Saladino, el Caballero del Islam
Cuando los cristianos tomaron la ciudad de Jerusalén, masacraron a los habitantes musulmanes y judíos. Raymond de Aguilers se jactó: “En el Templo y el pórtico de Salomón, los hombres cabalgaban en sangre hasta las rodillas”. Saladino, sin embargo, fue más misericordioso y más caballeroso que los propios caballeros de Europa; cuando recuperó la ciudad, ordenó a sus hombres que perdonaran a los cristianos no combatientes de Jerusalén.
En un momento en que la nobleza de Europa creía que tenía el monopolio de la caballerosidad y del favor de Dios, el gran gobernante musulmán demostró ser más compasivo y cortés que sus oponentes cristianos. Más de 800 años después, es recordado con respeto en Occidente y venerado en el mundo islámico.
La cultura europea medieval lo comparó incluso con Alejandro Magno. Los historiadores no encontraban ningún personaje al que poder atribuir esas pretensiones y que recogiera el testigo del rey de Macedonia.
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