Buscar este blog

viernes, 24 de julio de 2026


 

A mí me parece curioso y lamentable cómo el discurso religioso no es coherente con los hechos. Pues dicen amar al prójimo, que incluso hay que poner la otra mejilla cuando te golpeen. Eso lo decía Yeshúa, ¿eh? Pero estos tipos lo que hacían era perseguir a los débiles, a los desprotegidos y los llevaban a la hoguera a quemarlos. ¿Acaso así se muestra el amor al prójimo? Me parece contradictorio. Tú dices amar al prójimo, pero la forma de amarlo era quemarlo.

Yo creo que la mejor forma de predicar es a través de tu vida, de tus acciones. No gritando en un templo, no vistiéndote de blanco, no rodando en la cerámica de la iglesia, o que tengas ataques de epilepsia, o postrándote ante estúpidas estatuas ridículas de yeso o que las cargas en la espalda como un neandertal. No, sino a través de tus acciones.

Yo siempre he dicho que incluso una persona atea, o un masón, puede ser una persona más honorable y con mejores principios que a veces los fanáticos religiosos, ya sean fundamentalistas o esos musulmanes que se inmolan.

--Osmin Zaldaña


 ReyesCaballero


 


 Perfy Grueira Rodriguez


 


 Fernando Cortes


 Meli Rais Houn


 Antonio Criado Barbero


 Domingo Valverde


 


 Luis BenitoCamelo Parada


 Joan IgnasiMasutier


 


 JoanIgnasi Msutier


 Perfy Grueira Rodriguez


 Antonio Criado barbero


martes, 21 de julio de 2026

 


 

Fascismo franquista católico

 

Paca la Culona

 


 




 


 Angel Ruano Ruiz



 

"Sr. D. Alberto González Amador:

Quiero responderle de forma pública y transparente al burofax que me ha enviado (a través de su abogado) para exigirme la publicación de un texto de rectificación de unas manifestaciones hechas por mí en el programa Malas Lenguas Noche de TVE"

Jesús Maraña escribe en su columna una carta al novio de Ayuso: "Me amenaza usted con una querella por calumnias e injurias que incluye la solicitud de una indemnización de 50.000 euros. Comprendo que para usted será calderilla"


 

El colmo de la iniquidad

 Perfy Grueira Rodriguez


 Perfy Grueira Rodriguez


 Domingo  Ruiz Gonzalez


 


El Papa de Hitler — Pío XII.

El Papa que gobernó la Iglesia durante el Holocausto sabía exactamente lo que estaba pasando.

Lo sabía. Calló. Ocultó los documentos.

Y el Vaticano lo está convirtiendo en santo."

"1942. Los campos de exterminio nazis operan a plena capacidad.

El Papa Pío XII recibe reportes detallados de sus propios agentes sobre lo que ocurre en esos campos.

Líderes judíos le suplican que hable. Los gobiernos aliados le piden que condene.

Incluso diplomáticos del propio Vaticano le escriben cartas urgiéndolo a protestar.

Y ese mismo año — cuando mil judíos fueron arrestados y deportados a Auschwitz desde las narices del Vaticano, a pocas cuadras de la Plaza de San Pedro — Pío XII eligió el silencio.

Solo 16 de esos mil sobrevivieron.

El Papa no dijo nada."

"¿Y por qué calló?

Los archivos del Vaticano — sellados durante décadas y abiertos finalmente en 2020 — revelan la respuesta.

Un asesor del Papa le recomendó no compartir la información con los aliados porque los judíos y los ucranianos que la reportaban... no podían ser confiables. Mentían y exageraban.

Esa fue la justificación oficial interna del Vaticano para ignorar los reportes del exterminio.

Los testigos del Holocausto no eran confiables.

Porque eran judíos.

En documentos del Vaticano.

Firmados por asesores del Papa."

"Pero hay algo todavía más escandaloso que el silencio.

Los mismos archivos revelan que el Vaticano ocultó deliberadamente documentos sensibles — presumiblemente para proteger la imagen de Pío.

También revelan que el Papa intervino activamente para evitar que huérfanos de víctimas del Holocausto fueran reunidos con sus familiares judíos sobrevivientes.

Niños que habían sido escondidos en conventos y monasterios durante la guerra — el Papa ordenó que no fueran devueltos a sus familias judías.

No los salvó para devolverlos.

Los retuvo para convertirlos."

"En sus discursos públicos durante toda la guerra, Pío XII nunca pronunció las palabras judíos, nazis ni Holocausto.

Sus referencias eran tan vagas que podían interpretarse de cualquier manera sin comprometer al Vaticano con ninguna posición.

El historiador David Kertzer — ganador del Premio Pulitzer — estudió los archivos y concluyó que el Papa dejó de lado el liderazgo moral para preservar el poder de su Iglesia.

Seis millones de judíos asesinados.

Un Papa que sabía, calló y ocultó.

Y el proceso para declararlo santo sigue en curso.

En el Vaticano lo llaman beato.

La historia tiene otro nombre para él. #historia #PioXII


 Perfy Grueira Rodriguez


 José Luis Lomas León


 

Eduardo Inda, condenado por decir que la Guardia Civil señala a Rubén Sánchez como "miembro de una red de acoso"

La organización celebra que la sentencia pide la rectificación de la noticia publicada por 'OkDiario'

R.R.

21-7-26

ElPlural



Eduardo Inda y Okdiario han sido condenados por un juez de Sevilla por asegurar que un informe de la Guardia Civil señalaba al secretario general de FACUA-Consumidores en Acción, Rubén Sánchez, como miembro de una supuesta red de acoso.

Así lo ha indicado este martes FACUA, que alude a la sentencia, la cual dicta que la noticia objeto del litigio incurrió en “la atribución a una autoridad pública de una conclusión fáctica que no tiene sustento documental alguno”. La sentencia solicita la rectificación en la web del medio y en sus perfiles de redes sociales.

Rubén Sánchez interpuso una demanda el pasado mes de abril por derechos de rectificación contra Inda y Dos Mil Palabras SL, la empresa editora del medio, después de que éste se negara a publicar el texto que se le requirió, según recuerda la organización.

El documento sostiene que “la Guardia Civil NO dice que don Rubén Sánchez García es miembro de una red de acoso” y señala que “no se cuestiona la utilización de un titular como elemento de captación de la atención del lector, sino la atribución a la Guardia Civil de una afirmación que no parece recogida en el propio atestado policial”. “Ello porque el cuerpo de la noticia contiene la afirmación totalmente contraria”.

El juez advierte que el texto de OkDiario no obedece a “un juicio de valor u opinión”, sino con “la atribución a una autoridad pública de una conclusión fáctica que no tiene sustento documental alguno”. “Distinto sería que el mencionado titular contenga una valoración, expresión u opinión periodística, pero el hecho de atribuir a la Guardia Civil dicha afirmación convierte el contenido del titular en un hecho susceptible de rectificación”, adjunta.

La sentencia contempla una “discordancia esencial ente el titular y el cuerpo de la noticia”. “Pues efectivamente situar a don Rubén Sánchez como miembro de una organización de acoso para posteriormente, entrando en el cuerpo de la noticia y en uno de sus párrafos, manifestar que ‘hasta la fecha no se han encontrado indicios que relacionen directamente a Rubén con la investigación llevada a cabo’ es una contracción que resulta esencial y determinante, afectando precisamente al hecho cuya rectificación se interesa”.

Otros medios de hicieron eco de estos hechos, como Mediterráneo DigitalEl Correo de Pozuelo La Gaceta de la Iberosfera, editada por la Fundación Disenso, presidida por Santiago Abascal. FACUA destaca que el resto de medios sí atendieron a los requerimientos de rectificación enviados por el responsable de la organización.

La noticia de OkDiario fue difundida, entre otros, por Cristina Seguí, cofundadora de Vox. En su caso, indicó que figura como “perjudicada” en el informe de la Guardia Civil que protagoniza la disputa y pidió personarse en la causa judicial en la que se enmarca con el objetivo de que imputaran a Rubén Sánchez, según rememora la organización.

La jueza lo rechazó, asevera FACUA, porque el procedimiento no tenía “nada que ver” -en palabras de la organización- con ella. Por el contrario, encontraría su origen en una denuncia del ultraderechista Alberto Gonzalo de Juan, más conocido como Alberto Pugilato, denunciado recientemente por un delito de odio contra las personas LGTBI por la Fiscalía de Valladolid.

Rubén Sánchez celebra que ha ganado cinco sentencias a Eduardo Inda y OkDiario a raíz de tres demandas de rectificación presentados contra el digital y su director.

La primera de ellas, cuenta FACUA, está relacionada con una noticia publicada el 28 de octubre de 2020 en la que decía que Sánchez había sido condenado por llamar “tarada” y “mascota” a una mujer cuando se trataba de afirmaciones que la sentencia mencionada en el artículo atribuía a otra persona.

El epicentro del segundo procedimiento de rectificación que resultó condenatorio para Inda y su medio es un artículo del mismo mes en el que se publicaba que Sánchez había llamado “homófobo” a un cargo de Ciudadanos en la Junta de Andalucía.

En los dos casos, se solicitó por parte del órgano competente la rectificación total o parcial de los textos que daban lugar a las noticias.  


lunes, 20 de julio de 2026

 


 


 


 


 PeterSanchez


 


 


Zalmen Gradowski sabía que los nazis lo matarían en cuanto dejara de ser útil. Por eso escribió a escondidas, protegió sus páginas y las enterró junto a los crematorios de Auschwitz, con la esperanza de que su voz sobreviviera cuando su cuerpo ya hubiera desaparecido.

No era un empleado ni un colaborador voluntario. Era un prisionero judío obligado por las SS a integrar el Sonderkommando, una unidad compuesta principalmente por cautivos forzados a trabajar en el centro mismo del sistema de exterminio.

Debían retirar los cuerpos de las cámaras de gas, cortar el cabello, recoger joyas y objetos de valor y trasladar los restos hasta los hornos o las fosas de cremación. Además de soportar aquella realidad, sabían que periódicamente serían eliminados para impedir que contaran lo que habían presenciado.

Gradowski había nacido en 1910 en Suwałki, Polonia. Antes de la guerra aspiraba a convertirse en escritor. En diciembre de 1942 fue deportado a Auschwitz junto con su esposa y varios miembros de su familia. Muchos de ellos fueron asesinados poco después de llegar, mientras él fue seleccionado para realizar aquel trabajo forzado.

Desde el interior del campo comenzó a escribir en yidis. Lo hacía en secreto, rodeado por guardias y consciente de que ser descubierto significaba una muerte inmediata. Sus páginas no formaban un diario cotidiano como el de Ana Frank, sino una mezcla de testimonio, lamento y mensaje dirigido a las generaciones futuras.

En la introducción dejó escritos los nombres de las personas que más amaba: su madre Sarah, sus hermanas Libe y Esther-Rokhl, su esposa Sonia, su suegro Raphael y su cuñado Wolf. También recordó a su padre, a sus hermanos y a otra hermana cuyo destino desconocía.

No podía ofrecerles una tumba ni detenerse a llorarlos. Sus palabras eran la única sepultura que podía construir para ellos.

De esta manera espero inmortalizar los nombres queridos y amados de aquellos por quienes ahora ni siquiera puedo derramar una lágrima”, escribió desde lo que describió como un infierno donde resultaba imposible comprender la magnitud de sus pérdidas.

Gradowski también participó en la resistencia clandestina del Sonderkommando. Los prisioneros lograron reunir explosivos introducidos secretamente por mujeres que trabajaban en una fábrica de municiones y comenzaron a preparar una rebelión contra las SS.

El 7 de octubre de 1944, al saber que otro grupo estaba a punto de ser eliminado, los prisioneros se levantaron. Atacaron a varios guardias, incendiaron el crematorio IV y algunos lograron atravesar las alambradas antes de ser perseguidos.

La revuelta fue sofocada y más de 400 prisioneros perdieron la vida durante el enfrentamiento y las represalias. Gradowski murió probablemente aquel mismo día. Tenía alrededor de 34 años.

Antes de la rebelión había escondido sus manuscritos cerca del crematorio III, dentro de recipientes destinados a protegerlos de la humedad y del paso del tiempo. Estaba convencido de que alguien los encontraría cuando el campo fuera liberado.

Su esperanza se cumplió.

En marzo de 1945, Shlomo Dragon, otro antiguo integrante del Sonderkommando, ayudó a localizar uno de los textos enterrados. Otros fragmentos aparecieron posteriormente bajo la tierra y las cenizas de Birkenau.

Solo les transmito una pequeña parte de lo ocurrido”, había advertido Gradowski. Sabía que su testimonio no podía abarcar todo lo que había visto, pero confiaba en que bastaría para que el mundo comprendiera cómo habían intentado destruir a su pueblo.

Sus manuscritos nunca alcanzaron la fama del diario de Ana Frank, pero no quedaron completamente olvidados. Fueron conservados, traducidos y publicados, y hoy son considerados uno de los testimonios más importantes escritos desde el interior de Auschwitz mientras los crímenes todavía estaban ocurriendo.

Zalmen Gradowski no sobrevivió para ver la liberación ni para saber que sus palabras serían leídas décadas después.

Los nazis intentaron convertir a su familia en cuerpos sin identidad y cenizas sin sepultura.

Él consiguió devolverles sus nombres.

 


 


Noventa años después

Hace noventa años no comenzó únicamente una guerra. Comenzó también un largo silencio. Un silencio que todavía hoy sigue respirando bajo la tierra de las fosas comunes y en la memoria de miles de familias que jamás pudieron cerrar sus heridas.

Mi abuelo, Álvaro Ordiz Sánchez, fue uno de aquellos hombres.

Fue encarcelado. Fue fusilado el 28 de julio de 1938. Y después fue arrojado a la fosa común del cementerio de San Salvador, en Oviedo, como si una vida pudiera borrarse con un puñado de tierra.

La fotografía que acompaña estas palabras es el documento que certifica su ejecución. Me estremece la frialdad con la que una máquina de escribir fue capaz de resumir el final de un ser humano. Una hora. Un trámite. Una firma. Un nombre escrito a mano. Nada más.

Pero detrás de esa tinta había una esposa esperando.

Mi abuela murió sin saber qué había sido de su marido. Nunca pudo abrazar un cuerpo. Nunca pudo llevar una flor a una tumba. Nunca tuvo la certeza de que había sido asesinado y yacía en aquella fosa común del cementerio de San Salvador. Vivió esperando una respuesta que jamás llegó.

Pienso muchas veces en ella.

Pienso en todas las noches en las que debió de mirar la puerta creyendo escuchar unos pasos que nunca regresaron. Pienso en la crueldad de una dictadura que no solo arrebató vidas, sino también el derecho de las familias a conocer la verdad.

Hoy ya sé dónde descansa mi abuelo.

Sé que continúa en la misma fosa común donde fue arrojado después del fusilamiento. Lo que aún permanece pendiente no es encontrarlo, sino hacer justicia a su memoria. No lo digo movido por el rencor. El rencor solo prolonga el dolor. Lo digo porque nadie debería permanecer en el olvido bajo una tumba sin nombre.

Hay quien dice que remover el pasado abre heridas.

Yo pienso justamente lo contrario.

Las heridas nunca se cerraron. Permanecen abiertas mientras existan hijos, nietos y bisnietos que contemplan cómo sus seres queridos continúan en una fosa común o en una cuneta sin que la historia les haya devuelto plenamente la dignidad que les fue arrebatada.

La memoria no es venganza.

La memoria es justicia.

Es devolver un nombre a quien quisieron convertir en un número.

Es romper el silencio que otros impusieron con el miedo.

Es impedir que el tiempo termine de asesinar a quienes ya fueron asesinados una vez.

Noventa años después del levantamiento militar contra la República, sigo creyendo que un país solo puede caminar con dignidad cuando es capaz de mirar de frente su propia historia, sin odio, pero también sin amnesia.

Porque mientras mi abuelo Álvaro Ordiz Sánchez continúe en la fosa común del cementerio de San Salvador, la historia de este país seguirá teniendo una deuda pendiente.

Y mientras yo tenga voz, seguiré pronunciando su nombre.

Para que nunca vuelva a ser solo una firma perdida entre papeles amarillentos.

Para que vuelva a ser lo que siempre fue.

Un hombre. Un esposo. Un padre.

Mi abuelo.

©️ Nicanor García Ordiz




 Isabel Lopez Gallego




 

Gran retrato de un ser mediocre, hueco y mezquino. Obra de Matías Tolsà Montedoro.

Perfy Grueira Rodriguez



 Ricardo Jorba Estorch


 Mari Carmen Moreno