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lunes, 3 de noviembre de 2025

 



El campo de Paniza vuelve a hablar: en busca de Eusebio y Lamberto, dos amigos silenciados por el fascismo

Via/ arainfo.org

Por IKER GONZÁLEZ IZAGIRRE

El lunes 6 de octubre comenzaron en Paniza, comarca Campo de Cariñena, los trabajos de localización y exhumación de una fosa común de la Guerra Civil. Allí han recuperado los que podrían ser los restos de Eusebio Serrano Agudo, conocido como ‘Carbonerito’, y Lamberto Carrato Beltrán, naturales de Cerveruela, asesinados por los sublevados facciosos el 21 de septiembre de 1936. Tenían 27 y 20 años. Sus cuerpos fueron enterrados clandestinamente junto a la carretera N-3301, a apenas 17 kilómetros de su pueblo natal.

La intervención ha estado impulsada por el Equipo Arqueológico Forense de Aragón (EAFA) y el Colectivo de Historia y Arqueología Memorialista Aragonesa (CHAMA), con financiación de la Diputación de Zaragoza (DPZ). Es una iniciativa de sus familias —Ángeles Bisa Carrato, sobrina de Lamberto, y Luisa María Miralles Serrano, sobrina de Eusebio— acompañadas de sus parejas y apoyadas por ARICO y la Asociación Charata de Uncastillo, además de personas voluntarias.

El experimentado arqueólogo Javier Ruiz y la historiadora Cristina Sánchez, integrantes del EAFA, han dirigido la excavación durante tres intensos días en los que han contado con la colaboración de las propietarias del terreno, conocedoras desde hace años de la historia. “Ayer apareció un trocito de suela de zapato, dentro un pie”, explica a AraInfo Cristina Sánchez. Este miércoles ha sido el maratoniano último día de trabajos en la segunda fosa abierta en Paniza, después de la excavación de 2015 en la que también participó Ruiz junto al fallecido Miguel Ángel Capapé.

El verano del terror

El contexto del crimen se remonta a los primeros días del golpe fascista. Según documenta la revista Xiloca (número 52), el 10º Regimiento de Artillería Ligera, de guarnición en Calatayud, proclamó el Estado de Guerra el 20 de julio de 1936.

Con la rápida adhesión de la Guardia Civil y el refuerzo de tropas desde Zaragoza, los sublevados consolidaron su control sobre el partido judicial de Daroca, asegurando las comunicaciones entre Zaragoza y Teruel. A partir de entonces, grupos falangistas organizaron detenciones y “sacas” en la retaguardia, ejecutando a republicanos y sindicalistas pese a que el Frente Popular apenas había obtenido apoyo electoral en la zona en las elecciones de febrero.

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Eusebio, el Carbonerito

Eusebio Serrano Agudo nació en Cerveruela el 5 de marzo de 1909. Su familia —apodada Capirrán— regentaba una carbonería en la zaragozana calle Boggiero. Aficionado a los toros, se ganó el sobrenombre de ‘Carbonerito’ como novillero. Tras la muerte de sus padres y afiliado al Partido Radical, ingresó en el Cuerpo de Carabineros en 1935.

Al estallar el golpe de Estado, estando de permiso en Zaragoza, decidió no reincorporarse a su unidad. Tenía un hijo recién nacido, Bartolomé del Progreso, rebautizado durante el franquismo como Luis tras serle negado el bautismo con su nombre original, Progreso, por el párroco de San Pablo.

Lamberto, el anarcosindicalista del vidrio

Lamberto Carrato Beltrán, nacido el 19 de junio de 1916, era hijo de campesinos de Cerveruela. Desde muy joven trabajó en la fábrica de vidrios La Veneciana y se afilió a la CNT-AIT en 1930, compartiendo militancia con históricos anarcosindicalistas como Florentino Galván o Servet Martínez. Orador precoz, fue encarcelado en 1935, con apenas 18 años, y de nuevo en 1936 en la antigua prisión de Torrero durante las huelgas previas al golpe. Entre febrero y mayo de 1936 participó en las giras de propaganda de la CNT-AIT por Aragón junto a Paco Ponzán y Ramón Acín, entre otros.

El 18 de julio de 1936 salió a la calle con sus compañeros del sindicato. En la madrugada del día 19, en la plaza de San Miguel, frente al local del Sindicato de la Construcción, arengó a la multitud denunciando el “movimiento militar fascista impulsado por los traidores de Franco, Queipo de Llano y Cabanellas”.

Advirtió de que el gobernador civil había sido arrestado y llamó a declarar la huelga general revolucionaria. “¡Muera el fascismo! ¡Viva la libertad!”, gritó ante el desconcierto general, según recoge Xiloca.

La huida y el crimen

Eludiendo a la muerte, Lamberto y Eusebio permanecieron escondidos en Zaragoza, en el domicilio de la calle Boggiero, durante varias semanas hasta que, a mediados de septiembre, intentaron alcanzar las líneas republicanas por la zona de Herrera de los Navarros.

Un campesino los delató, un conocido suyo apodado ‘El Culebras’. Detenidos por falangistas de Paniza, fueron presentados ante el jefe local de Falange que, a pesar de conocer a Eusebio, no dudó en ordenar su ejecución. Los mataron el 21 de septiembre de 1936 junto a la carretera de Valencia, entre Paniza y Cariñena y enterrados en la cuneta, frente al llamado Huerto del Cura.

Según relató en 1955 su compañero Florentino Galván en Solidaridad Obrera, antes de morir Lamberto dijo a sus verdugos: “Que me matéis a mí, que soy de la CNT-AIT, si bien no deja de ser un crimen, para vuestra mentalidad es lógico… Pero que matéis a este que viene conmigo, al que yo he engañado, es sencillamente monstruoso, ni pertenece a la CNT-AIT, ni se preocupó de cuestiones políticas, y además es casado y padre de un niño de pocos meses”.

A lo que Eusebio respondió: “No te esfuerces, Lamberto; para esta gente fanatizada, un crimen más o menos no tiene importancia. Jugamos y perdimos, solo nos toca saber perder”. El abuelo de la actual dueña de la finca, Cecilio Eizaguerri Floria, presenció la escena desde una cabaña cercana.

Cadenas y exilios

Tras el asesinato, la represión se extendió a las familias. La viuda de Eusebio, Antonia Trasobares, estaba embarazada de su hija Flora, que moriría pocos meses después a causa del sarampión. Antonia sufrió varias prisiones franquistas —Predicadores, Torrero, Amorebieta, Segovia— por su condición republicana.

La hermana de Eusebio, Quiteria Serrano, también fue detenida en 1938 tras un registro en su casa donde hallaron “folletos y libros de literatura bolchevique” por una denuncia anónima.

En 1939 es de nuevo detenida acusada de haber servido de enlace entre civiles y la guerrilla anarquista —Hijos de la Noche— que organizaba las fugas desde Zaragoza a Fuendetodos, en la zona republicana, lo que cada mes de septiembre el barrio de Torrero reivindica con el acto “Evasiones – Senderos de libertad”.

En noviembre de 1939 es sentenciada por un Consejo de Guerra militar a 20 años de prisión por “delito de auxilio a la rebelión”. Pasó cuatro años en prisión, hasta 1943 cuando obtuvo la libertad condicional. Desde Catalunya cruzó a pie la nevada frontera pirenaica para llegar a Francia.

En París conoció a Isidro Miralles, militante de la CNT-AIT y delegado de Agricultura del Consejo de Aragón. En 1955 emigraron a Chile, donde se casaron y tuvieron dos hijos: Francisco y Luisa María Miralles Serrano. Tras el golpe de Estado del general Pinochet en 1973, su hijo mayor estuvo desaparecido durante un mes. En 1980 regresaron a Zaragoza, donde falleció Isidro en 1986. Posteriormente, Quiteria residió en Valls (Tarragona), donde murió a los 87 años.

La familia de Lamberto también padeció la represión. Su hermano Antonio Carrato Beltrán fue asesinado en el mismo año. Su madre Sixta Beltrán junto a su hija Raimunda Carrato —hermana de Lamberto—, su marido Julio Gracia, la hija de ambos Aurora Gracia Carrato y los hermanos pequeños Pascuala, Benjamín y Segunda Carrato Beltrán, vivieron escondidas en distintos lugares de Zaragoza hasta lograr cruzar desde el barrio de Torrero a la zona republicana en una de aquellas evasiones protagonizadas por los guerrilleros anarquistas.

En Alcañiz sufrieron el bombardeo de la aviación fascista italiana del 3 de marzo de 1938, que mató a Raimunda y Pascuala Carrato. Benjamín huyó a Francia y no regresó hasta después de la muerte de Franco; Segunda se unió al anarquista zaragozano Ángel Bisa Guerrero, con quien sobrevivió en la clandestinidad hasta 1975.

Rescatarles del olvido”

Ochenta y nueve años después, la tierra de Paniza vuelve a removerse. Las familias, acompañadas por el EAFA y CHAMA, buscan rescatar del olvido a Eusebio y Lamberto, símbolo de dos generaciones truncadas por el fascismo. “Es un acto de justicia y de dignidad —resume Cristina Sánchez—. No solo buscamos huesos, buscamos nombres, historias y verdad”.

La fosa, frente al Huerto del Cura, sigue abierta. Bajo el sol de octubre, entre herramientas, mapas y memoria, el campo de Paniza vuelve a hablar.

📷 A la izquierda, Lamberto Carrato Beltrán en una fotografía realizada en los años 30. A la derecha, Eusebio Serrano Agudo con el uniforme de carabinero en 1936.

https://arainfo.org/exhumacion-paniza-2025-eusebio-lamberto

#MemoriaAnarquista

#SindicatoconHistoria

#CNTAIT #AIT #IWA

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La Abogacía del Estado recrimina al juez Hurtado que no está permitiendo la defensa del fiscal general: "Investigación inquisitiva y prospectiva"

La letrada reprocha la manera en la que se está abordando el caso y reprocha que se concediera a la Guardia Civil la posibilidad de copiar todo el teléfono del fiscal general

Rodriguez de la Torre

3-1-25

ElPlural



Ha sido mientras se abordaban las cuestiones previas del juicio al fiscal general, Álvaro García Ortiz. Consuelo Castro, abogada del Estado representante del fiscal, ha recriminado al juez Hurtado la manera en la que el procedimiento judicial se está llevando a cabo. Así, llegaba a señalar que la investigación se ha desarrollado de manera "inquisitiva y prospectiva", no solo eso sino que no encontraba necesario que se diera "vía libre" a la Guardia Civil para copiar la totalidad del teléfono de García Ortiz sin que existiera un motivo justificado. 

Según la Abogacía del Estado, todo lo que se extrajo del móvil del fiscal general del Estado debería de dejar de ser parte del proceso. Por su parte, la teniente fiscal del Tribunal Supremo, María Ángeles Sánchez Conde, ha puesto también en entredicho la manera en la que había compuesto la sala, apuntando a que cinco de los siete jueces que componen el tribunal son los mismo que dieron lugar a abrir la causa contra él. Esto era algo por lo que entendía que no disponían de un contexto válido que les permita juzgar a García Ortiz.

En los primeros compases del juicio, el fiscal general ha negado ser culpable de los delitos de los que se le acusan. Una vez pasado este punto, ha sido en la lectura de las cuestiones previas donde Consuelo Castro se ha mostrado rotunda con el juez Hurtado, del que entiende ha gestionado el proceso de tal manera que ha hecho que en el juicio el fiscal general no esté disponiendo de opción de defenderse y que sus derechos no se han garantizado. Así, según la abogada del Estado, la investigación llevada a cabo por Hurtado en la fase de instrucción ha sido "prospectiva" y la desarrolló desde un primer momento con la concepción de que García Ortiz es culpable.

Una crítica que realizaba haciendo alusión a que el magistrado ofreció "resistencia" a que se ahondara en si la filtración del reconocimiento de culpabilidad que hacía Alberto González Amador, novio de Isabel Díaz Ayuso, se hubiera podido dar por otra vía. “Una investigación unidireccional y una investigación parcial de los hechos con omisiones llamativas”, señalaba Consuelo Castro. En este sentido. ha recordado que la orden de registró que realizó, y que ejecutó la UCO, fue "una incautación excesiva e injustificada”.

Así, la abogada del Estado apuntaba a que todas las investigaciones partían de un concepto de culpabilidad de García Ortiz preconcebido, sin dar cabida a la posibilidad de que pudieran ser otras personas las que procedieran a la filtración. De hecho, exponía esto como un ejemplo de que ha existido una "operación política", hallando una evidente "ambigüedad" a la hora de marcar los hechos por los que se le investigaba.  “Nunca hemos sabido de qué imputaciones había de defenderse. La defensa nunca ha sabido con certeza qué hechos son objeto de investigación”, argüía en el juicio.

La Abogada del Estado expresó su malestar al considerar que el juez Hurtado dedicó más esfuerzos a investigar si el fiscal general había eliminado datos de su teléfono que a indagar si el correo de la pareja de Ayuso pudo haberse filtrado por otros medios. Así, apuntaba a que se llevaron a cabo muchas más diligencias de acusación que de defensa. Para ejemplificarlo, recordó que la defensa de García Ortinz apenas logró que se citara a declarar a algunos periodistas que habían acudido a una notaría. En cambio, el magistrado negó la solicitud de obtener el teléfono de Miguel Ángel Rodríguez, planteada por la defensa, pero sí aceptó requerir el de Juan Lobato cuando lo pidió la acusación.

Por su parte, la teniente fiscal del Tribunal Supremo también criticó duramente la actuación de Hurtado, recordando que él mismo admitió que su instrucción, pese a considerarla “magnífica”, había resultado escasamente productiva y no había aportado nuevas pruebas. 


 


 


 


 


 


 


 



DIMISIÓN EN DIFERIDO DE MAZÓN

Carlos Mazón se aferra al aforamiento y sólo podría juzgarle un tribunal superior y no un juzgado ordinario.

Carlos Mazón abandona la presidencia de la Generalitat Valenciana por su gestión de la dana del pasado 29 de octubre, en la que murieron 229 personas en las comarcas valencianas.

Ha cedido finalmente tras su palmaria ausencia, aún sin explicar, la tarde de la tragedia, mientras estaba comiendo con una periodista, y ampliamente cuestionado por su gestión política las semanas y meses posteriores, repleta de mentiras, manipulaciones y ocultaciones, que tuvieron su contestación más álgida y desgarradora con los gritos de los familiares de las víctimas durante el funeral de Estado del pasado 29 de octubre.

Seguirá en interinidad hasta que el PP llegue a un acuerdo con Vox sobre quién será su sustituto o sustituta. Los conservadores necesitan el apoyo de la ultraderecha para realizar cualquier movimiento, lo que dejará a Mazón en el Consell como un pato cojo.


 



Ricardo Miñana

Hoy hemos sido testigos de una de las escenas más lamentables de la política reciente: el señor Mazón, del Partido Popular, ha protagonizado una dimisión que ni siquiera merece tal nombre. Se marcha —o finge marcharse— mintiendo, sin pronunciar la palabra dimito, sin pedir perdón a las víctimas de su propia negligencia y, para colmo, lanzando ataques furibundos contra la izquierda.

No ha mostrado ni un atisbo de autocrítica, ni una sombra de humildad. Porque en realidad, no ha dimitido: simplemente está jugando con los tiempos, parapetado tras el aforamiento, mientras pacta su sucesión con la ultraderecha de Vox. Todo un ejercicio de cinismo político.

Un personaje que, lejos de asumir responsabilidades, prefiere manipular el relato, presentarse como víctima y seguir aferrado a los privilegios del poder. Un personaje siniestro que demuestra, una vez más, que en su diccionario la palabra perdón no existe.


 


 


 



Aquí solo hay algo que nos ofende más que las mentiras de Ayuso: los babosos

✍️ Javier F. Ferrero

Hay algo profundamente podrido en una sociedad donde un hombre puede lanzar comentarios sexuales hacia una mujer en un acto institucional y seguir siendo invitado a platós, tertulias o mítines. Bertrand Ndongo, el activista de Vox que ha convertido el odio en oficio, ha cruzado otra línea —aunque para él no existan— al publicar una foto con Isabel Díaz Ayuso acompañada del texto: “Madre mía cómo está @IdiazAyuso 😳 😋 🤤 🤐 🤐 🤐 . Ya me podéis decir lo que queráis, pero la tía está como un tren”.

No es humor. No es libertad de expresión. Es machismo descarnado, explícito, y legitimado por un entorno político y mediático que lo tolera mientras se golpea el pecho hablando de “valores”. Lo ha hecho en pleno desfile del 12 de octubre, mientras los tanques desfilaban por la Castellana y el poder aplaudía su propio reflejo.

La escena es grotesca: un acto de Estado convertido en escaparate de testosterona y servilismo. Y lo más grave no es el tuit de un misógino más, sino el silencio posterior de su partido, de los medios y de la propia Ayuso, que ni se dio por aludida. Porque en el fondo, el machismo de los suyos no la ofende tanto como las críticas de sus adversarias.

La ultraderecha ha hecho del acoso y la humillación su lenguaje natural. Si no pueden insultar a las mujeres por ser feministas, lo harán por su cuerpo. Son el reflejo más nítido de una masculinidad en descomposición, incapaz de entender que el deseo no es un arma política ni un chiste.

EL PATRIARCADO NO TIENE BANDO

Bertrand Ndongo no es un caso aislado. Es parte de una maquinaria que lleva años normalizando el desprecio hacia las mujeres en todos los frentes. Lo hizo cuando insultó a la comunicadora LalaChus, llamándola “foca” por aparecer en televisión. Lo repitió cuando escribió sobre la activista Sarah Santaolalla frases que rozan el acoso sexual: “Si la tetona y su novio quieren un trío conmigo, solo tienen que pedirlo”. Y lo hará de nuevo, porque el sistema lo protege.

El machismo no es patrimonio de un partido: es un método de control social. Cuando lo ejerce la ultraderecha, se reviste de chascarrillo; cuando lo ejecutan los opinadores de siempre, se llama “polémica”. La diferencia es que todos beben de la misma fuente: un patriarcado que premia al agresor y calla a la víctima.

Lo que indigna no es solo la frase, sino el contexto: una mujer convertida en objeto por un hombre que se presenta como defensor de la patria. Esa misma patria que invisibiliza a las enfermeras, a las periodistas, a las juezas y a todas las que no caben en su idea de “España viril”.

Ndongo representa al baboso con micrófono, al que se siente con derecho a opinar sobre cuerpos ajenos porque se sabe impune. Pero también representa algo más amplio: un modelo de masculinidad autoritaria y colonial, que confunde virilidad con poder y deseo con dominación.

La pregunta no es por qué lo hace él, sino por qué se le permite hacerlo. Por qué la ultraderecha puede llamar “tetona” a una mujer y seguir siendo tratada como una opción política respetable. Por qué los grandes medios citan sus tuits como “polémicos” en lugar de denunciarlos como lo que son: violencia machista mediática.

El problema no es que Ndongo babee. Es que el sistema le limpia la baba.

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En el campo de la muerte le dieron un número: 119104.

Pero lo que más intentaron destruir fue precisamente lo que acabaría salvando millones de vidas.

1942. Viena.

Viktor Frankl tenía 37 años.

Era un psiquiatra respetado, con una carrera prometedora,

un manuscrito casi terminado

y una esposa, Tilly, cuyo amor y risa llenaban la casa.

Tenía la oportunidad de huir a América — un visado, una salida —

pero sus padres mayores no podían acompañarlo.

Así que decidió quedarse.

Meses después, los nazis llegaron por todos ellos.

Theresienstadt. Luego Auschwitz. Luego Dachau.

El manuscrito en el que había trabajado durante años — cuidadosamente cosido en el forro de su abrigo —

le fue arrebatado en pocas horas tras su llegada.

Su obra. Su propósito. Hecho cenizas.

Le quitaron la ropa, le raparon el cabello, borraron su nombre.

En el formulario de ingreso solo quedaba un número: 119104.

Pero los guardias no entendieron una cosa:

se puede quitar a un hombre sus posesiones, su manuscrito, su nombre...

pero no lo que sabe.

Y Viktor Frankl sabía algo sobre el espíritu humano

que no solo lo mantendría con vida,

sino que daría origen a una revolución en la psicología.

Observó un patrón.

En los campos, los hombres no morían solo de hambre o enfermedad.

Morían cuando perdían su razón para vivir.

El momento en que un prisionero abandonaba toda esperanza — su “por qué” —

su cuerpo colapsaba en cuestión de días.

Los médicos lo llamaban “give-up-itis” — la enfermedad del abandono.

Pero quienes se aferraban a algo —

una esposa que los esperaba, un hijo que volverían a ver, un libro por escribir, una promesa por cumplir —

podían soportar lo inimaginable.

La diferencia no era física.

Era el sentido.

Entonces Frankl comenzó un experimento.

No en un laboratorio, sino en los barracones.

Se acercaba a los hombres al borde del derrumbe y les susurraba:

«¿Quién te espera?»

«¿Qué trabajo te queda por hacer?»

«¿Qué le dirías a tu hijo para sobrevivir a esto?»

No podía ofrecerles comida ni libertad,

pero podía ofrecerles algo que los guardias no podían quitarles:

una razón para ver el mañana.

Uno recordó a su hija — sobrevivió para volver a verla.

Otro recordó un problema científico — sobrevivió para resolverlo.

Frankl mismo sobrevivió reconstruyendo mentalmente su manuscrito,

página por página, párrafo por párrafo,

en la oscuridad del barracón.

Abril de 1945. Liberación.

Viktor Frankl pesaba 38 kilos.

Sus costillas se marcaban bajo la piel.

Tilly había muerto.

Su madre — muerta.

Su hermano — muerto.

Todo lo que amaba había sido destruido.

Tenía todas las razones para rendirse.

Y, sin embargo, se sentó y escribió.

Nueve días.

Eso tardó en reescribir de memoria el manuscrito que los nazis habían destruido tres años antes.

Pero esta vez contenía algo nuevo:

la prueba.

La prueba viva, irrefutable, de que su teoría era cierta.

La llamó Logoterapia — la terapia basada en el sentido.

Una idea simple pero revolucionaria:

El ser humano puede soportar casi cualquier cosa, si tiene un porqué para vivir.

«Quien tiene un porqué, puede soportar casi cualquier cómo.»

(Las palabras eran de Nietzsche, pero Frankl las había demostrado en el infierno.)

1946. Publicación del libro.

En alemán: "...trotzdem Ja zum Leben sagen" — "...Decir sí a la vida, a pesar de todo."

En inglés: Man’s Search for Meaning.

Al principio, los editores lo rechazaron.

«Demasiado sombrío», decían.

«¿Quién querría leer sobre los campos de concentración?»

Pero poco a poco, el libro se difundió.

Los terapeutas lloraron al leerlo.

Los prisioneros encontraron esperanza en sus páginas.

Personas enfrentadas al divorcio, a la enfermedad, al fracaso o a la depresión

comprendieron que el sufrimiento también podía tener un sentido.

El impacto fue inmenso.

El libro fue traducido a más de 50 idiomas,

vendió más de 16 millones de ejemplares,

y fue clasificado por la Biblioteca del Congreso entre los 10 libros más influyentes de América.

Pero lo más importante:

incontables personas, en su noche más oscura,

lo leyeron y encontraron una razón para seguir adelante.

Porque Viktor Frankl demostró lo que los nazis no pudieron destruir:

Se puede quitar todo a un ser humano — su libertad, su familia, su futuro, su esperanza —

pero siempre quedará una última libertad:

la de elegir el sentido de lo que nos sucede.

No controlamos lo que nos pasa.

Pero siempre podemos elegir qué hacer con ello.

Hoy, Viktor Frankl ya no está.

Pero en las habitaciones de hospital, en los consultorios, en las prisiones,

en esos momentos silenciosos en que alguien decide

si debe rendirse o seguir — sus palabras siguen vivas:

«Cuando ya no podemos cambiar una situación, se nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos.»

«A un hombre se le puede arrebatar todo, excepto una cosa: la última de las libertades humanas —

elegir su actitud ante cualquier circunstancia.»

Los nazis le dieron un número.

La historia le dio inmortalidad.

Porque el hombre que lo perdió todo enseñó al mundo

que el sentido es lo único que jamás se puede quitar.

El prisionero 119104 no solo sobrevivió.

Transformó el sufrimiento en sanación.

Y en algún lugar, esta noche, alguien al borde del abismo leerá sus palabras

y decidirá resistir un día más.

Eso no es solo sobrevivir.

Es una victoria sobre la muerte misma.


 



Cinco pesetas.

Esa fue la recompensa que recibió el hombre que denunció a Miguel Hernández ante el régimen franquista.

Ese fue el precio de su vida.

Miguel fue condenado a 30 años de cárcel por antecedentes izquierdistas, por adhesión a la rebelión y por ser el poeta de la revolución.

Fue castigado por defender algo tan fundamental como es la libertad.

Miguel murió a los 31 años en la cárcel.

Hambre y guerra, pan y cebolla, que hicieron que su cuerpo medrara hacia la enfermedad.

El aire se volvió irrespirable.

Pero nunca dejó de escribir.

Porque en el pensamiento no puede mandar nadie.

Así que Miguel cogió papel higiénico y entre rejas creó cuentos para su hijo Manolillo.

Para hacerle florecer los oídos en su ausencia.

Para conseguir que se durmiera cuando no estuviera.

Para resistir a la tristeza de las armas que no son las palabras.

Miguel burló a la pena.

Construyó futuro desde un presente expropiado.

Y aunque mataran al hombre, el poeta sobrevivió.

Miguel murió con los ojos abiertos.

Nadie pudo cerrárselos porque él dormía con los ojos abiertos.

Que es la única forma de regalarle algo al mundo.

De hacer algo con el mundo.

Nadie puede borrar a Miguel Hernández.

Porque es como querer aplastar el firmamento.

Porque el rayo no cesa.

Porque la memoria es poderosa y es dignidad y es nuestra del pueblo siempre.

Miguel esperó la muerte cantando.

Como un ruiseñor que sobrevuela cunetas y cumbres.

Entre batallas y fusiles.

Hasta una ventana.

En la que un hijo sin padre aprende a leer.

Un hijo que no puede preguntar por qué.

Por qué te encerraron, papá.

Por qué te enfermaron y dejaron morir, papá.

Por qué no me verás crecer, papá.

Y unos ojos abiertos.

Que dicen.

Sí te veré, Manolillo.

Estoy en este cuento contigo.

Anda, sigue leyendo.

Hasta la vuelta, pequeñuelos,

y que no os vayáis a perder

en las estrellas de los cielos.

Venid siempre al atardecer.

Roy Galán

 

El juez Peinado también sale al rescate del PP reclamando un informe a la UCO tras la dimisión de Mazón

El magistrado de Instrucción solicita ahora un informe que contenga los correos que Begoña Gómez envió durante siete años con su cuenta corporativa de La Moncloa

ElPlural

L.A.

3-11-25



Coincidiendo con el anuncio de dimisión del presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, el titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, ha solicitado a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la elaboración de un informe que contenga los correos electrónicos que Begoña Gómez habría enviado durante siete años con la cuenta corporativa de La Moncloa. La petición del magistrado se produce pese a que fuentes cercanas a Gómez hayan adelantado a elDiario.es que esa dirección de correo no contiene ningún mensaje que pueda resultar determinante para la causa. 

Con esta petición, el juez continúa con las pesquisas que le permitan esclarecer el papel que tuvo la asesora de Gómez en Moncloa, Cristina Álvarez, quien también está acusada de delitos de malversación y tráfico de influencias por presuntamente destinar fondos públicos a la actividad privada de la esposa de Pedro Sánchez. Asimismo, la última solicitud del titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid llega después de que el departamento de tecnología de Presidencia hiciera entrega de todo el material que se incluía en la cuenta bgomez@presidencia.gob.es y que hacía referencia a la actividad de Gómez en el periodo comprendido entre el 11 de julio de 2018 y el 23 de septiembre de 2025. Tras recibir todo ello, el juez Peinado lo ha remitido a la UCO “para que procedan al análisis e informe sobre los que tienen relación con la causa”, y ha adelantado que después dará a las partes traslado tanto del informe como de los correos analizados, "para preservar el derecho a la intimidad".

En otro orden de cosas, la Dirección General de Servicios del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha sacado a la luz un informe que tiene como fin último despejar las dudas sobre quién ordenó las retribuciones percibidas por Álvarez desde su nombramiento cuando Sánchez llegó al Ejecutivo. Sobre este último, Peinado refiere que en él se indican "las personas que han venido autorizando, aprobando y/u ordenando el pago de las retribuciones percibidas desde el nombramiento hasta el día de la fecha por Cristina Álvarez".

El titular del Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid requirió al Gobierno que le informara de si la esposa de Sánchez tiene alguna dirección de correo electrónico oficial. Lo hizo a petición de las acusaciones populares y al considerar "útil y pertinente conocer la posible existencia de un correo electrónico que pudiera ser utilizado por la citada investigada". "Se considera necesario conocer la existencia de cualquier medio utilizado para comunicarse con distintas empresas que colaboraron con la Cátedra de Trasformación Social Competitiva dirigida, inicialmente por la investigada María Begoña Gómez Fernández, y posteriormente codirigida, junto con otro profesor", indicó en un auto.

Con todo ello, cabe recordar que la Audiencia Provincial de Madrid respaldó que el juez Peinado investigara la posible malversación por una "estructura institucionalizada de poder" en La Moncloa que permitió "una clara y palmaria desviación" del trabajo que correspondía a Álvarez en calidad de asistente de la mujer del jefe del Ejecutivo. No obstante, será necesario esperar a que los magistrados se pronuncien para conocer si sobre esa malversación se puede imputar a Gómez y Álvarez, así como al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín Aguirre

Nuevo informe de la UCO, también paralelo a la dimisión de Mazón

Al margen de la última petición del juez Peinado, pocas horas después de conocerse la dimisión del presidente valenciano también se ha conocido que la UCO ha publicado un nuevo informe relacionado con el análisis de las contrataciones formalizadas por la comunidad autónoma de Canarias en el marco de la pandemia del coronavirus.

Una práctica que llama la atención en función de las causas investigadas, por un lado relacionadas con el PSOE y por el otro cercanas al PP. Es así como se puede resaltar la celeridad con los informes relacionados con, por ejemplo, Begoña Gómez, mujer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la causa que investiga el polémico juez Juan Carlos Peinado, o la tardanza con los que involucran a Alberto González Amador, novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Cabe señalar en relación a este último respecto que desde que la Fiscalía pidió un informe a la UCO sobre el novio de Isabel Díaz Ayuso sobre sus causas por corrupción en los negocios y administración desleal han pasado 130 días y el informe no ha llegado todavía. En cambio, este lunes, en plena crisis del Partido Popular, con la dimisión en diferido de Mazón, se ha dado a conocer el informe de la UCO sobre la contratación de compra de mascarillas y otro material sanitario por parte del Gobierno de Canarias, dirigido en aquel entonces por Ángel Víctor Torres. Tras la publicación del mismo, fuentes del ministerio que dirige Ángel Víctor Torres han señalado que pese a las conversaciones publicadas, “no habrá en esos informes peticiones de mordidas, comisiones, pisos o mujeres explotadas sexualmente”.