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viernes, 24 de julio de 2026

 


Carlos Arias Navarro «El Carnicerito de Málaga» (o «El Carnicero de Málaga»), quien ejerció como fiscal militar del bando franquista tras la toma de Málaga en febrero de 1937.

Recibió este sobrenombre debido a su extrema crueldad y dureza al firmar miles de sentencias de muerte y condenas de prisión durante la represión posterior a la caída de la ciudad.

Antes de la guerra, Arias Navarro aprobó las oposiciones a fiscal en 1933 y fue destinado precisamente a la Audiencia Provincial de Málaga. Tras el estallido de la Guerra Civil en 1936, se unió al bando sublevado, integrándose como capitán honorífico del Cuerpo Jurídico Militar.

Al caer la provincia en manos franquistas, ejerció un papel implacable en los juicios sumarísimos contra civiles y milicianos republicanos.

Diferentes investigaciones históricas documentan que bajo los meses de su gestión se ejecutó a más de 4.300 personas en las fosas comunes del cementerio de San Rafael.

Evolución política posterior

A pesar de su sangriento historial en la provincia andaluza, Arias Navarro continuó ascendiendo dentro de los estamentos de la dictadura hasta ocupar los cargos de mayor relevancia del país:

Gobernador civil y Director de Seguridad: Sirvió en varias provincias antes de ser nombrado Director General de Seguridad (1957–1965).

Alcalde de Madrid: Estuvo al frente de la capital de España entre 1965 y 1973.

Ministro de la Gobernación: Luis Carrero Blanco lo designó en junio de 1973 debido a su perfil fuertemente represivo.

Presidente del Gobierno: Tras el asesinato de Carrero Blanco por la banda ETA, Franco lo nombró presidente. Pasó a la historia de la televisión española por dar la noticia en un mensaje institucional en 1975 diciendo: «Españoles... Franco ha muerto». Su mandato se extendió hasta los inicios de la Transición, cuando dimitió en julio de 1976 por presiones del rey Juan Carlos I.


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