Nacido cuatro siglos antes de que supuestamente nació Jesús, Sócrates fue uno de los más grandes filósofos clásicos griegos y de la filosofía universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia. Utilizó su modo dialéctico de indagar, conocido como “método socrático”, para analizar conceptos morales clave, como el bien y la justicia.
Sin embargo, al plantear Sócrates «una existencia etérea sin el consentimiento de ningún dios como figura explícita», sufrió la desconfianza de muchos de sus contemporáneos, a quienes les disgustaba su postura frente al Estado ateniense y la religión establecida. Así que fue acusado en el 399 AEC de introducir nuevos dioses y corromper la moral de la juventud. [1]
Como resultado, fue condenado a muerte. Sus amigos propusieron pagar una fianza, e incluso planearon su huida de la prisión, pero él prefirió acatar la ley y murió por ello a los 71 años de edad, tomando por sí mismo el veneno extraído de la planta llamada “cicuta” [1]. La muerte por este veneno se produce en unos 15 minutos, comenzándose con la boca seca y progresando a taquicardia, temblores, diaforesis, midriasis, convulsiones y parálisis musculares.
[Godless Freeman]
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