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martes, 9 de junio de 2026

 


El fascismo de Falange Española, fundado en 1933 por José Antonio Primo de Rivera, fue un movimiento antidemocrático, violento y totalitario. Lejos de apoyar la Segunda República, la utilizó como plataforma para desestabilizarla, buscando instaurar un Estado nacionalsindicalista mediante la subversión y la violencia callejera.

1. Naturaleza Antirrepublicana

A pesar de operar dentro del marco de la Segunda República y utilizar sus libertades políticas para fundarse, el objetivo fundacional de Falange nunca fue reformar o consolidar el sistema republicano, sino destruirlo. El falangismo consideraba el sistema parlamentario liberal como un régimen decadente, débil e incapaz de resolver los problemas sociales o mantener la unidad de España.

2. Bases Ideológicas del Fascismo Español

El falangismo se nutrió de los fascismos europeos (el fascismo italiano de Mussolini y el nacionalsocialismo alemán) pero adaptado a la idiosincrasia española:

Nacionalsindicalismo: Propugnaba la sustitución del sistema de partidos políticos por una estructura vertical basada en sindicatos organizados por ramas de producción, subordinando la economía a los intereses del Estado y eliminando la lucha de clases.

Nacionalismo Radical: Defendía una idea imperial y unitaria de España, fuertemente centralista, con un marcado desprecio por los regionalismos.

Violencia como método: Consideraba la violencia directa y la acción armada como herramientas legítimas y necesarias para conquistar el poder y regenerar la nación.

3. El Papel Durante la Segunda República

Durante el periodo republicano, la Falange tuvo escaso éxito electoral y no logró representación parlamentaria antes del inicio de la Guerra Civil. Sin embargo, sus militantes ejercieron un papel activo en la desestabilización del régimen a través de continuos enfrentamientos callejeros, asesinatos y actos de terrorismo con el fin de provocar un clima de caos que justificara una intervención militar.

4. La Sublevación y el Franquismo

En la primavera de 1936, el partido fue ilegalizado por el gobierno republicano y sus principales líderes fueron encarcelados, incluido José Antonio Primo de Rivera. Desde prisión, Falange colaboró estrechamente en la preparación del golpe de Estado militar que desembocaría en la Guerra Civil española. Durante el conflicto, tras el fusilamiento de su fundador, el partido fue forzado por el general Franco a unificarse con los sectores tradicionalistas (FET y de las JONS), convirtiéndose en el sustento ideológico y político único de la dictadura franquista.

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