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ESPERPENTOS ESPAÑOLES
Cada pueblo inventa las palabras que necesita en su propia lengua.
Ramón María del Valle-Inclán inventó el "esperpento”.
Era necesario tener una palabra en español que describiera una actuación muy frecuente en cualquier ámbito de la sociedad española: la inconsistencia o incoherencia de determinadas actuaciones o argumentos que se intentan hacer pasar como naturales.
Algo esperpéntico es una realidad que alguien distorsiona de tal manera que causa perplejidad en el observador común. Valle-Inclán lo utilizó para identificar sus obras donde lo que resalta es el comportamiento absurdo y grotesco de los personajes en acciones contradictorias y sin sentido, muy corrientes en ciertos estamentos españoles.
Cuando se utiliza el esperpento interesadamente para hacer daño a alguien, estamos en presencia del grado sumo de ruindad, de vileza, que puede destilar una persona, sobre todo, si se vale de su cargo para forzar esperpénticamente las estructuras sociales, legales o de cualquier otra índole, con el fin de herir la dignidad o el buen nombre de alguien.
En la investigación de Begoña Gómez, esposa del presidente de gobierno, que lleva el juez instructor, Juan Carlos Peinado, el fiscal, que es el encargado de presentar la acusación al reo, considera, que no hay motivo de delito, que la actuación de la Sra. Gómez no pasa de ser una irregularidad administrativa, que ni siquiera dependía de ella, y por tanto no se la debe juzgar.
En cambio, el juez instructor, que en principio debería ser quien pondere imparcialmente los argumentos del fiscal, es el que en este caso se convierte en acusador y estima que debe ser juzgada en contra del fiscal.
¡Se han intercambiado los papeles!
Nos encontramos ante un absurdo nacional típico, al que se refería
Valle-Inclán.
Pero hay más, por su propia cuenta, sin que lo admita el fiscal, el juez sostiene que la mujer del presidente de gobierno, que no ha tocado ni un euro de la hacienda pública y que vive en la residencia presidencial de La Moncloa. . . .
¡podría fugarse!.
Un esperpento más en esta causa protagonizada esperpénticamente por el Juez Peinado que pide, no el fiscal, el juez, que se tomen medidas preventivas para que ¡no se fugue!!!
Difícil de creer, pero es cierto.
Los esperpentos comparados son muy útiles para conocer la verdadera naturaleza del absurdo y podemos ver otro simultáneo..
En otro Juzgado se lleva la causa contra el exministro de Hacienda Cristobal Montoro, al que se le acusa de haber creado una trama mafiosa para utilizar nuestros impuestos en beneficio de él mismo y sus amigos empresarios, causando un daño a la Hacienda Pública de 51 millones de euros.
Pues bien, el Sr. Montoro está tan ricamente en la calle, con sus 51 millones de euros desviados de las arcas públicas, sin medidas preventivas de ningún tipo porque en este caso el juez instructor considera que en él. . .
¡no hay riesgo de fuga!
Este es otro ejemplo de esperpento judicial en curso.
Leopoldo
De Trazegnies Granda—
me
siento loco(a) en Esperpentos.
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