Juan Carlos Rodriguez Poré
ESTA MAÑANA, EN UNA DE MIS HABITUALES VISITAS AL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA para capturar nuevos contenidos, me he acercado de nuevo a rendir homenaje a mi poeta favorito: Manuel Machado.
La tumba está absolutamente abandonada. Con un montón de basura por los alrededores.
De flores o algún tipo de reconocimiento ya ni hablamos.
A visitar a don Manuel no sé acerca nadie.
Como no fue un "santo laico" republicano...
Será por eso. Porque fue "el malo" de los dos hermanos.
No sé preocupe usted don Manuel, que aquí estoy yo.
Para eso estamos. Servidor de usted.
Le debo, señor, muchas emociones profundas.
Le debo, señor, muchos momentos de honda y bella melancolía.
O atardeceres de furiosa belleza, viendo caer el sol por el Toboso, desde la Venta del Quijote.
El lugar de su último reposo, señor, se lo adecentan servidor, y su guapa hija, con muchísimo gusto.
Faltaría más.
Aunque sea lo último que haga.
"Divino silencio,
preciosa sonrisa,
¿por qué estáis presentes
en la mente mía?"
No hay comentarios:
Publicar un comentario