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viernes, 24 de julio de 2026


 

A mí me parece curioso y lamentable cómo el discurso religioso no es coherente con los hechos. Pues dicen amar al prójimo, que incluso hay que poner la otra mejilla cuando te golpeen. Eso lo decía Yeshúa, ¿eh? Pero estos tipos lo que hacían era perseguir a los débiles, a los desprotegidos y los llevaban a la hoguera a quemarlos. ¿Acaso así se muestra el amor al prójimo? Me parece contradictorio. Tú dices amar al prójimo, pero la forma de amarlo era quemarlo.

Yo creo que la mejor forma de predicar es a través de tu vida, de tus acciones. No gritando en un templo, no vistiéndote de blanco, no rodando en la cerámica de la iglesia, o que tengas ataques de epilepsia, o postrándote ante estúpidas estatuas ridículas de yeso o que las cargas en la espalda como un neandertal. No, sino a través de tus acciones.

Yo siempre he dicho que incluso una persona atea, o un masón, puede ser una persona más honorable y con mejores principios que a veces los fanáticos religiosos, ya sean fundamentalistas o esos musulmanes que se inmolan.

--Osmin Zaldaña


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