Buscar este blog

martes, 9 de junio de 2026

 

El Gobierno se refugia de semanas duras con la "histórica" visita del Papa: "Un éxito absolutamente sin paliativos"

Moncloa toma aire tras los escándalos judiciales y ensalza la sintonía con el Vaticano en la migración y el 'no a la guerra'

Jaime Fernandez

9-6-26

ElPlural



El Gobierno esperaba la llegada del Papa León XIV a España como agua de mayo. Después de tres semanas en las que la Justicia ha dado un golpe tras otro al Partido Socialista, en Moncloa aprovechan la estancia del pontífice para coger aire y tener unos días en los que apartar los casos de Leire Díez y José Luis Rodríguez Zapatero de lo más alto de la actualidad.

Ya desde los preparativos, toda la política española se ha volcado en hacer de la visita del Papa un acontecimiento histórico. Para el Ejecutivo es la ocasión perfecta de reforzar agenda, aprovechando la sintonía con la Iglesia en cuestiones como la migración o la defensa de la paz. Ya se vió hace una semana, en la audiencia de Pedro Sánchez, con el Papa en el Vaticano, en la que el presidente calentó motores para lo que arrancó el pasado sábado, día en el que el pontífice aterrizó en Madrid.

De hecho, Sánchez reaccionó desde allí a la entrada de la Guardia Civil en la sede del PSOE en Ferraz por el caso Leire, que se produjo mientras aún estaba reunido con el Papa. El líder del Ejecutivo pasó en la Santa Sede el mal trago ante los periodistas, no sin antes presumir de la "absoluta sintonía" con el pontífice en las cuestiones con las que confronta con el PP y Vox en lo nacional.

Sánchez centra la visita del Papa en la migración y el 'no a la guerra'

Con todo esto sobre la mesa, la llegada del Papa ha sido un bálsamo para el Gobierno, que arranca esta semana haciendo de esta su única cita en la agenda. Antes del discurso de León XIV en el Congreso de los Diputados, Sánchez ha vuelto a verse con él en la Nunciatura Apostólica de Madrid, la embajada del Vaticano en España en la que se hospeda el pontífice. El presidente ha llevado como obsequio un bonsái de olivo español, "símbolo universal de paz, dialogo y entendimiento". Este también ha sido el gesto con el que Sánchez ha ensalzado "el éxito y la trascendencia de la visita que el pontífice está realizando al país", según fuentes de Moncloa.

También es un éxito para la política española de puertas para dentro. El Gobierno, además de tener muchos asuntos de los que no hablar, está en plena confrontación con la derecha por la regularización extraordinaria de migrantes. A esto se suma el constante esfuerzo por reforzar el papel internacional de España, con el 'no a la guerra' como bandera desde que comenzó la escalada en Oriente Próximo. Por ello, el presidente incide en los valores compartidos entre el Ejecutivo y el Papa: "La cooperación en materia migratoria y el compromiso con la paz y la estabilidad internacional", apuntan.

Moncloa aparca las diferencias en el aborto y la eutanasia

Ya en el Congreso, el primer discurso de un Papa ante las Cortes ha dejado el campo llano para Moncloa, aunque con ciertos asuntos espinosos que evitar. Las palabras de León XIV han girado en torno a las cuestiones predilectas del Gobierno, y han confrontado directamente con la ultraderecha, que escuchaba atentamente en la Cámara: "Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos", ha defendido.

El pontífice también ha puesto el dedo en la escalada bélica a nivel mundial: "La verdadera seguridad", ha defendido, "nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra".

Lo que más ha dado que hablar durante el discurso del Papa han sido sus palabras sobre el aborto y la eutanasia, donde el pontífice ha tomado su posicionamiento más alejados de la izquierda española: "Toda vida debe reconocerse desde su concepción hasta el ocaso natural", defiende. Conscientes de que este asunto es delicado, con el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en trámites de entrar en la Constitución y la muerte digna como debate superado, en el Gobierno han preferido guardar silencio sobre estas palabras del Papa. La valoración general en Moncloa es que el discurso del pontífice ha sido "maravilloso", que habla por sí solo, aunque evitan hacer valoraciones sobre sus postulados acerca del aborto y la eutanasia.

Tras una ovación coral de siete minutos, el Papa ha salido rápido del Congreso, rumbo al resto de citas que ocupan su agenda en su último día en Madrid, antes de volar a Barcelona para la segunda parte de su visita. Casi todos los miembros del Gobierno han evitado pararse ante los micrófonos para dar valoraciones sobre el discurso, conscientes de la conveniencia de no hacer mucho ruido estos días. El único ha sido Félix Bolaños, que ha reiterado la sintonía del Gobierno con el Papa y ha calificado el discurso como "histórico". Preguntado por las cuestiones más espinosas, el ministro sí que ha admitido "diferencias" con la Iglesia sobre el aborto y la eutanasia, aunque reivindicando el valor del debate.

 Los abusos, el gran conflicto de la visita del Papa

"¿Cómo abordamos esas diferencias? Como hay que hacerlo en democracia, con respeto al otro, escuchándole e intentando entendernos. Por eso hemos llegado a acuerdos absolutamente insólitos como el de la defensa y la reparación de las víctimas de abusos en el seno de la Iglesia Católica", ha defendido Bolaños. Este último ha sido otro de los puntos más polémicos de la visita.

Se esperaba algún gesto de acercamiento por parte del pontífice, aprovechando el esfuerzo de reparación hecho por el Gobierno en los últimos meses. Sin embargo, durante los seis días que va a pasar en España, el Papa no va a recibir a las asociaciones de víctimas de abusos en la Iglesia. Tan solo va a recibir a aquellos que hayan participado en el Proyecto Repara, que es el que lleva a cabo la archidiócesis de Madrid, es decir, la propia Iglesia.

Las víctimas tampoco han aparecido en su discurso en el Congreso, aunque León XIV sí que ha mencionado en días anteriores la "herida profunda" que supone el problema en la institución. Antes de sus palabras este lunes, la presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol, sí que ha dedicado una parte de su discurso de bienvenida a esta cuestión: La socialista se ha referido a las palabras del pontífice, aludiendo a "la llaga abierta que suponen los abusos en la Iglesia y la reparación y la indemnización a las víctimas, que tanto se ha hablado en las Cortes Generales a raíz del riguroso informe que presentó el Defensor del Pueblo".


No hay comentarios:

Publicar un comentario