Frasco Luis Pereda de los Rios
La Moricha de Trebujena, la mujer que sobrevivió a dos fusilamientos franquistas
Juana Aguilar Pazos "la Morichafue una mujer de 62 años que sobrevivió a dos fusilamientos franquistas
En Trebujena (Cádiz) un pueblecito cercano a Sanlucar de Barrameda
Juana trabajaba como jornalera y también iba por el monte recogiendo leña que después vendía para conseguir algo más de dinero con lo que ayudar a la economía familiar. Vivía en los extrarradios del pueblo en una vieja casa junto a su marido, sus tres hijos y sus dos nietas.
Antes de la Guerra un día traía un conejo que había capturado por el monte mientras recogía leña. Una pareja de la Guardia Civil la para y le pide el conejo acusándola de que lo había robado. Ella se negó a dárselo y les pidió dos pesetas por el. Después de una discusión y ante el cabreo de los Guarda Civiles Juana se marcha con el conejo.
Al comenzar la Guerra hicieron una redada entre los habitantes del pueblo que habían sido señalados como "Rojos". Los Guardia Civiles a los que negó el conejo vieron la oportunidad de vengarse y fueron a por ella
La raparon el pelo en forma de cruz y la pasearon por el pueblo mientras les daban de beber aceite de ricino junto a otros veinte vecinos a los que también había arrestado. Después les mandaron a casa citándolos a las 7 de la tarde nuevamente en la plaza. Imaginando el fin que les esperaba se quedó en casa, metida en la cama, fingiendo estar enferma. A las 22:30 fueron a buscarla a su casa en el momento que llegaba su marido de trabajar en el campo.
Dijeron que venían a por ella y le apuntaron con sus pistolas en la cama. El marido se lanzó para cubrirla y protegerla cuando comenzaron a disparar. Matando a este y a ella le atravesaron la mandíbula aunque pensaron que estaba también muerta. Les subieron en una carretilla y los arrojaron a una fosa común donde habían arrojado los cuerpos de los asesinados esa tarde. Al salir de la fosa le dijo al esposo muerto: "Moriche (así se llamaba el marido) yo me voy, ¿y tú?" Sin percatarse de su estado.
Juana escapó de aquel túmulo de carne y huesos, donde dejó el cuerpo sin vida de su querido esposo. Deambuló por los campos, con una herida abierta en el rostro, siendo atendida a escondidas por algunos vecinos que le ofrecieron comida y agua.
Fue así como la encontró Juan, su hijo mediano, que cargaba a hombros el cuerpo ya muerto de su hermano mayor. Juntos, caminaron hasta llegar a la casa de Antonio, el hijo menor, donde la mujer se refugió. Días después, Juana recibiría la terrible noticia del fusilamiento también de su hijo Juan.
Gracias a ciertas amistades de su hijo Antonio, Juana recibió un indulto. A pesar de eso, cuando a Trebujena llegó la noticia de que la mujer seguía con vida, fueron a buscarla, llevándosela de nuevo a la prisión del pueblo, haciendo caso omiso a su indulto. Ya estaba siendo encañonada, cuando en la sala irrumpió el comandante Arizón, deteniendo este segundo intento de asesinato y liberando a la mujer de nuevo.
Juana murió el 21 de diciembre de 1960 enferma de bronco pulmonía, tras 24 años de pesadumbre, dos intentos de fusilamiento, el recuerdo de dos hijos y un marido muertos por la barbarie fascista y representando la resistencia y la vida que jamás consiguieron apagar.
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