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jueves, 22 de enero de 2026

 


Asamblea Antifacista Cantabria II

Cosillas que hay que olvidar’.

Mientras homenajean a los reyes católicos, a la invasión de América, y a ‘50 años de libertad’… pero callan…

Jamás olvidemos:

El escritor español José María Pemán, que fue un intelectual y propagandista fascista decía: “Limpiad esta tierra de las hordas sin Patria y sin Dios”.

Aún tienen calles dedicadas a su recuerdo.

El propio general Franco dejó dicho que en una guerra como la que vivía España era preferible una ocupación sistemática de territorio, acompañada por una limpieza necesaria, que una rápida victoria militar que deje al país infectado de adversarios.

Tiene hasta una Fundación con su nombre.

El general Mola, en sus directrices previas al golpe, pidió “eliminar los elementos izquierdistas: comunistas, anarquistas, sindicalistas, masones…”. El objetivo era “el exterminio de los enemigos de España”.

Criminal de lesa humanidad, tiene sucesores que le defienden.

El oficial de prensa de Franco y Mola, Gonzalo de Aguilera Munro, puso número a esa limpieza. Según sus cálculos, había que “matar, matar y matar hasta terminar con un tercio de la población masculina de España”. O «El gran error que han cometido los franquistas al empezar la Guerra Civil Española ha sido no fusilar de entrada a todos los limpiabotas. Un individuo que se arrodilla en el café o en plena calle a limpiarte los zapatos está predestinado a ser comunista. Entonces ¿por qué no matarlo de una vez y librarse de esa amenaza?»

En 1964, Gonzalo asesinó a sus dos hijos de 47 y 39 años. Falleció en el centro psiquiátrico en que se hallaba internado en 1965.

El franquismo tuvo 300 campos de concentración, por los que pasaron casi un millón de españoles no afectos al fascismo. Fue un «Exterminio también porque los cautivos apenas recibían comida y no disponían de las más mínimas condiciones higiénicas ni sanitarias. En lugares como Albatera (Alicante), la plaza de toros de Teruel o el campo de fútbol del Viejo Chamartín, en el que jugaba el Real Madrid, hubo miles de hombres y centenares de mujeres muriéndose literalmente de hambre. En Orduña (Vizcaya), Medina de Rioseco (Valladolid), Isla Saltés (Huelva) o San Marcos (León) perecían de tifus exantemático, pulmonías y tuberculosis».

https://x.com/outsidersesp/status/1989456544199819375?s=20


 Manuel Borge


 



 

William Ball Provine (1942-2015) fue un historiador estadounidense de la ciencia, la biología evolutiva y la genética de poblaciones. Fue profesor distinguido en la Universidad de Cornell, y profesor en los Departamentos de Historia, Estudios de Ciencia y Tecnología, y Ecología y Biología Evolutiva.

Provine fue filósofo, ateo y crítico del diseño inteligente. Participó en importantes debates con filósofos y científicos teístas sobre la existencia de “Dios”. y la viabilidad del diseño inteligente. Debatió con el fundador del movimiento del diseño inteligente, Phillip E. Johnson, y ambos mantuvieron una relación amistosa. Provine comentó que su curso de biología evolutiva comenzó con la lectura del libro de Johnson, "Darwin on Trial".

Provine fue determinista, pues rechazaba la idea de que los humanos ejerzan el libre albedrío. Provine afirmaba que no hay evidencia de la existencia de “Dios”, ni de vida después de la muerte, ni de un fundamento absoluto para el bien y el mal moral, ni de un significado o propósito último para la vida. Antes fue presbiteriano, al igual que su amigo y rival intelectual Johnson, y afirmaba que sus visiones del mundo habían sido prácticamente iguales antes de que él se volviera ateo.

Su cita original es:

Let me summarize my views on what modern evolutionary biology tells us loud and clear — and these are basically Darwin’s views. There are no gods, no purposes, and no goal-directed forces of any kind. There is no life after death. When I die, I am absolutely certain that I am going to be dead. That’s the end of me. There is no ultimate foundation for ethics, no ultimate meaning in life, and no free will for humans, either.” [1]

[Godless Freeman]

[1] https://scienceandculture.com/2015/09/william_provine/


 


Hace once años, un periodista tomó una fotografía que lo acompañaría durante más de una década:

una joven madre, agotada pero firme, cargando una enorme mochila a la espalda y, en sus brazos, a su bebé.

Una imagen sencilla, pero capaz de contener todo lo que significa proteger a un hijo.

Durante once años, intentó encontrarla. No sabía su nombre, ni su historia, ni de dónde venía.

Solo sabía que esa fotografía no era una pose: era la vida misma.

Hace poco, al fin obtuvo una pista. La buscó, la encontró… y descubrió que ahora es mamá de cuatro hijos. Su vida, aunque llena de esfuerzos, es más estable que entonces. Su fortaleza se nota en la forma en que sonríe y en cómo cuida a su familia.

Pero en la entrevista, cuando habló del motivo detrás de aquella imagen, el periodista comprendió por qué nunca la había olvidado.

Ella contó, con una serenidad que solo nace del dolor profundo:

Ese día llevaba a mi bebé a casa porque estaba delicada y no tenía dinero para atenderla… Cuatro meses después, ya no siguió con nosotros. Era mi primera hija.”

No hubo dramatismos. Solo una verdad que pesa.

Una verdad que cualquier madre entiende sin necesidad de explicaciones.

La fotografía que parecía un retrato de determinación contenía, en realidad, la memoria de una lucha silenciosa: la de una mujer que hizo todo lo que pudo con lo poco que tenía.

Hoy, su historia nos recuerda algo esencial:

Que ninguna madre debería enfrentar la angustia de no poder ayudar a un hijo.

Que detrás de muchas sonrisas hay batallas que no conocemos.

Y que el amor maternal, incluso cuando atraviesa sombras, sigue siendo una de las fuerzas más luminosas que existen.

#fblifestyle


 


 


 


Fonsi Loaiza

Este cura se llama Marcelino de Andrés y era capellán del colegio de los Legionarios de Cristo de La Moraleja. Está procesado por presunta agresión sexual a niñas de 6 años. Cada día elegía a 3 niñas por la mañana y a 3 niñas por la tarde para abusar sexualmente de ellas.

 


Mercedes Rodríguez

Le leo y no puedo evitar preguntarme si alguna vez ha tenido la más mínima vergüenza. Sus palabras sobre el desahucio de Badalona, Es insoportable la soberbia, la suficiencia y la crueldad de la derecha, que se atreve a decir al pueblo que tiene que sufrir sin rechistar, porque ellos han decidido promover una invasión”.

Son el epítome de la hipocresía. Habla de sufrimiento ajeno y “crueldad” mientras oculta sistemáticamente su propia historia. Un

Recordemos: su familia en Vitoria‑Gasteiz sufrió un desahucio tras un negocio hostelero que fracasó, dejando impagos a trabajadores.

Sí, trabajadores reales, personas que vieron cómo les debían salarios y finiquitos mientras usted miraba hacia otro lado.

Y, sin embargo, usted nunca los menciona. Su familia desaparece de su relato, sus errores desaparecen de su discurso.

Solo existen los que usted puede señalar para atacar y manipular.

Mientras habla de la supuesta crueldad de otros, usted se beneficia del ruido mediático, del respaldo de una derecha cruel y despiadada, y de sus privilegios políticos.

Su victimismo selectivo es un espectáculo, se presenta como el defensor del pueblo, pero el pueblo al que protege son sus intereses y su imagen.

El sufrimiento de los demás solo le sirve para inflar su altavoz y engordar su cartera política.

No todo el mundo tiene la protección de cloacas, contactos o abogados caros. Mientras otros pierden su casa, usted aplaude o se victimiza a conveniencia. Su soberbia y cinismo son insoportables

. No merece respeto, no merece diálogo y no merece legitimidad alguna para hablar sobre tragedias humanas.

Deje de manipular tragedias para su beneficio. Los ciudadanos necesitamos justicia, soluciones y empatía, no discursos de odio, hipocresía y victimismo barato. Ha quedado demostrado que su moral es de conveniencia, su ética es selectiva y su humanidad brilla por su ausencia.

No se le habla, no se le reconoce y, sinceramente, ,

Si la tuvo alguna vez .

Maria Fz Okariz


 


 


Mislata y su gente
Quiero dejar algo claro desde el principio: no he votado nunca al PSOE. Precisamente por eso me resulta aún más llamativo lo que se está viendo estos días. Hay personas señalando al Gobierno como responsable del accidente de los trenes cuando no se conoce todavía la causa. Las investigaciones están en marcha y todo apunta a que llevará tiempo saber qué ocurrió realmente. Aun así, ya hay tertulias, redes sociales y opinadores improvisados que lo saben todo antes que la Guardia Civil y los técnicos.

Lo curioso es que a esa misma gente jamás la he visto criticar a otros responsables políticos ante hechos gravísimos y contrastados. Nunca les oí decir nada de Mazón, tranquilamente de comilona mientras su gente se ahogaba. Ni una palabra de Ayuso, responsable de que más de siete mil ancianos murieran solos en residencias, sin atención médica, sin auxilio y sin dignidad. Silencio absoluto sobre el que se cree Dios y metió a España en una guerra basada en mentiras, provocando los atentados de Atocha y señalando primero a la banda terrorista que más convenía a su relato. Tampoco recuerdo demasiada indignación con Trillo, que envió a soldados españoles a volar en una chatarra con alas y, tras el accidente, se apartó marchándose a Estados Unidos como embajador. Ni con el Gobierno que, ante la mayor catástrofe medioambiental de nuestra historia, habló de “hilillos de plastilina” mientras el Prestige se partía en dos y arruinaba costas, vidas y ecosistemas........

Nada. Silencio. Amnesia selectiva.

Y, sin embargo, muchos de los que hoy gritan y señalan se benefician directamente de políticas que su partido votó en contra: pagas y ayudas, la subida del SMI, la regulación del precio de la luz, la subida de las pensiones..... Son personas que acuden al hospital cada dos por tres y que no podrían permitirse jamás un seguro médico privado. Personas cuyo bienestar depende, en gran medida, de lo público… y que aplauden o votan a quienes intentan desmontarlo pieza a pieza.

Por eso la única explicación que encuentro es profundamente triste: en este país no se vota a favor de nadie, se vota en contra de alguien. Da igual el programa, da igual la coherencia, da igual la memoria. La derecha y la ultraderecha, cada vez más próximas y cada vez menos disimuladas, han conseguido algo inquietante: que mucha gente les vote aun sabiendo que lo hace contra sus propios intereses. Han convertido la política en un ejercicio de odio, de revancha y de consignas simples, donde la realidad importa menos que el enemigo al que se quiere castigar.

Y así estamos: señalando culpables antes de conocer los hechos, blanqueando responsabilidades pasadas y votando con el estómago aunque luego sea el bolsillo, la salud o la dignidad lo que termine pagando la factura. Qué pena de país.😱 😱


 


Europa Press

Comuns ha denunciado penalmente este miércoles ante la Fiscalía al alcalde de Badalona (Barcelona), Xavier García Albiol, por el desalojo "sin alternativa habitacional" del Institut B9, y también por sus actuaciones y declaraciones posteriores.

El partido alega que el juez le obligaba a ofrecer una alternativa habitacional pero no lo ha hecho de forma reiterada, y que además "ha tolerado y amparado declaraciones que pueden ser constitutivas de un delito de odio", informa en un mensaje de X recogido por Europa Perss.

"Se ha acabado tolerar la criminalización, el racismo y la deshumanización de Albiol contra personas vulnerables", ha añadido.


 La Historia se repite


¿Lo sabías? Un Premio Nobel le regaló su medalla a Joseph Goebbels, propagandista de Adolf Hitler.

En 1943, dos años antes de la derrota del Tercer Reich, el escritor noruego Knut Hamsun le regaló su medalla Nobel al ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels.


 


 


 

Sobre gustos no hay nada escrito. A eso le llaman ir de mal en peor.

 

Josemi Montalban

Pues verá usted, mi estimado don Gundemaro, una noticia de la que no le van a informar ni don Carlos, ni doña Ana Rosa, ni don Eduardo, don Francisco, ni tampoco Vicente o Susana, ni que decir tiene que no ha de esperarlo del mirmecólogo, es la que hace referencia a que, por fin, tras solo 20 años de instrucción, se está desarrollando el juicio a Francisco Granados ⬇️ , exconsejero madrileño y ex secretario general del PP de Madrid, implicado, junto a seis excaldes de la organización criminal Partido Popular, en el caso Púnica, el macroproceso de corrupción municipal y autonómica que se dio en Madrid con amaños de contratos públicos para fiestas municipales entre 2004 y 2013 y en el que la Fiscalía pide entre dos y seis años de cárcel para los acusados por delitos de prevaricación y fraude.

Granados ya fue juzgado por revelación de secreto (¿le suena?) en una pieza separada del caso en la que se le acusó le acusó de haber recibido un aviso de un miembro de la guardia civil que lo alertó de que estaba siendo investigado. En aquel procedimiento se decretó su detención en 2014 y fue condenado a dos años de prisión y la pena se dio, tras su confirmación por el Tribunal Supremo, por cumplida, ya que Granados llevaba ese tiempo en prisión preventiva.

En el juicio al que se enfrenta ahora, el meollo de la corrupción del aparato de Aguirre, Ricardo Godino, un exconcejal de Moraleja de Enmedio, ha confesado y admitido por escrito, cómo amañaban los contratos públicos en favor de empresarios determinados, a los que, con dinero público se agasajaba con fiestas privadas en las que no faltaban "autobuses de putas".

Y nada, mire usted, mi estimado Gundemaro, que como de ello no le van a hablar los insignes e ilustres miembros de la "prensa libre" anteriormente comentados, ni le van a saltar a su dispositivo los twists de Negre, Alvise, o Quiles, refriéndole el asunto, pues ya lo hago yo desde aquí, porque a mí, a diferencia de ellos, no me da de comer ninguna organización política con el dinero de mis compatriotas, pero es mi deber y procuro cumplirlo con la mayor dignidad posible.



 


 

¡Viva el amor libre!

 


Los alemanes diseñaron un sistema para quebrar el espíritu humano. La deshumanización era metódica: quitar el nombre y reemplazarlo por un número, rapar el cabello, uniformar a todos igual, destruir la intimidad y someter cada gesto a órdenes arbitrarias. Según Primo Levi, invertir la moral previa: lo correcto dejaba de existir y sobrevivir exigía adaptarse a un mundo donde la humillación era la norma diaria.

🥶 El hambre, el miedo y la incertidumbre permanente erosionaban la voluntad. Raciones por debajo de las 1,300 calorías diarias, castigos imprevisibles, gritos constantes y la amenaza de muerte inmediata mantenían a los prisioneros en un estado de estrés extremo. Dormir hacinados, enfermar sin atención y ver morir a otros cada día no solo agotaba el cuerpo: rompía la esperanza y normalizaba lo impensable.

⚖️ La “zona gris” fue una herramienta psicológica central. Los n4z1s forzaron a algunas víctimas a colaborar mínimamente para sobrevivir: repartir comida, vigilar, trabajar en tareas del campo. Esto desplazaba la culpa hacia los prisioneros y destruía su identidad moral. Como escribió Levi, el sistema buscaba que las víctimas perdieran incluso “el consuelo de la inocencia”.

🔁 La rutina infinita anulaba el sentido del tiempo y del yo. Días idénticos, órdenes sin lógica, trabajo inútil y castigos sin causa convertían la vida en una repetición vacía. Muchos sobrevivientes describieron cómo dejaron de pensar en el futuro: vivían solo para no m4rir ese día, señal de que el espíritu ya había sido vencido.

🕯️ El daño psicológico sobrevivió a la liberación. Para muchos, el campo nunca terminó: pesadillas, culpa, silencio y suicidios décadas después prueban que el objetivo alemán no era solo m4tar personas, sino destruir lo humano dentro de ellas.


 


Durante cincuenta años creyó conocer al hombre que dormía a su lado.

Luego, la policía le mostró lo que había estado haciendo mientras ella dormía.

Gisèle Pelicot llevaba una vida que muchos describían como ejemplar. Medio siglo de matrimonio con Dominique. Tres hijos. Nietos. Una residencia tranquila en la Provenza donde planeaban envejecer juntos. Para quienes los rodeaban, eran la imagen de la estabilidad.

Pero su cuerpo empezó a fallar.

Un cansancio que no se explicaba. Lagunas de memoria cada vez más frecuentes. Caída del cabello. Problemas ginecológicos que desconcertaban a los médicos. Despertares confusos, dolores sin causa aparente. Años así.

Una vez, desesperada, le preguntó a su esposo si la estaba drogando. Él se mostró herido. Ofendido. Ella se disculpó. Le creyó. Después de cincuenta años, la confianza parecía incuestionable.

Hasta noviembre de 2020.

La policía la citó. Dominique había sido detenido por grabar a mujeres bajo sus faldas en un supermercado. Un delito vergonzoso, pero lo que encontraron en sus dispositivos convirtió todo en algo inconcebible.

Miles de fotos.

Miles de videos.

Gisèle, inconsciente, en su propia cama.

Durante casi una década, su esposo había triturado somníferos y ansiolíticos en su comida y bebida. Cuando ella perdía el conocimiento, la agredía. Luego comenzó a invitar a otros hombres. Los contactaba en un foro llamado “sin su conocimiento”. Durante nueve años, alrededor de cincuenta desconocidos entraron a su casa en Mazan. Hombres comunes. Profesiones comunes. Vidas aparentemente normales.

Llegaban. La agredían mientras él grababa. Se marchaban. Volvían a sus rutinas.

Gisèle despertaba confundida. Y confiaba.

Cuando la policía le mostró las pruebas, cincuenta años de vida compartida se desmoronaron en un instante. Cincuenta y un hombres fueron acusados de violación agravada y delitos relacionados.

Tenía derecho al anonimato. El juicio podía celebrarse a puerta cerrada. Podía protegerse del escrutinio público.

A los setenta y dos años, eligió lo contrario.

Entró al tribunal de Aviñón, dijo su nombre en voz alta y exigió un juicio completamente abierto. Quería que se viera. Que se supiera.

La vergüenza debe cambiar de bando”, dijo.

Durante meses se sentó frente a quienes la habían agredido. Vio pruebas devastadoras. Escuchó excusas. Justificaciones imposibles. Nunca bajó la mirada. Nunca se retiró al silencio.

El 19 de diciembre de 2024, los cincuenta y un acusados fueron declarados culpables. Dominique Pelicot recibió la pena máxima. Los demás, condenas de varios años.

Al salir del tribunal, Gisèle habló con calma. Dijo que nunca se arrepintió de abrir las puertas. Que compartía la lucha de otras personas que habían pasado por lo mismo.

El impacto fue profundo. El caso sacudió a Francia y abrió una conversación necesaria sobre el consentimiento, la violencia facilitada por sustancias y el peso injusto que suele recaer sobre las víctimas. Muchas personas, tras años de silencio, comenzaron a hablar.

Llegaron los reconocimientos. Listas, homenajes, distinciones. Pero eso no fue lo central.

Lo central fue esto:

Durante años no tuvo voz ni control.

Cuando conoció la verdad, usó su voz para romper la oscuridad.

No pidió compasión.

No se escondió.

No aceptó la vergüenza que nunca le perteneció.

La tomó y la devolvió a quienes siempre fue de ellos.

#fblifestyle


 


Caín agricultor Enkimdu y Abel pastor nómada Dumuzi: herencia mesopotámica y sincretismo cristiano

El relato bíblico de Caín y Abel no surge en el vacío. Históricamente, refleja una narrativa mucho más antigua proveniente de Mesopotamia, específicamente del texto sumerio conocido como “La disputa entre el pastor y el agricultor” (también llamado Debate entre Enkimdu y Dumuzi), donde dos figuras simbólicas representan formas opuestas de vida: el agricultor sedentario y el pastor nómada.

En ese mito, ambos compiten por el favor divino, una estructura casi idéntica a la historia bíblica, donde Dios acepta la ofrenda de Abel (pastor) y rechaza la de Caín (agricultor).

No se trata de un juicio moral individual, sino de una tensión social real en las primeras civilizaciones: quién debía dominar, la ciudad agrícola o los pueblos nómadas.

El cristianismo hereda este relato a través del judaísmo y lo resignifica. Caín deja de ser solo el agricultor rechazado y se convierte en el símbolo del pecado, la violencia y la ruptura con Dios, mientras Abel pasa a representar la obediencia y la fe pura. Así, un conflicto económico y cultural antiguo se transforma en una lección espiritual.

Este proceso es un claro ejemplo de sincretismo divino: mitos antiguos reinterpretados bajo una nueva teología, donde viejas disputas humanas se convierten en doctrinas morales eternas.

Entre ceja y oreja


 

 


Pepe Lerma Martinez·

A mis amigos obreros que votan a la derecha no les hablo desde el desprecio, les hablo desde la preocupación......... Porque yo no entiendo que quien vive de su trabajo apoye a quien históricamente ha recortado derechos, ha privatizado lo público y ha debilitado al trabajador.........No os llamo enemigos, os llamo compañeros de clase, pero creo sinceramente que os estáis equivocando de lado. La política pasa, pero las consecuencias se quedan: en la sanidad, en las pensiones, en los convenios, en la estabilidad laboral..........Yo no puedo ser neutral cuando veo que se vota contra lo que nos protege. No es ideología, es supervivencia como clase trabajadora.”.........Y además, mirad cómo está el mundo desde que figuras como Trump marcan el paso con su imperialismo, su desprecio por lo colectivo y su política del "sálvese quien pueda"........... Más guerras económicas, más tensión, más odio, más división entre pueblos y entre personas. Ese modelo no trae bienestar a la clase trabajadora, trae inestabilidad, recortes de derechos y más poder para los de siempre........ No quiero eso ni para España, ni para nadie, porque cuando mandan los imperios y el dinero, los obreros siempre acabamos pagando la factura.

Y es lo que hay 😉


 

Nacido cuatro siglos antes de que supuestamente nació Jesús, Sócrates fue uno de los más grandes filósofos clásicos griegos y de la filosofía universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia. Utilizó su modo dialéctico de indagar, conocido como “método socrático”, para analizar conceptos morales clave, como el bien y la justicia.

Sin embargo, al plantear Sócrates «una existencia etérea sin el consentimiento de ningún dios como figura explícita», sufrió la desconfianza de muchos de sus contemporáneos, a quienes les disgustaba su postura frente al Estado ateniense y la religión establecida. Así que fue acusado en el 399 AEC de introducir nuevos dioses y corromper la moral de la juventud. [1]

Como resultado, fue condenado a muerte. Sus amigos propusieron pagar una fianza, e incluso planearon su huida de la prisión, pero él prefirió acatar la ley y murió por ello a los 71 años de edad, tomando por sí mismo el veneno extraído de la planta llamada “cicuta” [1]. La muerte por este veneno se produce en unos 15 minutos, comenzándose con la boca seca y progresando a taquicardia, temblores, diaforesis, midriasis, convulsiones y parálisis musculares.

[Godless Freeman]



 

Miguel Hernández: “Le condenamos a la pena de muerte por adhesión a la rebelión militar”, dijo aquel oficial del tribunal militar que juzgó al poeta Miguel Hernández, un 30 de enero de 1940.

Si no fuese por la talla moral de todos aquellos poetas de la República, aún dudaríamos si el pueblo aquel anduvo o no acertado al alzarse, como un solo hombre, contra Franco y el ejército de Hitler.



 




 

Padre ABUSABA las MONJAS en CONVENTO… hasta que una CARTA ANÓNIMA llegó a PANCHO VILLA...

No grite, hermana, oh, Dios la castigará por toda la eternidad. La voz del Padre resonaba en la sacristía, mientras sus manos impías se deslizaban por el hábito de la joven monja. Ella temblaba como hoja de álamo, las lágrimas corriendo silenciosas por sus mejillas, sabiendo que nadie la escucharía.

Pero esa noche un niño de ojos asustados observaba desde las sombras y pronto la justicia que los cielos parecían haber olvidado llegaría montada en siete leguas. Tú estás escuchando el canal Legendarios del Norte. Dime desde qué ciudad nos estás oyendo. Dale like al video y ahora sí, vamos a comenzar. El sol caía sobre el desierto de Chihuahua como fuego que quemaba lento.

Era el año de 1916 y en un rincón perdido del mundo se alzaba un convento de paredes blancas de adobe, donde monjas de velo largo pasaban los días en silencio, rezando y cuidando del altar, pero la paz de aquel lugar era pura fachada. Dicen que en las noches de luna llena, un padre llegaba a caballo, sotana ondeando en el viento caliente del desierto.

Venía para celebrar misas, escuchar confesiones y dar consejos espirituales. La gente del lugar pensaba que era un santo, un hombre de Dios, enviado desde la capital para bendecir a los humildes. Pero lo que nadie sabía era que cuando las puertas del convento se cerraban y las velas se apagaban, aquel padre tenía manos que no rezaban, manos que cometían lujuria en las sombras.

Las monjas, mujeres de fe inquebrantable, sufrían calladas como corderos marcados para el sacrificio. Unas lloraban en los rincones del claustro, otras rezaban hasta perder la voz, pero ninguna se atrevía a hablar. El Padre las amenazaba con el mismísimo infierno. Decía que si contaban a alguien, la vergüenza caería sobre ellas y sobre la Santa Madre Iglesia.

Y en el desierto de aquellos tiempos, ¿quién iba a creer a una monja contra un padre enviado desde Guadalajara? Pero los ojos de Dios ven todo, hasta en los rincones más oscuros del alma humana. Y en medio de aquella oscuridad, un muchachito pequeño, un monaguillo de manos limpias y corazón puro, vio lo que no debía ver.

Él presenció escondido detrás de una puerta mientras el padre hacía lo que no se debe hacer con una de las hermanas más jóvenes del convento. Miguelito temblaba de miedo como hoja de álamo en ventarrón, pero sabía que no podía quedarse callado. Fue así que en una tarde sofocante, donde hasta las lagartijas buscaban sombra, tomó un pedazo de papel y escribió una carta que cambiaría el destino de todos.

No la firmó, no le contó a nadie, solo dejó que la verdad saliera de aquella casa de horrores, sin saber que iba a encender la furia del hombre más temido de todo el norte de México. Miguelito, muchacho flaco de no más de 12 años, pasó tres noches sin pegar ojo después de lo que había visto.

Sus ojos, antes llenos de la inocencia de la niñez, ahora cargaban el peso de un secreto más grande que su pequeño cuerpo podía soportar. En las noches calientes del desierto, mientras los coyotes aullaban allá afuera, se revolcaba en su petate de palma, reviviendo la escena horrible que había presenciado por casualidad cuando fue a buscar agua bendita para la misa vespertina.

En la madrugada del cuarto día, cuando el sol apenas asomaba tras las montañas de la Sierra Madre, el muchacho se arrastró hasta el rincón más oscuro de la sacristía. Sus dedos temblorosos abrieron la vieja Biblia que el Padre había dejado olvidada sobre el altar. Entre las páginas sagradas encontró lo que buscaba, un pedazo de papel amarillento que sobraba de algún sermón abandonado.

Con la mano sudando frío como tmpano, comenzó a escribir, letra por letra, como le había enseñado la maestra de la escuela parroquial. La pluma arañaba el papel mientras el niño describía con palabras sencillas de criatura lo que sus ojos habían visto aquella noche contó sobre los gemidos ahogados que había escuchado detrás de la puerta del confesionario sobre las lágrimas silenciosas de la hermana Soledad, sobre cómo el padre la agarraba con fuerza cuando ella trataba de alejarse.

Cada palabra que escribía le quemaba los dedos como brazas del infierno, pero sabía que no podía parar. Cuando terminó, dobló el papel con cuidado, sellando dentro de él toda la maldad que había presenciado. Pero ahora surgía un problema más grande que el mismísimo ¿Cómo hacer que esa verdad llegara a alguien que pudiera hacer algo al respecto? El padre Valdemiro tenía influencia con el alcalde, con el jefe político, con todos los hombres importantes de la región.


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JUEZA IDENTIFICA A LOS ESCOLTAS DE MAZÓN

VITO QUILES PILLADO CONTANDO BULOS ACCIDENTE TRENES ADAMUZ "JAVIER RUIZ ...

 Para elegir al dios a quien vamos a dedicar nuestra devoción, se requiere razonar, evaluar y decidir, es decir, ser una persona adulta con juicio y discernimiento. Pero esto no ocurre. Desde la infancia, nuestros padres nos inculcan a la deidad respectiva que será el centro de nuestra atención. Luego, en el colegio, se repite el adoctrinamiento. Por lo tanto, el lugar geográfico y el hogar donde nacemos, son determinantes para la adoración del dios de cualquier religión.