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jueves, 22 de enero de 2026

 Para elegir al dios a quien vamos a dedicar nuestra devoción, se requiere razonar, evaluar y decidir, es decir, ser una persona adulta con juicio y discernimiento. Pero esto no ocurre. Desde la infancia, nuestros padres nos inculcan a la deidad respectiva que será el centro de nuestra atención. Luego, en el colegio, se repite el adoctrinamiento. Por lo tanto, el lugar geográfico y el hogar donde nacemos, son determinantes para la adoración del dios de cualquier religión.


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