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lunes, 17 de agosto de 2026

 Jose Reguera Infante


 


Mercedes Rodrigez

Yo nací en 1946, en una Asturias donde la mina mandaba más que cualquier gobierno y donde la vida de una familia dependía de que el pozo no fallara. Crecí viendo a los hombres, a mi padre, bajar cada día con la lámpara en la mano y el miedo metido en el estómago, al toque del turullu, ese sonido metálico que atravesaba Figaredo, Turón y Mieres como una orden que no admitía réplica. Las mujeres sostenían casas enteras con una dignidad que nunca salió en los periódicos, y todos sabíamos quién tenía el poder y quién tenía la espalda rota. Entre los que tenían el poder estaban los Figaredo, una familia que manejaba una fortuna construida sobre el sudor, el miedo y la vida de miles de mineros. Yo no necesito que nadie me explique quiénes fueron los Figaredo porque yo viví en la Asturias donde su apellido pesaba más que cualquier ley.

Cuando estalló la Huelgona, la recuerdo como si fuera hoy. Recuerdo las conversaciones en voz baja, el miedo a la Guardia Civil, los hombres reunidos en las cocinas, las mujeres organizando la resistencia sin que nadie les diera las gracias. Recuerdo cómo la huelga empezó en el Caudal y se extendió al Nalón, cómo Sama y La Felguera se unieron, cómo la cuenca entera se levantó contra unas condiciones que ya no se podían soportar. Recuerdo la represión, los silencios, los golpes, pero también recuerdo la solidaridad: las cajas de resistencia, las colectas, los tenderos que apuntaban comida sin saber cuándo cobrarían en las ya más que famosas libretas, las mujeres que hacían milagros con nada. Aquella huelga nos enseñó que la única fuerza real que teníamos era la que construíamos entre nosotros.

En mi casa, como en tantas otras, comimos gracias a la caja de resistencia, al socorro rojo. Y yo, como tantos, tuve que hacer algo que nunca se olvida: sumar las libretas. La de la carnicería, la del panadero, la del economato, la del ultramarinos. Cada fin de mes me sentaba con las libretas encima de la mesa y veía cómo los números crecían y cómo la vergüenza se mezclaba con la rabia. Los tenderos apuntaban todo: el pan, la carne, la leche, el aceite, el azúcar. Apuntaban sin saber cuándo cobrarían, apuntaban porque sabían que, si ellos no ayudaban, nosotros no comíamos. Aquellas libretas eran la prueba escrita de nuestra miseria y de nuestra dignidad. Eran la contabilidad de la solidaridad. Eran la memoria de una cuenca que se sostuvo a sí misma cuando la empresa nos dejó tirados. Y mientras la cuenca luchaba por sobrevivir, los Figaredo seguían manejando su negocio desde arriba, sin bajar a la mina, sin respirar grisú, sin sentir el miedo que nosotros sentíamos cada día.

Luego llegó 1978. Yo ya era adulto, ya tenía vida casi hecha, porque la vida nunca está hecha al completo, pero si sabía lo que era que la población dependiera de la mina para todo. No viví directamente la crisis de Minas Figaredo, pero sí viví lo que significaba que una empresa dejara a miles de familias sin cobrar. Lo vi en los vecinos, en los amigos y vi cómo al desaparecer la nómina y desaparecía la comida. Vi cómo la desesperación se convertía en rabia. Vi cómo la cuenca volvía a sostenerse a sí misma porque nadie más lo hacía.

La retención de la dirección en el Pozo San Inocencio no fue un acto político, fue desesperación pura. Fue el grito de unos padres que ya no podían más. Fue la cuenca diciendo basta. La crisis fue tan grave que en 1980 el Estado tuvo que intervenir y rescatar la mina, integrándola en el INI para evitar que la comarca se hundiera en la miseria absoluta. La cuenca pagó el precio. La familia Figaredo, no. Ellos nunca asumieron las pérdidas. Nosotros sí.

Mientras las cuencas sobrevivían como podían, otro miembro de la familia, Rodrigo Rato Figaredo, ascendía en la política y en las finanzas, llevando el apellido desde las cuencas mineras hasta los despachos del FMI, del Gobierno y de la banca española. El poder económico y político de los Figaredo ya no se limitaba a Asturias: se extendía por Madrid, por Bruselas, por Washington. Y nosotros seguíamos en la cuenca, con nuestras libretas, nuestras cajas de resistencia, nuestras huelgas y nuestras cicatrices.

Hoy, décadas después, el apellido vuelve a estar en el Congreso. El nieto del empresario minero, José María Figaredo, diputado de VOX, cobra un salario público elevado y lidera parte del discurso económico de su partido. Y desde su escaño habla de sindicatos como si fueran un obstáculo, como si la protección laboral fuera un capricho, como si la historia de su propia familia no estuviera escrita sobre las espaldas de miles de trabajadores que hicieron ricos a los suyos. Cuando le escucho decir que hay que recortar derechos laborales, yo no oigo teoría económica: oigo el eco de la Huelgona, oigo el silencio de las nóminas que no llegaron, oigo a las madres diciendo que no sabían qué poner en la mesa, oigo a los vecinos compartiendo comida, oigo a los tenderos apuntando en la libreta, oigo la caja de resistencia que nos dio de comer cuando la empresa nos dejó tirados.

Por eso hablo claro. Yo nací en 1946. Yo viví la Huelgona. Yo comí de la caja de resistencia. Yo comí del socorro rojo. Yo sumé las libretas cada fin de mes. Yo sé quién estuvo ahí cuando la patronal no estuvo. Yo sé quién sostuvo a los mineros cuando la empresa les dejó sin nada. Y sé también quién se hizo rico con el trabajo de los mineros y quién nunca asumió las consecuencias de su mala gestión. Los Figaredo son parte de la historia de Asturias, sí, pero la cuenca también. Y la cuenca pagó el precio. La memoria no se borra con discursos de plató ni con consignas parlamentarias. La memoria está en nuestras casas, en nuestras libretas, en nuestras cicatrices, en nuestras historias. Y yo no voy a dejar que nadie la borre porque soy hijo de minero, porque soy nacido en Turón y criado en Figaredo.

Samuel Hinojal Sa

 


Frasco Luis Pereda de los Rios

'A Capirota', la lavandera gallega que se enfrentó sola a la manada fascista, y fue torturada y asesinada

El 18 de agosto de 1936 es asesinada y su cuerpo paseado, en Mogor (Pontevedra). Carmen Pesqueira Domínguez. Tenía 29 años.

Hija de pescadores, trabajaba como costurera y lavandera.

Fue detenida por unos falangistas después de salir en defensa de un hombre mayor al que estos estaban maltratando por no haber erguido el brazo derecho a su paso.

Fue humillada, torturada, mutilada, apaleada y muerta a tiros por el grupo de falangistas.

Al día siguiente de su muerte, como advertencia al resto de vecinos, pasearon el cadáver con los senos mutilados y por otras localidades de los alrededores, hasta abandonarlo en una calle.

¡Que sus nombres no se borren de la memoria!

'A Capirota', la lavandera gallega que se enfrentó sola a la manada fascista, y fue torturada y asesinada


miércoles, 12 de agosto de 2026

 Igmacio Rodriouez del Dedo


 JOAN MANUEL SERRAT: CÓMO LLEVA EL RETIRO DE LOS ESCENARIOS, SU CRÍTICA AL EDADISMO Y UNA INESPERADA REFLEXIÓN SOBRE EL OLVIDO

El cantautor catalán asegura que todavía podría continuar cantando, pero que la transformación de la industria y del oficio lo llevó a tomar otra decisión. También cuestiona la manera en que la sociedad trata a las personas mayores y habla sin solemnidad sobre la permanencia de su obra.

Tiempo Argentino, 06/08/2026

A los 82 años, Joan Manuel Serrat atraviesa una etapa de su vida alejada de los escenarios, después de haber cerrado su carrera de conciertos en diciembre de 2022. En una entrevista con Juan y Medio para el programa Dos y Medio, de Canal Sur de España, el cantautor habló de sus achaques, de su decisión de retirarse, del trato que reciben las personas mayores y de la posibilidad de que su obra sobreviva a su autor.

He llegado sano y salvo a este punto de mi vida. Tengo un estado de salud aceptable. Me llevo bien con mis achaques. Tener una vida menos agitada me ayuda”, contó Serrat, que a los 82 años disfruta de una vida menos condicionada por las exigencias de una carrera que durante décadas lo mantuvo en movimiento permanente.

El retiro, aseguró, no es una decisión de la que se arrepienta. “Tengo en contra el paso del tiempo. Es bueno parar a tiempo”, explicó. Y aunque reconoce que todavía estaría físicamente en condiciones de continuar, hay algo que considera irreversible: “La manera de entender el oficio, la industria y los conciertos se me está haciendo cada vez más ajena. Me resulta muy distante. Estaría en condiciones de poder continuar, pero de volver a aprender no estoy a tiempo”.

Su reflexión sobre la vejez fue particularmente contundente. Serrat cuestionó el modo en que la sociedad suele tratar a las personas mayores, a las que muchas veces reduce a una imagen infantilizada o considera incapaces de participar plenamente de la vida social.

SERRAT Y LOS «ABUELITOS»

Me parece una idiotez. Es de idiotas. Es como quemar los libros”, afirmó. Y agregó: “La vejez es suficientemente difícil de manejar por ella misma como para encima se cargue de silencio y de desprecio, del infantilismo del abuelito, que levante la patita. El abandono en un rincón”.

El cantante de Mediterráneo también rechazó la idea de que el deterioro sea una característica exclusiva de la edad avanzada. “Te tratan de inferior e inútil. Cosas de viejos”, sostuvo. “Evidentemente, cuando uno se hace mayor, además de fallarle partes orgánicas, también comienzan los problemas mentales. Pero eso no es exclusivo de la gente mayor”.

La conversación también llegó al futuro de su obra y a la posibilidad de permanecer en la memoria colectiva. Serrat respondió con una humildad que contrasta con la dimensión de su trayectoria: “Soy perfectamente olvidable. Las cosas duran lo que duran”.

Después de más de medio siglo de canciones, escenarios y discos, el autor de Mediterráneo parece haber asumido el paso del tiempo sin convertirlo en una batalla. Su presente, lejos de la actividad frenética de otras épocas, no aparece como una espera sino como otra forma de vida: más tranquila, consciente de los límites y también de todo lo que todavía queda por mirar.

Publicado en Pensamiento Discepoleano




 


Frasco Luis Pereda de los Rios
La Moricha de Trebujena, la mujer que sobrevivió a dos fusilamientos franquistas

Juana Aguilar Pazos "la Morichafue una mujer de 62 años que sobrevivió a dos fusilamientos franquistas

En Trebujena (Cádiz) un pueblecito cercano a Sanlucar de Barrameda

Juana trabajaba como jornalera y también iba por el monte recogiendo leña que después vendía para conseguir algo más de dinero con lo que ayudar a la economía familiar. Vivía en los extrarradios del pueblo en una vieja casa junto a su marido, sus tres hijos y sus dos nietas.

Antes de la Guerra un día traía un conejo que había capturado por el monte mientras recogía leña. Una pareja de la Guardia Civil la para y le pide el conejo acusándola de que lo había robado. Ella se negó a dárselo y les pidió dos pesetas por el. Después de una discusión y ante el cabreo de los Guarda Civiles Juana se marcha con el conejo.

Al comenzar la Guerra hicieron una redada entre los habitantes del pueblo que habían sido señalados como "Rojos". Los Guardia Civiles a los que negó el conejo vieron la oportunidad de vengarse y fueron a por ella

La raparon el pelo en forma de cruz y la pasearon por el pueblo mientras les daban de beber aceite de ricino junto a otros veinte vecinos a los que también había arrestado. Después les mandaron a casa citándolos a las 7 de la tarde nuevamente en la plaza. Imaginando el fin que les esperaba se quedó en casa, metida en la cama, fingiendo estar enferma. A las 22:30 fueron a buscarla a su casa en el momento que llegaba su marido de trabajar en el campo.

Dijeron que venían a por ella y le apuntaron con sus pistolas en la cama. El marido se lanzó para cubrirla y protegerla cuando comenzaron a disparar. Matando a este y a ella le atravesaron la mandíbula aunque pensaron que estaba también muerta. Les subieron en una carretilla y los arrojaron a una fosa común donde habían arrojado los cuerpos de los asesinados esa tarde. Al salir de la fosa le dijo al esposo muerto: "Moriche (así se llamaba el marido) yo me voy, ¿y tú?" Sin percatarse de su estado.

Juana escapó de aquel túmulo de carne y huesos, donde dejó el cuerpo sin vida de su querido esposo. Deambuló por los campos, con una herida abierta en el rostro, siendo atendida a escondidas por algunos vecinos que le ofrecieron comida y agua.

Fue así como la encontró Juan, su hijo mediano, que cargaba a hombros el cuerpo ya muerto de su hermano mayor. Juntos, caminaron hasta llegar a la casa de Antonio, el hijo menor, donde la mujer se refugió. Días después, Juana recibiría la terrible noticia del fusilamiento también de su hijo Juan.

Gracias a ciertas amistades de su hijo Antonio, Juana recibió un indulto. A pesar de eso, cuando a Trebujena llegó la noticia de que la mujer seguía con vida, fueron a buscarla, llevándosela de nuevo a la prisión del pueblo, haciendo caso omiso a su indulto. Ya estaba siendo encañonada, cuando en la sala irrumpió el comandante Arizón, deteniendo este segundo intento de asesinato y liberando a la mujer de nuevo.

Juana murió el 21 de diciembre de 1960 enferma de bronco pulmonía, tras 24 años de pesadumbre, dos intentos de fusilamiento, el recuerdo de dos hijos y un marido muertos por la barbarie fascista y representando la resistencia y la vida que jamás consiguieron apagar.


 Candy Santana


martes, 11 de agosto de 2026

 RicardoJorba Estorch




 Henry Berguer


 


LA BOMBA DE HIROSHIMA

(Por Osvaldo Bayer, a 81 años)

Una ciudad, Hiroshima, vive y de pronto un rayo del cielo les confirma que están todos muertos. Destruidos hasta la última célula. No existen más; borrados.

Los nuevos SS son ahora los científicos y los pilotos de un avión que llevó –casi divirtiéndose– el rayo mortífero y lo lanzó en el centro de una ciudad. En la telefoto, se ve a los aviadores de regreso sonriendo a la norteamericana, como Robert Taylor o Clark Gable en el cine. Están junto a la carlinga del “Enola Gay” como quien hubiera ganado un campeonato olímpico. Junto a ellos están miles y miles de muertos sin sombra. Así de sencillo es cambiar la moral, la ética que les enseñaron en sus iglesias católicas, protestantes, metodistas. Luego cantaron a coro un agradecimiento a nuestro señor Jesucristo.

En Hiroshima habían matado definitivamente a la vida. La ciencia utilizada para matar. Einstein, qué desgraciado, para qué habrá nacido si se usó todo su saber para lo contrario de lo que él soñó tanto.

Qué podemos decir. Bajar los brazos. No creer. Llorar por la Tierra y sus hijos. Llamar a los estadounidenses por su verdadero calificativo. Maldecir hasta el fin de los siglos al señor presidente Truman y al secretario de Defensa, Stimson. Los norteamericanos llevarán una culpa ilevantable por los siglos de los siglos. No se los podrá perdonar jamás.

¿Por qué la bomba, es la pregunta, si los japoneses ya se estaban por rendir? Fue una especie de gustazo final. Un mostrar al mundo y principalmente a los comunistas: ojo, vean lo que tenemos, Dios, como siempre está con nosotros. Japón se merecía perder la guerra por la agresión efectuada en Pearl Harbor. Pero la humanidad, principalmente los niños y los adolescentes y las flores no merecían el fuego del castigo del dios americano.

Era la Justicia de Dios que viajó en un avión americano. El “Enola Gay” llevó la mano del castigo. No había que lamentar nada. Era el triunfo de los justos.

Quien repase la historia de la eliminación de los habitantes naturales de EEUU verá que no hay ninguna diferencia –salvo en el método– con la política racial de Hitler.




El 7 de agosto de 1963, la Guardia Civil atacó en emboscada y dio muerte a Ramón Vila, maquis (guerrillero antifranquista) que había luchado en el bando republicano durante la guerra civil española (1936‑1939) y contra los nazis alemanes durante la ocupación de Francia por las fuerzas del Eje.

Nacido en 1908 en un pequeño pueblo llamado Peguera, en la comarca catalana de Berguedà. Cuando era muy joven, a Vila le alcanzó un rayo que le dejó cicatrices faciales, lo que le valió el apodo de Caracremada (Caraquemada). El rayo mató a su madre, que estaba escondida con él protegiéndose de una tormenta.

En 1932, después de haber participado en una huelga de trabajadores,Insurrección Figols 1932 Vila fue encarcelado en Manresa y deportado a Villa Cisneros (Sahara español), junto a otros 103 militantes anarcosindicalistas. En el periodo comprendido entre su puesta en libertad y el inicio de la Guerra Civil en 1936, Vila se mudó a menudo de residencia (Berga, Fígols...), por temor a acoso por parte de la policía. En abril de 1936, mientras Vila se encontraba en Castellón de la Plana, fue abordado por dos oficiales. Vila y su primo Ramón Rives dispararon contra los oficiales, pero Rives recibió un disparo en el tiroteo subsiguiente, así como ambos oficiales. Uno de los oficiales murió a consecuencia de sus heridas. Vila se dio a la fuga y más tarde se entregó a la Guardia Civil, con la esperanza de un mejor trato que el que recibiría de la policía.

Tras el golpe de Estado de julio de 1936, las cárceles se abrieron en un esfuerzo por ganar combatientes para sofocar el levantamiento. Vila fue liberado, se unió a la lucha incorporándose a la columna Tierra y Libertad con la cual luchó en Madrid, en los frentes de Aragón y el Segre, y alcanzó más tarde el rango de comandante en el Cuerpo de Carabineros. Posteriormente, a finales de la guerra y negándose a ser militarizado, ocupó el cargo de Delegado de Suministros en la fábrica donde trabajó en Fígols.

Después de la victoria franquista en 1939, Vila cruzó la frontera francesa, y fue internado en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer. Sin embargo, al año siguiente, Vila escapó y regresó a España. Fue entonces cuando Vila formó un grupo de resistencia antifranquista.

No mucho después, Vila volvió a Francia para adquirir suministros, y fue arrestado en 1943 por la Wehrmacht que ocupaba Francia. Fue encarcelado en Perpiñán y lo enviaron a trabajos forzados en una mina de bauxita. Escapó al año siguiente y se incorporó a la resistencia francesa de la zona de Limoges, y puso su experiencia con explosivos para las operaciones de sabotaje contra el invasor nazi. El batallón del que Vila fue miembro pertenecía a la Segunda División Blindada de la Francia Libre, dirigida por el general Philippe Leclerc, y al maquis francés de Rochechouart, donde se le conocía como capitán Raymond, donde realizó también diversas y destacadas acciones de sabotaje que le valieron en conjunto la concesión por parte del Gobierno francés de la medalla de la Legión de Honor, que Vila rechazó.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Vila comenzó a operar con los maquis españoles en las zonas de Cataluña del Alto y Bajo Llobregat. Vila murió el 7 de agosto de 1963 tras recibir un disparo en el corazón por la Guardia Civil en una emboscada en Rajadell, cerca del castillo en Balsareny. Cuando a Vila le dieron el alto los tres agentes, disparó contra ellos, sin matar a ninguno de los tres. El comunicado de prensa oficial que anunció su muerte lo calificó de "bandido".

Vila fue enterrado en el exterior del cementerio de Castellnou de Bages. Durante la restauración de dicho cementerio, el 15 de julio de 2000 se modificó su estructura para permitir que su tumba estuviera integrada dentro el cementerio, y le fue colocada una placa conmemorativa.



 Ramón Bellotero


 


 


Carl Sagan fue uno de los divulgadores científicos más influyentes del siglo veinte, y muchas de sus reflexiones ayudaron a que millones de personas comprendieran mejor su lugar dentro del universo.

Según los modelos científicos actuales, el Sol se encuentra aproximadamente en la mitad de su vida útil como estrella. Dentro de unos 5.000 millones de años, cuando agote gradualmente el combustible que lo mantiene estable, se expandirá y se convertirá en lo que se conoce como una gigante roja, alcanzando un tamaño mucho mayor al que tiene hoy en día.

Durante esa expansión, el Sol podría llegar a abarcar las órbitas de Mercurio, Venus e incluso alcanzar la órbita de la Tierra, alterando por completo las condiciones de nuestro sistema solar tal como lo conocemos.

Esta reflexión de Carl Sagan invita a pensar en la escala de tiempo tan inmensa en la que se mueve el universo, mucho más allá de cualquier medida que utilicemos en la vida cotidiana. Frente a esa inmensidad, el tiempo que ha existido la humanidad resulta apenas un instante muy breve dentro de toda la historia del universo.

Este tipo de ideas no buscan generar preocupación, sino ayudar a dimensionar cuán especial y efímera es la existencia de nuestro planeta dentro de un panorama cósmico tan vasto, y por qué vale la pena valorar el momento que nos toca vivir.


 Francisco Román Burdalo


 


Monseñor José Roberto Ospina Leongómez fue denunciado por presunto abuso sexual de menores.

Detalles clave de la denuncia:

Origen de la acusación: La denuncia pública se remonta a mediados de la década de 2000. El exalumno del Instituto Tihamer Toth de Bogotá, José Antonio Tavera, lo señaló junto a otros sacerdotes por hechos presuntamente ocurridos a finales de los años setenta, época en la que la víctima tenía 13 años y Ospina era seminarista.

Inclusión en listas de investigación: El nombre de Ospina Leongómez figura como uno de los tres obispos colombianos incluidos en la lista de 585 sacerdotes denunciados por abuso sexual en Colombia, publicada en la investigación periodística de Juan Pablo Barrientos y Miguel Estupiñán en el libro El archivo secreto. Revista Panorama


 

Ernesto Ekaizer destripa el caso del ático de Ayuso en 'Malas Lenguas': "Es una operación secreta, opaca y fantasma"

El periodista denuncia que el inmueble no figura en las cuentas y revela que hay fuerzas en el PP que "se la tienen jurada" a la presidenta

Ángel Avilés

10/08/2026

ElPlural



Ernesto Ekaizer ha vuelto a conectar con Malas Lenguas para arrojar luz sobre las recientes polémicas que rodean a Isabel Díaz Ayuso, centrando su análisis en el controvertido caso de su inmueble de lujo. En su conexión en directo ante Gonzalo Miró y Ane Ibarzabal, el periodista ha diseccionado la situación financiera de la empresa pública implicada, advirtiendo que "el problema central de esta operación no es la existencia o la cantidad de dinero, la falta de dinero o si es un préstamo o no".

Según ha explicado, las cuentas de finales de 2025 demuestran que la compañía contaba con "mucha liquidez" y "mucha pasta para gastar", detallando que disponía de "90 millones de euros". Sin embargo, la gran anomalía reside en que "no tiene un presupuesto para esto, no está presupuestado", sentenciando de forma rotunda que "el ático no existe en las cuentas de la Comunidad de Madrid". Para Ekaizer, resulta completamente incomprensible esta omisión millonaria cuando, en la misma contabilidad de la empresa, "salían las cestas de navidad".

Para el periodista, esto prueba que no estamos ante un simple despiste administrativo, sino frente a "una operación secreta, una operación de Estado, una operación de la presidenta de la Comunidad de Madrid". Ekaizer ha afirmado tajantemente que Ayuso "miente muy mal" al decir que "no tiene ni idea" y que la compra es un asunto exclusivo del presidente de la compañía.

En este sentido, ha recordado que ese directivo "es el consejero de presidencia, es el portavoz de la Comunidad de Madrid", aclarando que "no es un presidente que tú dices, bueno, es uno más... es su número dos". Ante esta situación, que ha tachado de "oscura, opaca, es fantasma", el analista ha augurado que la administración autonómica tendrá que realizar "algún tipo de maniobras para hacer aflorar esto".

El análisis en el magacín de La 2 también ha servido para desmontar las cambiantes justificaciones oficiales. Para Ekaizer, los constantes ataques a la prensa o las afirmaciones de que el ático se compró para "mantener reuniones allí mientras hacían las obras en Puerta del Sol", sumadas a la posterior promesa de destinar el dinero de su venta a "aquellos que han sido afectados por los incendios", conforman "un escáner, una radiografía de una operación de la presidenta de la Comunidad de Madrid según sus caprichos". Además, ha cargado duramente contra el Consejo de Gobierno por estar dispuesto "a seguir los caprichos de la presidenta y a encubrirla", rematando con vehemencia que, en este caso, "hay un cover up".

Finalmente, Ekaizer ha elevado el tono subrayando que los votantes madrileños deben exigir explicaciones, ya que todo este asunto "es un problema democrático, nada más que es un problema democrático". El periodista considera que la presidenta "se ha visto desbordada porque esto se ha filtrado en un momento muy peculiar", lo que revela sin tapujos que "hay fuerzas dentro de la Comunidad de Madrid y dentro del PP que se la tienen jurada a Isabel Díaz Ayuso".

Como ejemplo de estas guerras internas, ha mencionado los ataques vertidos desde su entorno contra Cayetana Álvarez de Toledo acusándola de construirse "un casoplón en Cantabria", algo que el analista interpreta abiertamente como "una vendetta". Por todo ello, ha instado a Ayuso a comparecer en una rueda de prensa urgente junto a su consejero de Presidencia para dirigirse a los periodistas y zanjar el tema diciendo: "Chicos, muchachos de la prensa, aquí lo tenéis todo, toda la documentación que os puedo dar, aquí está".

 Franmduk Villar Villar


 


¿Qué puedo contarles de Bárbara Rey (Totana, 1950) que no sea ya cultura popular de este país? Chica humilde, icono del destape, vedette estelar, celebrity profesional, esposa maltratada de un domador y amante de película de un rey. Caben tantas vidas en la suya que sorprende la cercanía que exhibe, desde su aún imponente 1,82, una mujer que volvió loco a la España que despertaba y, quizás, pudo reventar una incipiente democracia.

Tras 25 años sin aparecer en pantalla como actriz, protagoniza un capítulo de la nueva temporada de la serie ‘Atasco’, en Prime Video, en el que está irreconocible como una especie de Bernarda Alba ajada. En el rodaje, sufrió un accidente que requirió siete grapas en la cabeza, pero volvió a trabajar de inmediato. "No me iba a perder esto. Cuando me lo ofrecieron, me dijeron que era una señora muy mayor, de 80 años, y me reí porque tengo 76. Lo he disfrutado porque mi fuerte como actriz es la vis cómica. Está mal que lo diga, pero soy muy graciosa. Tiene mérito con todo lo que me ha pasado", reflexiona con media sonrisa.


 


 Ricardo Jorba Estarch


 


 RicardoJorba Estorch


 M. Carmen Alvarez Fernandez


 Sebas Ro


 Florentio Lora Bautista


 Euti Fernandez


 Ricardo Aveiro Aminha


 


Ruedo Ibérico

El 10 de agosto de 1932 se produjo la “Sanjurjada”, un intento de golpe de Estado liderado por el general Sanjurjo contra el gobierno republicano presidido por Niceto Alcalá Zamora siendo Manuel Azaña jefe de un gobierno republicano socialista.

Sanjurjo había sido uno de los actores principales que habían permitido la llegada de la República en abril de 1931. En ese momento era director general de la Guardia Civil. Cuando se proclamó la república se negó a movilizar a los miembros de la Guardia Civil para defender el entonces orden constitucional legal de la monarquía. Sus motivos fueron evitar que sus guardias tuviesen que disparan contra las turbas que se habían hecho con el control de las calles en Madrid y de otras grandes ciudades. Sanjurjo había tenido un papel fundamental en el final de la Guerra de Marruecos bajo las órdenes del general Primo de Rivera y no perdonó a Alfonso XIII el trato que había dado a Primo de Rivera.

Azaña había destituido a Sanjurjo de la dirección general de la Guardia Civil, para destinarlos a la dirección general de Carabineros. El descontento de Sanjurjo, motivado por el extremismo sectario que desde un principio había adoptado el nuevo régimen, unido al deterioro del orden público que desde el Gobierno se consentía, había provocado que Sanjurjo, en una entrevista concedida a un periódico francés el 9 de abril, manifestase la necesidad de la intervención del Ejército para restablecer el orden y evitar el giro a la izquierda que llevaba a España a la anarquía. Cuando Sanjurjo se sublevó solo habían pasado 16 meses desde la proclamación de la II República.

El golpe se tenía que producir en Sevilla y en Madrid. El general Sanjurjo se sublevaría en Sevilla, apoyado por el general García de la Herrán. En Madrid los generales Cavalcanti y Goded serían los que encabezarían la sublevación cuyo objetivo fundamental sería ocupar el Palacio de Comunicaciones y el Ministerio de la Guerra, donde detendrían al presidente Azaña. Esas acciones serían apoyadas por el general González Carrasco en Granada; el general Miguel Ponte en Valladolid; el coronel Varela en Cádiz y el general Barrera en Pamplona, cuyas tropas confluirían sobre Madrid.

Sanjurjo, acompañado de un ayudante y de su hijo, el capitán Justo Sanjurjo, viajó desde Madrid a Sevilla el 9 de agosto, llegando hacia las 3 de la madrugada del día 10. Estableció su cuartel general en la casa del marqués de Esquivel, donde se le unieron el general Miguel García de la Herrán y una veintena de jefes y oficiales de la guarnición. Sanjurjo consiguió sublevar a una compañía de la Guardia Civil acuartelada en la Plaza de España y García de la Herrán a un batallón de Ingenieros.

Con esas fuerzas se formó una columna que se dirigió al Ayuntamiento y al Gobierno Civil donde se proclamó el estado de guerra en todo el territorio de la Segunda División Orgánica. Sanjurjo ordenó detener al gobernador civil, al alcalde de Sevilla y a varios concejales, y nombró como comandante militar de la plaza al general García de la Herrán y al coronel retirado carlista Cristóbal González de Aguilar nuevo gobernador civil, quien enseguida ordenó a la Guardia Civil que disolviera los ayuntamientos de la provincia. Poco después el resto de la guarnición se sumó a la rebelión, con la única excepción de las fuerzas del Aeródromo de Tablada, que se mantuvo fiel al gobierno.

En Madrid el golpe constituyó un fracaso desde el principio. El Gobierno tenía noticias de lo que se preparaba. Azaña contaba con el jefe de su gabinete militar, el teniente coronel Hernández Saravia, y del director general de Seguridad Arturo Menéndez López.

A las 3.30 horas de la madrugada del 10 de agosto se había sublevó un escuadrón del Establecimiento Central de la Remonta de Caballería situado en el barrio de Tetuán mandado del capitán Manuel Fernández Silvestre (69 soldados y 3 oficiales) a los que se unieron unos 100 paisanos, en su mayoría militares retirados y algunos militantes monárquicos.

Esta exigua fuerza intentó ocupar, sin éxito, el Palacio de Comunicaciones y el Ministerio de la Guerra, situados en la Plaza de Cibeles, acción que fue evitada por cuatro compañías de guardias de asalto bajo el mando del mismísimo director general de Seguridad Arturo Menéndez. El choque armado provocó diez muertos y ocho heridos entre los sublevados y cinco heridos entre las fuerzas gubernamentales. Fueron detenidos los generales Goded, Cavalcanti y Fernández Pérez junto con otros jefes y oficiales. El intento de golpe en Madrid había durado tres horas. La guarnición madrileña había visto desde sus cuarteles estos sucesos sin moverse.

Cuando se conoció en Sevilla el fracaso del golpe en Madrid, las tropas sublevadas volvieran a los cuarteles, dejando sola a la Guardia Civil, al tiempo que llegaban noticias de la salida de dos trenes con tropas desde Madrid para aplastar la Sanjurjada, momento en que los sindicatos de izquierdas decretaron una huelga general.

A la una de la madrugada del 11 de agosto una comisión de oficiales de la guarnición sevillana le comunicó a Sanjurjo que no se enfrentarían con las tropas gubernamentales que venían de Madrid. Sanjurjo abandonó Sevilla camino de Portugal, pero fue detenido antes de llegar a frontera. La Sanjurjada sirvió para que los partidos de izquierdas se radicalizasen, entendiendo que la única forma de ser republicano en España era su forma de entender la república. Aprobaron el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Ley de Reforma Agraria. Fue suprimida la Dirección General de la Guardia Civil.

El 11 de agosto fue aprobada con carácter urgente una ley que autorizaba al Gobierno a expulsar a todos los funcionarios militares y civiles que «realicen o hayan realizado actos de hostilidad o menosprecio contra la República». Fueron separados del servicio 46 diplomáticos, entre ellos siete embajadores, y más de 100 magistrados, jueces y fiscales. 300 generales, jefes y oficiales fueron relevados de sus mandos. Fueron clausurados 109 periódicos y se detuvo en toda España a más de 5.000 personas. El 11 de septiembre 145 jefes, oficiales y paisanos fueron deportados a Villa Cisneros. El Gobierno decretó la expropiación de bienes rústicos de varios de los implicados en la intentona golpista: del líder carlista Fal Conde, de generales como González Carrasco o Cavalcanti, además de propiedades de personas de derechas.

Sanjurjo, su hijo Justo, el general García de la Herrán y el teniente coronel Esteban Infantes (años después mandaría la División Azul) comparecieron ante un consejo de guerra el 24 de agosto. Sanjurjo fue condenado a la pena de muerte, García de la Herrán a cadena perpetua y Esteban-Infantes a 12 años y un día de prisión. La pena de muerte de Sanjurjo fue conmutada por cadena perpetua por un decreto del presidente de la República.

Sanjurjo sería indultado en abril de 1934 por Lerroux y enviado al exilio en Portugal desde donde encabezó una nueva conspiración, ahora contra un gobierno del Frente Popular, que también fracaso, el 18 de julio de 1936, pero que degeneró en una guerra civil que llevaría al poder a los vencedores de la guerra liderados por el general Francisco Franco.