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martes, 11 de agosto de 2026


 

58 MUERTOS EN LA TRAGEDIA DE LOS ÁNGELES DE SAN RAFAEL, UN EDIFICIO CONSTRUIDO POR UN JOVEN Y DESCONOCIDO EMPRESARIO LLAMADO JESÚS GIL

La tragedia de Los Ángeles de San Rafael ocurrió el domingo 15 de junio de 1969, cuando 58 personas fallecieron y 150 resultaron heridas al ceder el techo y el suelo de un centro de convenciones en la urbanización homónima de la provincia de Segovia. El derrumbe sucedió durante un banquete de la firma de supermercados Spar, justo al comienzo de la comida.

El edificio había sido construido por un joven y desconocido empresario en aquel entonces, Jesús Gil y Gil, que apenas tenía 34 años, sin los permisos ni las licencias legales correspondientes.

El edificio del restaurante se construyó a una velocidad extrema para llegar a tiempo a la convención de la cadena de supermercados Spar. Esto provocó fallos estructurales letales.

El hormigón y la argamasa de la estructura todavía estaban húmedos el día de la inauguración. No se emplearon los pilares ni los refuerzos metálicos necesarios para soportar el peso de la techumbre.

El techo se desplomó por completo sobre los comensales, lo que provocó que el suelo del salón cediera simultáneamente, arrastrando a las víctimas al piso inferior. Una sola de las vigas caídas segó la vida de 25 personas al instante.

El complejo carecía de la infraestructura sanitaria y de los planes de emergencia mínimos para atender una catástrofe de tal magnitud, lo que obligó a improvisar las tareas de auxilio.

Los propios vecinos de localidades cercanas como El Espinar y San Rafael trasladaron a los heridos en sus coches particulares ante la falta de ambulancias. El botiquín del recinto era tan básico que se llegó a emplear coñac para desinfectar las heridas abiertas.

El entonces gobernador civil de Segovia, un joven Adolfo Suárez, acudió en persona al lugar del siniestro. Participó directamente en las labores de desescombro y coordinó de urgencia el uso de camiones militares para trasladar los cuerpos al depósito del cementerio.

El suceso marcó el primer gran escándalo público de Jesús Gil y Gil, quien ejercía como promotor y constructor del complejo residencial. El juez instructor del caso decretó esa misma noche la detención y el ingreso en prisión provisional del empresario.

El tribunal le declaró culpable de un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte y le impuso una pena de 5 años de cárcel. El fiscal del caso calificó lo sucedido en sus informes como «una vergüenza» debido a las flagrantes ilegalidades urbanísticas.

Tras pasar solo 18 meses en prisión, el Gobierno de la época le concedió un indulto parcial en 1971 previo pago de indemnizaciones económicas a las familias. Años más tarde, este historial no impidió que Gil relanzara su carrera pública como presidente del Atlético de Madrid y alcalde de Marbella.

PRIMERA PÁGINA DEL DIARIO ARRIBA AL MARTES SIGUIENTE DEL ACCIDENTE.


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