de creciente preocupación. Seguimos entendiendo fundamental conocer los motivos y que la sociedad sepa por qué se le condena. Es muy importante para recalcar, porque lo he estado escuchando estos días, que no es comparable lo que sucede ahora a un recurso de casación normal, donde, a veces, el Tribunal Supremo anuncia el fallo sin la motivación. En estos casos, ya existe existe una sentencia previa, ya sabe la persona afectada que, previamente, se ha valorado su presunción de inocencia y que se la ha condenado y se ha razonado jurídicamente

Sin embargo, en este caso que ha afectado al fiscal general del Estado, el Tribunal Supremo es el único que ha valorado la prueba, por tanto no puede dejar de comunicar los motivos. No puede demorarse tanto y decir algo así como: "mire, yo le condeno pero ya le avisaré de cuándo le digo el por qué le declaro culpable". Es algo que nos parece gravísimo y hay otro elemento importante también, en este caso, en un caso de recurso de casación ya ha habido un juicio sobre la presunción de inocencia pero aquí no, aquí la presunción de inocencia hasta que no haya sentencia es íntegra para la persona afectada, por tanto la ausencia de motivación es ausencia de justicia para nosotros. 

No puede demorarse tanto y decir algo así como: "Mire, yo le condeno pero ya le avisaré de cuándo le digo el por qué le declaro culpable"

 P: En los últimos días se ha venido debatiendo un posible conflicto de intereses en algunos de los jueces que han conformado el tribunal, por haber sido contratados por parte de la acusación popular para impartir un curso o por haber dirigido la tesis doctoral del abogado de Alberto González Amador. ¿Cómo ha visto la UPF este asunto? ¿Qué les pareció que el magistrado Arrieta anunciara que tenía que redactar una sentencia sin que se conocieran todavía las conclusiones que extraían del caso?

R: Este punto es muy interesante. Cuando hablamos de imparcialidad judicial no estamos haciendo mención sólo a un parámetro técnico o de una solvencia técnica que, sin ninguna duda, tienen sobrada todos los magistrados del Supremo. En este caso concreto, lo que vemos muy importante tenga en cuenta la sociedad es que no sólo se estaba juzgando la responsabilidad penal de una persona, sino también la legitimidad de una institución constitucional. ¿Por qué digo esto? Porque para nosotros era imprescindible que el Tribunal Supremo extremara la prudencia en el juicio y en todo lo que había alrededor.

Esa misma prudencia que el tribunal exige, con acierto, a todos los demás tribunales del país y, por tanto, que se cuide no sólo el contenido de las sentencias sino también la forma, el tono y la estética institucional. La ciudadanía, en nuestra opinión, por estas cosas que se han conocido ha podido observar situaciones que no ayudan a mantener la imagen de imparcialidad que debe presidir todo proceso. Todas esas intervenciones, algunas en el juicio y otras fuera del juicio, no ayudan a reforzar esa sensación de posición neutra, la cual es esencial. La justicia para nosotros no sólo debe hacerse, también debe verse cómo se hace. Eso no es retórica, es un principio estructural del Estado de Derecho.

Todas las singularidades que se daban en este caso requerían de una sensibilidad constitucional. Sensibilidad para comprender que el juicio tenía una trascendencia institucional enorme. Sensibilidad para entender que millones de ciudadanos lo estaban observando con preocupación. Sensibilidad para percibir que cualquier gesto, cualquier palabra, cualquier interacción tiene un impacto directo sobre la confianza pública en la justicia. Por tanto, sensibilidad para entender que la apariencia de imparcialidad es tan importante como la imparcialidad misma y debe cuidarse, también, durante la deliberación. Entendemos que no se ha mostrado esta sensibilidad.

Aquí debo repetir algo que UPF ya ha expresado muchas veces. Los principios de ética institucional que tienen una traducción en la estética de comportamiento que exigimos a los poderes legislativo y ejecutivo deben aplicarse también a los integrantes del Poder Judicial. El Tribunal Supremo no está fuera del escrutinio democrático, no solamente porque tengan una acreditada imparcialidad quiere decir que se pueda descuidar la apariencia de imparcialidad. Permíteme que haga una relación con que parece que criticar al Tribunal Supremo es como no defender la democracia. No. El Tribunal Supremo, sus sentencias, por supuesto que se acatan y así tiene que ser un Estado de Derecho. Si bien, estas pueden y deben, al igual que los comportamientos de sus integrantes, ser sometidas a crítica institucional cuando afectan a la calidad democrática. En resumen, que en un juicio con esta trascendencia constitucional la imparcialidad no basta. Hace falta una sensibilidad democrática e institucional que nosotros entendemos que no se ha producido del todo, desde luego. 

P: Mientras se espera la publicación de la sentencia firme, la Fiscalía General del Estado debe seguir trabajando. Hace unos días se conocía la candidata del Gobierno a ocupar el puesto que deja García Ortiz. ¿Qué les parece Teresa Peramato? ¿Consideran la decisión acertada?

R: Aquí tengo una anécdota que contar. Cuando aprobé las oposiciones me tocó hacer prácticas en Violencia de género y coincidí con ella. Aquella era una época, estoy hablando del 2005-2006, en la que parecía que nadie creía en esta lacra que afecta a la sociedad. Teresa Peramato, además de tener una trayectoria de 35 años de servicio, ha sido una mujer muy valiente, una mujer muy conectada con la vida real, que tiene muchísimas cualidades. Para mí, una de las más importantes, aparte de su solvencia jurídica así su sentido institucional y vocación de servicio, es su visión de poner a las víctimas en el centro. Tiene una visión profundamente humana, sensible y moderna al mismo tiempo, que son más necesarias que nunca ahora.

Será una fiscal general con esta energía, con esta modernidad, con esta visión, además que ha contribuido con su ejemplo a mejorar la legislación en lo que ella ha aportado su enfoque, es imprescindible. Su liderazgo para nosotros en el día de hoy es imprescindible... Creo que estamos en las mejores manos para tratar de recuperarnos de este golpe que hemos recibido

 P: Uno de los principales debates que ha despertado este proceso judicial es si está habiendo una entrada de la política en la judicatura o una influencia de los jueces en la política. ¿Qué visión tienen en la UPF de este tema?

R: Entendemos que hay una politización de la justicia y una judicialización de la política. Ambas cosas. Para nosotros la politización de la justicia no consiste en que los jueces o fiscales actúen movidos por una ideología. Eso para nosotros es una caricatura que no se corresponde con la realidad, porque además hay un sistema de recursos que permite, si uno está de acuerdo o piensa que hay una motivación política de una decisión, escalarlo hacia arriba para que se resuelva. Lo que sí que observamos son actores partidistas que utilizan los procesos judiciales para instrumentos de batalla política.  El mensaje que recibe la ciudadanía es devastador, que es que la justicia no es el refugio neutral que debería ser.

Por su contra, la judicialización de la política consiste en trasladar a los juzgados lo que debe resolverse en el Parlamento, en la negociación y en el debate democrático. Cuando para nosotros cada conflicto político acaba convertido en denuncia, recurso o querella, el Poder Judicial se ve abocado a ocupar un espacio que no le corresponde. Se contamina el ámbito judicial y se degrada el ámbito político. El problema es que ahora mismo ambos fenómenos se retroalimentan. También consideramos, no voy a eludirlo, entendemos que en esta posición los jueces, los tribunales y los fiscales, sin perjuicio de que tengan todo el derecho a tener su visión política, deben ser ajenos a introducirse en el debate público. Debemos mantener una neutralidad política, porque si no lo hacemos solo estamos contribuyendo a esa judicialización de la política y a esa politización de la justicia.

El resultado de estas dos cosas, para nosotros, es un círculo vicioso que deteriora la credibilidad del sistema y nos deja a los operadores jurídicos, a los fiscales y jueces de base más expuestos, más solos, más vulnerables ante los poderes reales y fácticos. Porque cuando la política invade los tribunales y los tribunales ocupan el lugar del Parlamento, solo pierde la justicia y, por tanto, pierde la ciudadanía. 

Entendemos que hay una politización de la justicia y una judicialización de la política. Ambas cosas... El mensaje que recibe la ciudadanía es devastador, que es que la justicia no es el refugio neutral que debería ser

 

P: Este proceso judicial parece haber dividido a la Justicia. Ha habido manifestaciones claras que han creado bandos opuestos. ¿Esto es algo que ya ha ocurrido en otras ocasiones o que se ha dado debido al juicio a Álvaro García Ortiz?

R: La diversidad de puntos de vista, de sensibilidad, es buena. ¿Por qué? Porque la carrera judicial y fiscal es tan plural como plural es la sociedad española. Y eso no nos tiene que dar miedo. Ahora bien, ahí tenemos que tener como varios límites. Primero, que nuestras decisiones, de los jueces, de los tribunales, de los fiscales, tienen que ser decisiones técnicas. Técnicas, no ideológicas.  

Segundo, que nosotros, los jueces, los tribunales, los fiscales, tenemos que que ser neutrales en el debate político. El poder judicial debe controlar al resto de los poderes, pero no tutelar al resto de los poderes. Sería eso tan malo como que el poder legislativo o ejecutivo traten de influir en el judicial y tutelarlo. 

¿Debemos asumir nosotros una tutela de la política o introducirnos en el debate? Nosotros entendemos que, por supuesto, no. Por supuesto no. Así lo ha hecho UPF, por ejemplo, con la ley de amnistía. Esa ha sido nuestra postura, hemos entendido que somos obreros de la ley, no arquitectos de la ley, y que íbamos a esperar el pronunciamiento del Tribunal Constitucional, que no íbamos a dar nuestra visión sobre esa ley, porque existe diversidad de opiniones individualmente, ¿no? Entendemos que hay otras asociaciones que, como asociación, han defendido otra postura, pero yo creo que es bueno que la sociedad perciba la pluralidad de las carreras judicial y fiscal como algo que no hace más que abrazar la pluralidad social.

P: ¿Cómo perciben en la UPF la nueva Ley Orgánica de Enjuiciamiento Criminal? En lo referido particularmente a las acusaciones particulares, ¿qué les parece el cambio que introduce?

R: La UPF es una defensora a ultranza de que las líneas directrices de la Ley Orgánica de Enjuiciamiento Criminal nueva, en lo referido a que se nos dé la investigación, se lleve a cabo. Si bien, es muy importante para nosotros que esto no se entienda como que nos consideramos que somos mejores que los jueces. No, pero  sí entendemos que el reparto que hace la nueva leyes más eficaz y más eficiente y da más garantías. Hablo de eficacia y eficiencia y de mayores garantías. ¿Por qué? Porque hace que una misma persona no tenga que decidir a su vez sobre si toma la iniciativa de una investigación, de considerar cómo impulsarla y a la vez decide si va a prisión provisional o no el investigado, o si se acuerdan medidas cautelares o no, que es lo que pasa en la actualidad.

Este poder recae en una sola persona. Lo que estamos diciendo es que si repartimos el juego, que si el Ministerio Fiscal, que no es que tenga mayor capacidad técnica que los jueces, ni mucho menos, pero sí estamos especializados y, por tanto, podemos repartirnos el trabajo por especialidades, vamos a ser más ágiles, más rápidos, más eficientes. Además, habrá otra figura, que somos nosotros, sino que es alguien del Poder Judicial, al que podrá acudir un investigado si no está de acuerdo.

Por tanto, alguien que es ajeno a la iniciativa de la investigación, creemos que el conjunto de lo que sale es más eficaz, más eficiente y más garantista. ¿Eso quiere decir que no puede haber reformas que hagan más confiable para la sociedad el que nos dé la investigación? Lo aplaudimos, lo aplaudimos. Si es necesario, y nosotros nos estamos mirando el proyecto legislativo con mucho interés, que haya garantías que refuercen la autonomía del fiscal que investigue en un asunto concreto, pues bienvenidas sean todas las medidas que refuercen la mayor autonomía del fiscal que conduzca el asunto y que refuercen el control de garantías que debe hacer el Poder Judicial. Sin embargo, ahora mismo lo que tiene que saber la sociedad es que somos una anomalía en Europa. Somos prácticamente el único país donde se está llevando la investigación como se está llevando, en un modelo del siglo XIX que concentra demasiado poder en unas solas manos y concentrar mucho poder en unas solas manos nunca es bueno. Ya se atribuyera un fiscal o a un juez, nunca es bueno. Repartir el juego y hacer que el sistema tenga pesos y contrapesos siempre es mejor.

La sociedad tiene que saber que somos una anomalía en Europa. Somos prácticamente el único país donde se está llevando la investigación como se está llevando, en un modelo del siglo XIX que concentra demasiado poder en unas solas manos




jueves, 4 de diciembre de 2025

 



Cuando Germán Gallego Picó destapó con sus fotos el robo de niños en el franquismo.

Germán Gallego fue uno de los fotoperiodistas más legendarios de la lucha anti-franquista, siempre en primera línea fotografió el terrorismo del Estado franquista y posteriormente la misma violencia del régimen que le sucedió, la transición franquista. Suyas son las mejores fotos de los “grises” -el uniforme que llevaba la policía franquista- atacando a los manifestantes obreros y estudiantiles en los años sesenta porque Germán empezó muy joven, no había cumplido los 17 años cuando se echó a la calle con sus cámaras al hombro.

Suyas, y de Pablo Vázquez, su amigo y compañero fotógrafo, fueron las fotos de las huelgas de los mineros, de los trabajadores de astilleros asturianos, gallegos y gaditanos, de los obreros de Altos Hornos haciendo frente a los “antidisturbios” cuando Felipe González hizo su reconversión industrial condenando a España a ser un país para el turismo.

Y suyas fueron las primeras fotos (Interviú de 27 de enero de 1982 y siguientes) con las que se destapó el robo de niños durante la dictadura franquista, cuando médicos y monjas utilizaban clínicas de maternidad para robar a mujeres pobres sus hijos recién nacidos engañándolas y diciéndolas que el niño o la niña habían muerto en el parto y vendiéndoselos a otras familias.

Germán Gallego fue el autor de las fotografías del lugar donde se situaba a los niños en espera de su adopción, y en números siguientes las de la nevera donde se guardaban los cadáveres de alguno de ellos que se mostraban a las madres para apropiarse de su hijo vivo, convenciéndola de que había muerto.

Los reportajes más impactantes: “La monja que trafica con niños” y “Niños muertos en la nevera”, denunciaban el tráfico de adopciones que dirigían en el “Hogar-cuna” de La Almudena en Madrid, la monja sor María y el doctor Vela. Se calcula que durante esos años cerca de 1.900 niños fueron robados y vendidos solo en Madrid.

Al final, cuando las autoridades ya de la “transición” quisieron investigar los hechos delatados la monja había fallecido y el doctor Vela fue absuelto por haber prescrito sus delitos. De nuevo los gobiernos del PP y del PSOE se turnaban para poner trabas a la justicia y no perseguir a los criminales franquistas. Igual que ocurrió con los fusilamientos en las cunetas y las torturas de la policía franquista.

(Publicado originalmente en EOP)

*Germán falleció el 1 de diciembre de 2018. Tenía 67 años.


 


 


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Franco: Arquitecto psicópata del dolor y artesano sádico del sufrimiento

¿Malo? ¿Asesino? Franco fue todo eso y más. No hacen falta adjetivos; su historia habla por sí sola

Juan Luis Valenzuela

20-11-25

ElPlural



Francisco Franco no solo quería mandar; quería controlar la vida de todo un país como si fuera su cortijo, y lo consiguió de manera aterradora. Bajo su régimen, España se convirtió en un lugar oscuro, donde el miedo lo dominaba todo y la obediencia era obligatoria. No fue solo un dictador; fue un experto en hacer sufrir a la gente, un verdadero arquitecto del dolor.

La crueldad de Franco no necesitaba grandes discursos ni gestos teatrales. Su firma bastaba para condenar a miles de personas a la muerte. Un simple garabato suyo podía borrar una vida. Así de frío y despiadado era. Incluso la muerte parecía tener horario de oficina bajo su mando.

Franco montó un aparato estatal que funcionaba como una cadena de producción del sufrimiento. Las cárceles eran lugares donde la esperanza entraba recta y salía torcida. Los pueblos aprendieron a vivir con miedo cada día, y muchas familias se rompieron para siempre. Franco, imperturbable, revisaba todo con precisión, disfrutando del dolor que causaba.

Su maldad no estaba solo en lo que hacía, sino en cómo lo presentaba. Usaba sermones solemnes, desfiles interminables y gestos teatrales para convertir la represión en algo “patriótico”. Transformaba a las víctimas en enemigos del Estado y justificaba sus crímenes con palabras retorcidas.

Franco no era solo duro; era un depredador silencioso. No necesitaba mostrar violencia directamente; tenía decretos, censores y soldados listos para ejecutar órdenes sin preguntar. El miedo era su herramienta más poderosa, y lo extendía lentamente hasta que atrapaba a todo el país en una telaraña de terror.

Cada ejecución, desaparición o golpe burocrático llevaba su sello. No tenía que acercarse a sus víctimas; su firma y su mirada bastaban para decidir quién vivía y quién moría. Era un maestro del sufrimiento, cuya crueldad parecía no tener límites.

Durante décadas, España sobrevivió como pudo, atrapada en un ambiente de miedo y represión. Se hablaba en voz baja, se escondían los muertos y los vivos tenían que aparentar alegría. La memoria era casi un delito, y cualquier acto de rebeldía se pagaba caro.

¿Malo? ¿Asesino? Franco fue todo eso y más. No hacen falta adjetivos; su historia habla por sí sola. Su figura sigue siendo un recordatorio escalofriante de los horrores del totalitarismo y del sufrimiento que un ser humano puede infligir en nombre del poder. Su legado todavía resuena en la memoria de España.

¿Reconciliación? Si, reconciliación entre los españoles, pero para este arquitecto psicópata del dolor y artesano sádico del sufrimiento, solo deseo que se pudra bajo la tierra del cementerio de Mingorrubio y los gusanos se den todos los días un festín.