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miércoles, 10 de junio de 2026

 


Digamos las cosas claras: el fascismo fue el régimen que otorgó al Papa su condición actual de jefe de estado

Los Pactos Lateranenses de 1929- firmados por Pío XI y por Benito Mussolini- crean el Estado de la Ciudad del Vaticano. La soberanía temporal del Papa no procede de una continuidad institucional anterior a 1870 -como algunos sostienen- sino de una decisión adoptada por el fascismo italiano, decisión que proporcionó el marco de legitimación estatal del Vaticano, reconociendo su independencia y fijando sus límites territoriales.

Los Pactos no son únicamente la resolución de la antigua “cuestión romana”, son el acto fundacional que otorga al Vaticano su condición de Estado en el marco del derecho internacional . La estatalidad del Vaticano no sale de la institución eclesiástica, sino de una decisión externa y política, situada en un contexto histórico del fascismo. La decisión del fascismo italiano no respondió a una restitución histórica, sino a una estrategia de legitimación recíproca: el fascismo buscaba consolidar su autoridad normalizando sus relaciones con la Iglesia, mientras que el papado conseguía el reconocimiento nacional e internacional como Estado . La soberanía temporal del pontífice es el resultado de una decisión tomada por un régimen fascista, y no la continuidad directa de los antiguos Estados Pontificios.

Resumiendo: la legitimación internacional del Vaticano como Estado tiene su origen en un acto jurídico producido por el fascismo italiano. Su génesis actual está vinculada a un régimen autoritario.

Lucio Martínez Peredea


 


 


 


 


Pablo Iglesias Turrión-

Pablo Iglesias 1978

Politólogo, presentador de televisión.

Fue profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, por la que se doctoró con mención doctor europeus en 2008. Es también Master of Arts in Communication with distinction por el European Graduate School donde fue alumno de Slavoj Zizek, Giorgio Agamben, Judith Butler, Jacques Rancière y Michael Hardt, entre otros. Es además Máster en Humanidades en la especialidad de Estudios culturales por la Universidad Carlos III de Madrid. Tras licenciarse en Derecho y Ciencia Política con premio extraordinario, fue investigador visitante en varias universidades de América Latina, Europa y Estados Unidos. Asimismo, ha desarrollado una intensa labor comunicativa vinculada a la política como presentador de los programas de televisión La Tuerka (Canal 33) y Fort Apache (HispanTV), como articulista en publico.es

, como director de Producciones CMI y como asesor en campañas y comunicación política en España, Venezuela y Bolivia.

Fue vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España entre 2020 y 2021. Fue secretario general del partido Podemos desde 2014 hasta el 5 de mayo de 2021. En la actualidad dirige el podcast La Base, escribe para varios diarios y dirige canal de televisión Canal RED.

OBRAS

Autor:

Iglesias Turrión, Pablo (2009). Multitud y acción colectiva postnacional. Madrid: Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones.

Iglesias Turrión, Pablo (2011). Desobedientes. Madrid: Popular.

Iglesias Turrión, Pablo (2013). Maquiavelo frente a la gran pantalla. Cine y política. Pensamiento crítico. Akal.

Iglesias Turrión, Pablo (2014). Ganar o morir. Lecciones políticas de Juego de Tronos. Pensamiento crítico. Akal.95​

Iglesias Turrión, Pablo (2014). Disputar la democracia. Política para tiempos de crisis. Pensamiento crítico. Akal.

Iglesias Turrión, Pablo (2015). Una nueva transición. Materiales del año del cambio. Pensamiento crítico. Akal.

Iglesias Turrión, Pablo (2022). Verdades a la cara. Recuerdos de los años salvajes. Navona Editorial.

Iglesias Turrión, Pablo (2022). Medios y cloacas. Escritos Contextatarios.

Iglesias Turrión, Pablo (2025). Enemigos Íntimos. Navona Editorial.

Coautor:

Iglesias Turrión, Pablo; Monedero, Juan Carlos (2011). ¡Que no nos representan!: El debate sobre el sistema electoral español. Madrid: Popular.

Iglesias Turrión, Pablo; Nega LCDM (2013). Conversación entre Pablo Iglesias y Nega LCDM. Más Madera a dos voces. Icaria.

Iglesias Turrión, Pablo; Juliana, Enric (2018). Nudo España. Arpa.96​

Coordinador y/o editor:

Iglesias Turrión, Pablo (editor) (2013). Cuando las películas votan. Lecciones de ciencias sociales a través del cine. Colección mayor. Catarata.

Iglesias Turrión, Pablo; Espasandín, Jesús (coordinadores) (2007). Bolivia en Movimiento. Acción colectiva y poder político. Madrid: El Viejo Topo.

 Margarita Martínez


 


 


Del Pazo de Meirás a las chabolas de la España de Franco: la voz de los que perdieron la guerra

Alfredo González Ruibal da voz a los silenciados por el franquismo en el ensayo 'País en ruinas': "No solo he documentando el sufrimiento, sino la dignidad y la resistencia"

Maeisu Moreno

10-6-26

ElPlural



Un sonajero hallado junto a los restos de una mujer fusilada, miles de familias obreras viviendo en chabolas hasta los últimos años de la dictadura y el legado de Emilia Pardo Bazán, degradado en manos de los Franco. Son algunas de las historias que rescata 'País en ruinas. Historias enterradas de la España franquista' (Crítica), de Alfredo González Ruibal (Madrid, 1976), arqueólogo, científico titular en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC y Premio Nacional de Ensayo 2023. El autor lleva más de 20 años haciendo arquología de la Guerra Civil y el franquismo y ha conseguido reconstruir a través de objetos enterrados la vida de las personas que sufrieron la represión franquista. 

Entrevistado por ElPlural, el arqueólogo reflexiona sobre la memoria democrática, la persistencia de los silencios heredados de la dictadura y el auge de discursos que blanquean el franquismo que han logrado calar entre los más jóvenes.  "Estamos viviendo una revolución conservadora reaccionaria que se apoya en los más jóvenes", argumenta. 

Entre todos los hallazgos que ha investigado hay uno que sigue emocionándole especialmente proque "condensa todo el horror del franquismo": el sonajero de Martín, el bebé de nueve meses de Catalina Muñoz, una mujer fusilada en 1936, que lo llevó a su ejecución en el bolsillo de su delantal. "¿Cómo puedes matar a una madre con tres niños?", se pregunta. Para González Ruibal, ese objeto cotidiano explica mejor que cualquier discurso la violencia ejercida por la dictadura y el sufrimiento de las víctimas y sus familias.

Uno de los aspectos que más le ha sorprendido de su investigación es el chabolismo, que se prolongó hasta 1975 y afectó a miles de familias de clase trabajadora. Las excavaciones realizadas en Entrevías sacaron a la luz una realidad social mucho más precaria de la que suele asociarse al relato del desarrollismo franquista y que, según el arqueólogo, ha quedado relegada de la memoria colectiva, entre otras cosas, porque sus propios protoganistas consideraban que su historia no merecía ser contada.

González Ruibal también ha seguido los restos del franquismo hasta el Pazo de Meirás. Le indigna especialmente la degradación a la que sometieron el lugar en el que Emilia Pardo Bazán escribió sus grandes obras: "En manos de Franco se convierte en el el símbolo de la cutrería absoluta. Pasé mucho tiempo allí, en la casa del Caudillo, y toda esa majestad con la que se adornaba como de bazar de todo a 100, no sé cómo decirlo. Demuestra la miseria moral del personaje, de él y toda la familia".

Entrevista con Alfredo González Ruibal: "La historia de la dictadura tiene un final feliz porque acaba en la democracia"


P.- ¿Cómo es ser arqueólogo de la violencia y, por tanto, del terror?
R.- Es duro, me resultas admirables los colegas que se dedican única y exclusivamente a eso. Yo tengo dos líneas de investigación, una que no tiene nada que ver con esto, que es una especie de válvula de escape del horror de la violencia, las guerras y las dictaduras. Me sorprende la gente que es capaz de dedicarse de forma continuada a esto. Es desesperanzador.

La arqueología facilita un relato cercano, de personas concretas, un relato tangible de todo aquello, que puede resultar insoportable

P.- Hay partes en tu libro que encogen el corazón
R.- Sí. Tenemos mucha información, al menos en este momento, de lo que pudo pasar durante la guerra y, sobre todo la posguerra, silenciada durante tantos años. La arqueología facilita un relato cercano, de personas concretas, un relato tangible de todo aquello, que puede resultar insoportable a veces, sobre todo cuando documentamos la violencia y las torturas.

En el fondo, la historia de la dictadura tiene un final feliz porque acaba en la democracia, justo lo contrario de la Guerra Civil.

El día de su fusilamiento fue con el sonajero de su hijo en el mandil y su sonido fue lo último que escuchó

P.- ¿Qué te ha conmovido a ti particularmente?
R.- El sonajero de Catalina Muñoz. Conocí esa historia a través de la persona que hizo la exhumación, la antropóloga Almudena García Rubio, y desde entonces es un objeto que me ha perseguido continuamente. Me cuesta hablar sin emocionarme porque es una historia que condensa todo el horror del franquismo: un simple sonajero que en cualquier otro contexto pasaría desapercibido. En una fosa común es el epítome del franquismo y el sufrimiento que causó. ¿Cómo puedes matar a una madre con tres niños, entre ellos un bebé de 9 meses? El día de su fusilamiento fue con el sonajero de su hijo en el mandil y su sonido fue lo último que escuchó. Es imbatible cómo este objeto cuenta lo que ocurrió.

El franquismo se encargó muy bien de hacer desaparecer a los sublevados, eliminar las pruebas del crimen destruyendo sus cuerpos y, por tanto, la memoria de las víctimas

P.- Durante el tiempo en que has trabajado en este tema ¿has conocido a familiares que siguen buscando a sus desaparecidos?
R.- Aunque he cavado alguna fosa común, no es mi especialidad. Estuve en el campo de concentración de Castuera, había gente que se pasaba por allí para contarnos historias terribles. Una de las mujeres habituales nos contó que habían fusilado a su padre y a su madre siendo muy niña y venía todos los días a ver si la habíamos encontrado, porque sabía que estaba allí, en el cementerio. Muchas de estas historias acaban también mal en el presente porque no podemos recuperar los restos. El franquismo se encargó muy bien de hacer desaparecer a los sublevados, eliminar las pruebas del crimen destruyendo sus cuerpos y, por tanto, la memoria de las víctimas. Esto es casi lo peor de todo: la destrucción, una forma de que la gente nunca pueda cerrar el duelo. No nos hacemos una idea de lo doloroso que es para esos hijos, pero también para los nietos que no pudieron conocer a sus abuelos y experimentaron el trauma a través de sus padres.

Sumado a la tristeza, estas personas han sufrido durante años la humillación de ser señaladas y marginadas, especialmente en los pueblos pequeños.

En España que no hemos sido capaces de lidiar con esa memoria y por eso nunca ha desaparecido ese franquismo sociológico

P.- Al principio del libro hablas de la historia de tu familia y no eres una persona sospechosa de tener ganas de revancha. Cuentas, por ejemplo, que tu abuelo paterno, constructor, hizo fortuna en la posguerra.  ¿Qué opinas de la polarización actual y el rechazo de la derecha a hacer memoria y recuperar la dignidad de las víctimas?
R.- En España que no hemos sido capaces de lidiar con esa memoria y por eso nunca ha desaparecido ese franquismo sociológico. Hace no mucho se había quedado en la mínima expresión: a principios del siglo XXI las encuestas del CIS, que coinciden con el contexto de apertura de las fosas comunes, decían que sólo entre el 10 y el 15% de la sociedad tenía una visión benévola del franquismo. Ahora se ha disparado, con gente que lo defiende de forma abierta o implícita. No creo que tenga tanto que ver con el hecho de que no hayamos hecho bien nuestros ejercicios de memoria, que también, sino con un contexto global de auge de la ultraderecha.

En Alemania, que es el país que siempre se pone de ejemplo en cuestiones de memoria, han resurgido los neonazis y vuelve a haber una derecha que no se diferencia mucho en esencia de la de la ideología del nazismo en los años 20 y 30. El contexto actual en todo el mundo es difícil para las políticas democráticas de memoria en general. En Chile y Argentina está pasando lo mismo.

P.- Llama la atención que muchos de los nostálgicos del franquismo sean jóvenes y adolescentes.
R.-Estamos viviendo una revolución conservadora reaccionaria que se apoya en los más jóvenes. Lo escuchan en casa, pero también en las redes sociales, con youtubers, tiktokers e influencers que lanzan un mensaje ultramachista antidemocrático. En ese mundo neoliberal extremo, muy individualista y que prima por encima de todo el triunfo social, encaja muy bien la idealización del franquismo.

Han conseguido que educar en valores democráticos se considere adoctrinamiento y es muy preocupante

P.- En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, se retiró un curso destinado a profesores sobre cómo abordar en las aulas la memoria histórica y el franquismo. ¿Qué opinas?
R.- Han conseguido que educar en valores democráticos se considere adoctrinamiento y es muy preocupante. Más allá de cómo contemos el pasado, es importante ver cómo estamos explicando el presente. Yo siempre digo que mis libros no son bestselles, pero sé que los utilizan los profes de los institutos. Para mí eso es muchísimo más importante y la batalla que hay que luchar.

Mi ensayo no es un libro de opinión, está basado en pruebas materiales, tangibles, parecidas a las que se pueden presentar en un juicio


P.- Si determinadas instancias se enteraran, podrían montar un escándalo por adoctrinamiento y emprender una batalla política.
R.- Puede pasar y sería un problema, pero también creo que es importante que las personas del mundo académico estemos ahí construyendo este discurso. Mi ensayo no es un libro de opinión, está basado en pruebas materiales, tangibles, parecidas a las que se pueden presentar en un juicio. Son restos humanos, objetos personales y eso es incontestable.

No estoy haciendo un discurso de lo que a mí me parece que fue la Guerra Civil o cómo debería ser nuestra sociedad, cuento cómo fue el pasado a partir de la documentación primaria, como hacen los historiadore, pero con una documentación primaria distinta. Es importante insistir en que se trata de una producción científica, basada en datos y hechos.

P.- ¿Qué ha aprendido o descubierto con este trabajo?
R.- Empecé a hacer arqueología de la violencia y de las dictaduras con el objetivo de revelar el horror del pasado y recuperar las voces de las víctimas a través de sus objetos. Según he ido avanzando mi investigación, lo que me ha interesado más ha sido recuperar su dignidad. Esto lo descubrí haciendo la investigación, que no solo estaba documentando el sufrimiento, sino la dignidad y la resistencia.

P.- ¿Qué se hace luego con esos objetos?
R.- Normalmente van a parar al a los museos provinciales o regionales, como cualquier otro objeto arqueológico. Ahora tenemos un vacío legal con los restos más recientes. Por ejemplo, nos dicen que las chabolas son basura. Claro, todo es basura, pero al mismo tiempo cuentan una historia muy importante. Los restos del tardofranquismo los museos no los aceptan.

Asociamos el chabolismo con marginalidad, gente sin hogar, inmigrantes o toxicómanos. En aquella época no era el caso, era gente normal, de clase trabajadora

P.- Una de las cosas que me llama la atención es que hubiera tanta gente viviendo de esta manera en el tardofranquismo y el inicio de la democracia.
R.- Asociamos el chabolismo con marginalidad, gente sin hogar, inmigrantes o toxicómanos. En aquella época no era el caso, era gente normal, de clase trabajadora que vivía en chabolas.

A partir de mi investigación descubrí que mi familia política vivió en condiciones muy también descubrí la historia de mi familia política que vivió en condiciones muy parecidas, en casas bajas sin luz ni agua. Hasta que no empecé a excavar no me contaron su historia. Es increíble ver hasta qué punto las personas más desfavorecidas interiorizan su historia y piensan que no merece la pena ser contada.

P.- El silencio se impone y al final es como si no hubiera existido, incluso para los protagonistas
R.- Hay dos silencios distintos: el de la represión política, que se explica por el miedo y durante el franquismo se impuso a través de la violencia, y el de la violencia estructural contra las clases trabajadoras. Es como si no existieran. Cuando nosotros empezamos a excavar las chabolas en Entrevías pensé que a los que vivieron allí no les haría mucha ilusión que escarbáramos en su pasado, pero sorprendentemente fue todo lo contrario: querían contar su historia. La mayoría eran de izquierdas, antiguos republicanos que se habían metido allí para sobrevivir y hubo una solidaridad muy bonita.

Franco tardó 25 años en construir casas para la gente pobre

El recuerdo de Franco como impulsor de viviendas de protección oficial tiene una base real, pero le podría poner mil pegas. La principal es que tardó 25 años en construir casas para la gente pobre. La realidad es que en los años 50-60 hubo programas sociales que ahora el contexto neoliberal no tiene en cuenta, por eso franquismo de aquella época puede parecerse al laborismo inglés. O sea, esas políticas sociales no tienen que ver con Franco, sino con un modelo económico muy distinto al que tenemos ahora. Ahora luchamos contra un sistema neoliberal que es muy difícil de desmontar.

P.- ¿A quién va dirigido este libro? ¿Hasta dónde te gustaría llegar?
R.- Me gustaría que lo leyera gente que le interesa la historia sin más, independientemente de sus ideas políticas. Yo solo pretendo contar el pasado como arqueólogo y disfruto investigando, pero también disfruto como de lector. Ese es mi objetivo: escribir de historia para disfrutar de la propia historia, más allá de la utilidad que pueda tener o la conciencia que política-social que pueda generar.  Es simplemente un ejercicio de descubrimiento intelectual

A partir del 39 se establece una diferencia muy clara entre quienes pierden y quienes ganan, así hasta ahora

P.- En el prólogo del ensayo, abordas la polémica con ‘la guerra que perdimos todos', diferenciando que no es lo mismo perder la guerra que en la guerra.
R.- Es bastante casualidad porque lo había escrito mucho antes de que surgiera la polémica. No fue un añadido de última hora. Entiendo el sentido de que todo el mundo la perdió, casi todas las familias tienen muertos y pérdidas, independientemente del bando. Pero a partir del 39 se establece una diferencia muy clara entre quienes pierden y quienes ganan, así hasta ahora.

He hablado con un familiar de José Alba, a quien fusilan en el año 40. Era una persona normal y corriente, empleado de una empresa de seguros, que fue ejecutado tras la delación de una persona. Su nieta insistía que ellos lo perdieron todo y así ha sido hasta ahora. Era realmente una familia de clase media, con una vivienda y él era el sostén económico. De repente se quedan sin nada y no han recuperado las propiedades ni el dinero que, según dice ella, les robaron. Puedes pensar que pasó hace mucho tiempo, pero para Josefa y Alba Expósito, siguen expropiadas y sin que restituyan sus bienes. Nadie le ha devuelto una casa ni ha habido reparación.

Los Franco convirtieron el despacho de Emilia Pardo Bazán en un trastero

P.- ¿Se te ha desmontado algún mito a raíz de todo lo que has investigado y visto?
R.- Yo ya partía de un conocimiento histórico previo. En el fondo se trata de contar una historia conocida desde otro punto de vista. Pero hay dos cosas que me han sorprendido: el fenómeno chabolista, que se prolongó hasta el año 1975, que afecto a personas de clase media-baja, que tenían trabajo. Y la segunda, el pazo de Meirás que, en manos de Franco, se convierte en el el símbolo de la cutrería absoluta. Pasé mucho tiempo allí, en la casa del Caudillo, y toda esa majestad con la que se adornaba como de bazar de todo a 100, no sé cómo decirlo. Demuestra la miseria moral del personaje, de él y toda la familia.

El ensayo de Raquel Peláez, 'Quiero y no puedo. Una historia de los pijos de España', les retrata, son las aspiraciones de gente que no sabe comportarse, nuevos ricos advenedizos, que se apropiaron de algo que no les pertenecía.

El Pazo de Meirás es lo que mejor desmonta al personaje: vemos a un tío absolutamente mediocre en cuyas manos está el destino de España. Era un manipulador, eso sí se le daba bien, pero intelectualmente un cero a la izquierda, engreído, narcisista y con mal gusto. Todo esto se ve allí y no es que yo tenga prejuicios, es incluso peor de lo que yo me imaginaba.

Además, Emilia Pardo Bazán en una de mis escritoras favoritas y ver ese espacio, hollado por este mequetrefe me indigna. Los Franco convirtieron el despacho en el que escribió todas sus grandes obras en un trastero, su biblioteca fantástica quedó despiezada y se les quemó. Ni Franco ni sus herederos abrieron un libro en su vida.

Los Franco han celebrado ese pasado, considerándose legítimos herederos de esa monarquía franquista

P.- Nadie es culpable de lo que hicieran tus antepasados, pero la familia de Franco parece empeñada en mantener su legado en el peor sentido de la palabra.
R.- De lo que eres culpable es de cómo te relacionas tú con tus antepasados. Tú no tienes la culpa de que tu abuelo fuera Franco o que, como el mío, tuviera mano de obra esclava, pero sí eres responsable de cómo te relacionas con esa memoria. Los Franco han celebrado ese pasado, considerándose legítimos herederos de esa monarquía franquista.


 Mari Carmen Pardo osorio


 


 


EL ALCALDE FUSILADO ANTES QUE SU ESPOSA.

Su nombre era Basilio Sánchez Morillo.

Fue alcalde socialista de Castuera, en Badajoz, durante los años de la Segunda República.

No era un nombre de los grandes libros de historia.

No fue ministro.

No fue general.

No gobernó desde Madrid.

Gobernó desde un pueblo.

Y quizá por eso su historia duele de otra manera.

Porque la historia de España no solo se escribió en palacios, parlamentos y campos de batalla.

También se escribió en los ayuntamientos pequeños.

En las plazas de los pueblos.

En las casas humildes.

En las familias que un día quedaron marcadas para siempre.

Basilio Sánchez Morillo ejerció la máxima responsabilidad municipal en Castuera durante cuatro años.

Era un alcalde de la Segunda República.

Un representante local.

Un hombre ligado al socialismo.

Un padre de ocho hijos.

Y, como tantos otros alcaldes y concejales republicanos, terminó convertido en objetivo después de la Guerra Civil.

En 1939 se le instruyó un Consejo Sumarísimo Especial de Urgencia.

La sentencia fue ejecutada en Almendralejo, Badajoz, el 28 de septiembre de 1940.

Pero su muerte no cerró la tragedia de aquella familia.

Meses después, su esposa, Gregoria Tena Pereira, también fue fusilada en Mérida, en mayo de 1941.

Entonces la historia deja de ser solo política.

Se convierte en una casa vacía.

En ocho hijos sin padre.

En una madre también arrebatada.

En un apellido señalado por la posguerra.

Basilio no representa únicamente a un alcalde fusilado.

Representa a todos aquellos hombres de pueblo que, tras la derrota republicana, pagaron con su vida haber ocupado un cargo, haber defendido unas ideas o haber sido vistos como parte del mundo vencido.

Para algunos, fueron responsables políticos de un tiempo de violencia y fractura.

Para otros, fueron víctimas de una represión que no solo castigó actos, sino también ideas, vínculos, nombres y memorias.

Y ahí sigue la pregunta incómoda:

¿Qué significa recordar a un alcalde fusilado?

¿Es abrir una herida?

¿O es reconocer que muchos pueblos de España todavía guardan nombres que nunca tuvieron una tumba digna en la memoria colectiva?

Basilio Sánchez Morillo no fue un personaje famoso.

Pero fue alcalde.

Fue esposo.

Fue padre.

Fue vecino.

Y su historia, unida para siempre a la de Gregoria Tena Pereira, nos recuerda que la posguerra no solo destruyó vidas individuales.

Destruyó familias enteras.

Hoy, su nombre vuelve a pronunciarse.

No para imponer una única lectura del pasado.

No para convertir el dolor en odio.

Sino para entender que la historia de España también pertenece a quienes fueron silenciados en los pueblos.

Porque un país no madura cuando olvida.

Madura cuando se atreve a mirar su pasado con verdad, respeto y dignidad.

¿Crees que España ha sabido reconocer la memoria de sus alcaldes, concejales y vecinos represaliados… o todavía quedan demasiados nombres encerrados en el silencio?

#BasilioSánchezMorillo #GregoriaTenaPereira #Castuera #Badajoz #HistoriaDeEspaña #MemoriaHistórica #GuerraCivilEspañola #PosguerraEspañola #SegundaRepública #AlcaldesRepublicanos #España


 Ricardo Jorba Estorch


 Alfonso Cabañas Rodriguez


 


María Rosa Fernández Cabana


El arzobispo de Barcelona se querelló por amenazas contra una víctima que le afeó su inacción ante un cura pederasta

La Justicia archivó en diciembre de 2025 la acción legal de Juan José Omella al no ver indicios de delito en el burofax enviado por el joven al arzobispado


 

Feijóo, el líder sin liderazgo: el miedo a la moción de censura destapa la ausencia de un proyecto real para España

El líder del PP fía toda su suerte al ruido mediático y judicial mientras huye de la moción de censura mientras que el bloque de la investidura retrata su falta de proyecto

Elena Herreros

10-6-26

ElPlural



En el tablero político actual, hay gestos que definen la talla de un líder mucho mejor que cualquier programa electoral o mitin diseñado por sus asesores de campaña. Y la cruda realidad es que al jefe de la oposición no se le mide por sus constantes hipérboles ni por su histrionismo verbal; queda perfectamente retratado por su estrategia de la parálisis y su pánico a asumir la iniciativa parlamentaria.

Es precisamente lo que está ocurriendo con Alberto Núñez Feijóo y su persistente negativa a registrar una moción de censura contra el Gobierno de coalición, a pesar de su hiperbólica retórica apocalíptica diaria. La moción de censura —esa herramienta fundamental que la Constitución concibió no solo como un mero mecanismo de sustitución, sino como un verdadero ejercicio de responsabilidad democrática— ha sido reducida drásticamente por Feijóo a un "riesgo innecesario" o a una simple "incomodidad estratégica".

Un examen de solvencia política suspendido

Fuentes del bloque progresista y parlamentario no han tardado en afear la actitud del líder de la oposición. Desde las filas del PSOE y de Sumar coinciden en un diagnóstico claro: las mociones de censura no nacieron únicamente para garantizar el éxito numérico de quien las presenta.

Su espíritu constitucional va mucho más allá: nacieron también para obligar a la oposición a exponer de cara a la ciudadanía si existe, verdaderamente, una alternativa real de gobierno. Son, en ambos casos, un examen público de solvencia política que Feijóo se niega sistemáticamente a realizar.

La historia de nuestra democracia, de hecho, deja en evidencia este temor al debate del líder del PP. Conviene recordar que Felipe González ya presentó una moción de censura en 1980 sabiendo perfectamente que no contaba con los votos necesarios para ganarla; lo hizo con la valentía de quien quería presentar un proyecto de país alternativo ante los españoles. ¿El resultado? En las siguientes elecciones generales, el PSOE arrasó. Cabe preguntarse entonces: ¿Por qué Feijóo no presenta su proyecto para España? ¿Es que acaso no lo tiene? La respuesta parece implícita en su silencio.

Dirigentes del Ejecutivo recuerdan estos días que la política no consiste en lanzar ráfagas de ruido mediático desde la barrera. Ministros del Gobierno han ironizado con que el líder del PP parece preferir el "cuanto peor, mejor", en lugar de saltar a la arena parlamentaria con un programa alternativo. "No presenta la moción porque no tiene números, pero sobre todo porque no tiene un proyecto que ofrecer a los españoles que no sea la foto de Colón revivida junto a Vox", señalan fuentes parlamentarias de la mayoría de investidura.

El mensaje original es demoledor: NO se trata únicamente de si los números dan para llegar al Palacio de la Moncloa, sino de si existe algo más que una constante retórica de desgaste.

La estrategia del desgaste ajeno y la incapacidad de dialogar

Y es ahí donde el líder 'popular' queda retratado. Feijóo ha decidido no presentarse, actuando como si la política fuese un cómodo espacio de espera; una sala de estar donde aguardar a que el poder llegue simplemente por el desgaste ajeno y el ruido mediático, y no por la afirmación rotunda y valiente de un proyecto propio.

El colmo de la ironía llega cuando se analiza el éxito de Pedro Sánchez en 2018. El actual presidente firmó la única moción de censura victoriosa de nuestra democracia expulsando a Mariano Rajoy, y lo consiguió gracias a una virtud que en el PP parece ciencia ficción: LA DISCRECIÓN.

Sánchez no se dedicó a mendigar apoyos en tertulias televisivas ni a lanzar ultimátum a otras fuerzas políticas en portadas de periódicos. Negoció en los despachos, con madurez, entendiendo que la política es un arte basado en el diálogo, la entente y la capacidad ceder a favor del otro porque su opción es mejor que la actual, aunque no sea la preferida. De ceder por el bien común.

La verdadera política no consiste en insultar a los partidos desde un plató para luego exigirles el voto por imperativo legal, amenazando con tumbar al Ejecutivo "con ellos o sin ellos". Esa soberbia solo demuestra una preocupante desconexión con la realidad: en el parlamentarismo actual, si no sumas, no eres nada.

La política real no consiste en pedir el voto a otras fuerzas desde los grandes medios de comunicación para luego, si no te lo dan, dedicarte a criticarlos con dureza, ir contra ellos y asegurar con soberbia que vas a derrocar al Gobierno "con su apoyo o sin él". Más que nada porque se sabe que no es verdad: LOS NECESITAS.

El "síndrome de Galicia" y el portazo de la realidad

En los pasillos del Congreso se comenta estos días cómo se nota que a Alberto Núñez Feijóo se lo han puesto siempre fácil y se ha acostumbrado a ello. Acostumbrado a encadenar mayorías absolutas en Galicia que le permitían hacer y deshacer a su antojo, al llegar a Madrid se ha topado de bruces con que la política estatal es otra cosa muy diferente. Aquí no lo tiene ni lo va a tener tan fácil. Al final, es precisamente en estos momentos complejos cuando realmente se aprecia la capacidad de un líder: cuando las cosas no vienen rodadas ni como uno esperaba.

Feijóo esperaba plácidamente que, con la batería de asuntos judiciales que le iban a salir al PSOE —todos ellos concentrados "casualmente" en apenas dos semanas—, las fuerzas nacionalistas como el PNV o Junts correrían a darle su apoyo en una moción de censura. Pero las casualidades en política no existen; estamos más bien ante una evidente relación de causalidad. Y el plan le ha salido mal: se ha encontrado con un portazo absoluto. ¿Por qué será?

La respuesta es obvia si se analiza el peligroso juego de alianzas del PP. El partido que dirige Feijóo acaba de sellar pactos de gobierno con la extrema derecha de Vox en hasta tres Comunidades Autónomas, sumándose a lo que ya hicieron previamente en la Comunidad Valenciana o en la Región de Murcia.

Conviene recordar que Vox es una formación que aboga abiertamente por disolver las autonomías para centralizar todo el Estado; un ansia de aglutinar y concentrar todo el poder en una misma persona y lugar que resulta peligrosamente propio de las dictaduras. Representa el control absoluto, el deseo de controlarnos a todos, llegando incluso a plantear la ilegalización de partidos que vayan contra la "unidad de España".

¿En qué momento pensó el PP que obtendría los votos del PNV o de Junts pactando activamente con un partido que busca su disolución y la desaparición de las ideas que defienden?

¿En qué momento creyó el líder popular que estas fuerzas le apoyarían tras años criticándolos, despreciándolos y demonizando al Gobierno de Sánchez por el simple hecho de sentarse a dialogar con ellos en ese juego democrático donde a veces toca ceder?

Feijóo ha preferido el ataque y la mofa antes que la negociación. Se llegó a burlar públicamente del ofrecimiento de Junts, quienes le transmitieron que si quería su apoyo tendría que ir a Waterloo a hablar con Carles Puigdemont. Pero claro, ¿cómo se va a sentar Feijóo cara a cara después de haberlo demonizado y de haber calificado la amnistía como el fin del mundo?

Lecciones de falsa transparencia: el show de Tellado

El esperpento alcanza niveles insostenibles cuando los voceros de Génova intentan desviar la atención con escenificaciones baratas. Ha sido el caso del portavoz en el Congreso, Miguel Tellado, quien con su habitual tono faltón y chulesco ha salido en rueda de prensa exigiendo a Pedro Sánchez que "salga de la Moncloa con las manos en alto" y afirmando de manera temeraria que es "imposible creer que no estaba al corriente" de los asuntos judiciales. Resulta ciertamente sonrojante que un partido político como el PP, con sede en Génova, pretenda dar lecciones de limpieza democrática e higiene institucional a este país.

Hablan los mismos que acumulan en sus vitrinas una histórica sentencia en firme de la Audiencia Nacional que certifica que el PP funcionó como una estructura para lucrarse mediante una organización criminal en la trama Gürtel. Hablan quienes tienen a sus espaldas el banquillo de la trama Kitchen —donde presuntamente usaron los fondos reservados del Estado y a la policía patriótica para robar pruebas que destruyeran a su propio partido—, la macrocausa de la Púnica o el indiscutible récord de haber sido el Gobierno, bajo el mandato de Mariano Rajoy, con el mayor número de ministros y altos cargos encausados e imputados por corrupción sistemática en toda la historia de nuestra democracia.

Que Tellado y Feijóo salgan a rasgarse las vestiduras y a exigir salidas "con las manos en alto" mientras arrastran ese hedor judicial es un insulto directo a la inteligencia de los españoles y la confirmación de que solo les queda el fango.

"El que pueda hacer, que haga"

En definitiva, la política NO es el arte de esperar sentado en un sofá a que "LOS QUE PUEDAN HACER, QUE HAGAN" te pongan en bandeja de plata un momento de ventaja para presentar una moción y ganarla.

La política tampoco es esperar en el despacho a que, si "casual o causalmente" se da ese escenario ventajoso con la ayuda de esos entes que ya están actuando, el resto de las fuerzas políticas te regalen sus votos tras haberles lanzado un órdago desde un plató o un titular, sin haberte sentado a escuchar, negociar y ceder.

Feijóo ha demostrado que no sabe, ni sabrá escuchar ni ceder, porque su trayectoria en Galicia, le ha acostumbrado a que todo le caiga del cielo. Quizás no quiera tanto a España como afirma en sus mítines si es incapaz de sentarse con otras fuerzas políticas a hablar por el bien del país. Tampoco demuestra amor a la democracia cuando aplaude con entusiasmo las declaraciones del expresidente de su partido, José María Aznar, quien no duda en amenazar a los ciudadanos con bulos alarmistas, asegurando que si Sánchez vuelve a formar gobierno, la Constitución, las instituciones y la propia democracia caerán.

¿Qué forma de hacer política es esa? Ninguna. La política es justamente lo contrario. Parece que las filas del PP no tienen nada mejor que ofrecer a los españoles para ganar su voto en las urnas que amenazas falsas y mentiras. Y mientras tanto, el transcurso de los acontecimientos y los indicios, nos permiten deducir —o divagar, al más puro estilo de lo que hace la UCO en algunos de sus informes— quiénes son esos entes fácticos a los que Aznar marcó el paso con su ya famoso "El que pueda hacer, que haga". Y vaya si están haciendo. Demasiado, empiezan a pensar ya muchos españoles. Demasiadas causalidades, que no casualidades.

El que quiera entender, que entienda”


 

Víctimas de abusos sexuales reprochan al Papa que desoiga sus peticiones y acuda a la Abadía de Montserrat: "Zona cero de la pederastia"

Tras su paso por Madrid, percibido como polémico por algunas asociaciones, el pontífice visitará finalmente el monasterio entre críticas

Ruben Rozas

9-6-26

ElPlural



Los abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica era uno de los puntos calientes de la visita del Papa León XIV a España. Se trata de tema que históricamente se ha movido entre la falta de denuncia por parte de los poderes eclesiásticos como obispos o cardenales y la lucha constante del lado de las víctimas.

El pontífice se reunió en los últimos días en Madrid con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero en España, un paso percibido como cercano por unos y tachado de insuficiente por otros, ya que no fueron invitadas asociaciones de víctimas.

Reunión con las víctimas en Madrid

En aquel encuentro, el Santo Padre condenó la “plaga” de esta lacra y se comprometió a responder con “escucha, verdad, justicia y reparación”. Unas palabras que dan buena cuenta de lo que debe ser un líder religioso en el imaginario de algunos, una declaración de intenciones vacía baja la opinión de otros.

El Vaticano indicó que "cada uno de los presentes", basándose en sus "propias y dolorosas experiencias personales", ha ofrecido al Papa "propuestas para que la respuesta de la Iglesia ante estos trágicos casos sea más eficaz".

"Consideramos que cualquier encuentro institucional carece de valor si no va acompañado de una escucha real, inclusiva y de respuestas efectivas", trasmitieron diversas asociaciones en un comunicado conjunto. Estas, a pesar de que la Santa Sede no dio nombres, temieron que quienes participaran de ese encuentro pudieran ser voces menos críticas, acogidas a proyectos de reparación impulsados por la propia Iglesia.

Visita a la Abadía de Montserrat

Sea como fuere, León XIV tiene una oportunidad de pasar de las palabras a los hechos en las próximas horas en Barcelona que, parece, va a desaprovechar. Concretamente, finalmente Su Santidad acudirá a la Abadía de Montserrat, considerada la “zona cero de la pederastia” por parte de algunas víctimas.

Miguel Hurtado, que sufrió abusos en este lugar cuando era pequeño y fue el primero en denunciarlos, pidió al Papa por escrito el pasado mes de abril que no hiciera parada en el monasterio y que le recibiera en audiencia para explicar el “maltrato” y “desprecio” que, asegura, ha recibido de esta entidad durante tres décadas.

Dado que la cancelación del viaje ha dejado de ser una opción realista, el portavoz de la plataforma Reparación Integral YA, exige ahora al jefe de la Iglesia que aproveche su estancia para explicar qué medidas concretas va a tomar para combatir los abusos por parte de miembros del clero, “cerrar una herida que aún está abierta” y “garantizar el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.

Lo contrario a esto, defiende Hurtado, sería una “incoherencia insostenible en un hombre que quiere abanderar la defensa del derecho internacional y las convenciones de derechos humanos”. “Sería como si un presidente de Estados Unidos visitara la ‘zona cero’ de Nueva York, donde estaban las Torres Gemelas, sin mencionar el terrorismo”, defiende.

Como si un presidente de Estados Unidos visitara la ‘zona cero’ de Nueva York, donde estaban las Torres Gemelas, sin mencionar el terrorismo

Al margen de la acción inmediata, las víctimas piden que la Abadía “acepte reparar económicamente y simbólicamente a todos los afectados, dejando a un lado arbitrariedades, sesgos y favoritismos”; la “creación de un monumento de homenaje permanente en el monasterio dedicado a todos los supervivientes de la pederastia clerical en nuestro país”;  “eventos oficiales”; que el Papa “sea consecuente con sus propias palabras en el Congreso de los Diputados, defendiendo la dignidad y los derechos de los colectivos más vulnerables, entre los que se encuentran los niños, y defienda públicamente la imprescriptibilidad para los delitos de abuso sexual a menores poniendo fin a la impunidad jurídica que protege a los agresores”.

En última instancia, busca “denunciar públicamente no solo a los autores materiales de los abusos, sino a toda la trama de encubrimiento institucional, incluyendo a los tres abades de Montserrat señalados en investigaciones periodísticas como responsables de haber ocultado sistemáticamente la verdad”.

“Por mi perfil de activista, no soy el tipo de víctima con la que el Papa se reúne o la que los obispos aceptan indemnizar. No busco buenas palabras o un gesto vacío; exijo cambios estructurales y sistemáticos en una institución que ha encubierto de forma sistemática y generalizada los delitos sexuales por el clero católico”, indica.

Asimismo, contempla que “si el Papa quiere defender en la escena internacional la dignidad humana y un orden mundial basado en reglas y no la ley del más fuerte, que empiece por limpiar su propia casa, obligando a rendir cuentas a los obispos, abades y cardenales encubiertos”.


martes, 9 de junio de 2026

 Sagra Vigo


 Xabier Repu



 

Asamblea Antifascista Cantabria II

La Guardia Civil destruye antes del juicio las pruebas contra un grupo nazi incautado con armas de guerra

El juicio, que comenzará el 14 de julio, se encuentra con que el arsenal no existe porque ha sido destruido. La Guardia Civil lo destruyó. A instancias del Tribunal Superior de Justicia.

En septiembre de 2005, una red neonazi fue disuelta por la Guardia Civil.

De ella formaban parte el edil del partido fascista España 2000 en Silla, José Alejandro Serrador Ferrer; Pedro Cuevas, asesino de Guillem Agulló, y que cumplió 4 años de los 17 años de prisión a los que fue condenado por el asesinato.

Como parte de este grupo nazi fueron involucrados militantes de Democracia Nacional, España 2000 y Nueva Acrópolis.

Este “detalle”, seguramente suponga el sobreseimiento por grave error de forma y la libertad efectiva de los nazis armados con cosas (según la foto de la propia Guardia Civil) como un arma de guerra, un anticarro C90, multitud de pistolas, una ballesta-pistola, varios bolígrafos-pistola, una escopeta semi-automática, gran número de armas blancas, varias catanas y un desollador para separar la piel del cuerpo.

(Noticia de 2014 que conviene recordar cuando digan aquello de "la justicia es igual para todos". Meses después los neonazis fueron absueltos)