30/01/2019
Muchos padres dejan de practicar sexo durante años
La clave es que ninguno de los miembros de la pareja se estrese, preocupe o
moleste.
Jessica y su marido
están a punto de cumplir dos años, pero no lo piensan celebrar. Han pasado casi
dos años desde la última vez que practicaron sexo, antes de que naciera su
bebé.
"Me
he sentido exhausta, estresada y probablemente un poco deprimida", afirma
la canadiense Jessica Walsh, un pseudónimo que ha escogido para mantener el
anonimato. "He sentido que cada vez que tenía tiempo libre quería pasarlo
durmiendo, dándome una ducha o desconectando con el móvil. Todavía no tengo
mucha libido. La verdad es que todavía prefiero dormir".
No
es ninguna sorpresa que la vida sexual de las
parejas se vea afectada al tener hijos. Al fin y al cabo, las
conversaciones sobre movimientos intestinales y la falta de sueño no ayudan a
encontrar un buen momento. Por no mencionar la recuperación física necesaria
tras una importante operación abdominal o tras sacar una sandía de las
entrañas.
Para algunas parejas,
el sexo puede volverse casi (o del todo) inexistente una vez llegado el bebé.
Es irónico, dado que es el acto que puso en marcha el proyecto.
"Son muchos los desafíos que pueden afectar a la
vida sexual de quienes acaban de ser padres", asegura la doctora Natalie Rosen, psicóloga clínica y profesora asociada
de Psicología en la Universidad de Dalhousie, en declaraciones a la edición
canadiense del HuffPost.
El funcionamiento sexual sigue siendo peor incluso un año después del parto
"La
fatiga, la recuperación física de la madre que ha dado a luz, asumir el cambio
de papeles y responsabilidades (como el reparto de los cuidados del bebé) y el
menor tiempo que pasan juntos los miembros como pareja son factores que suelen
influir", comenta Rosen, quien añade que dar el pecho se ha
asociado a una menor excitación y a un mayor dolor durante el sexo
para las madres durante los primeros meses tras el parto.
Rosen explica que
durante el primer año tras el parto, el funcionamiento sexual (que incluye
aspectos como el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor) tiende a volver a
la normalidad, pero que pasados 12 meses sigue por debajo de la media de antes
del embarazo.
"De
hecho, más del 90% de los padres indican que vuelven a practicar sexo tres
meses después del parto, pero casi el 50% de los padres y en torno al 35% de
las madres siguen sintiéndose sexualmente insatisfechos seis meses después del
nacimiento del bebé", sostiene.
Walsh y su marido
tenían una vida sexual decente antes de que naciera su bebé, ya que lo hacían
varias veces a la semana, según cuenta. Esta pareja tiene una relación abierta
y ambos se ven con otras personas de manera regular.
Sin
embargo, las náuseas, los vómitos, el dolor pélvico provocado por una sínfisis púbica y la separación abdominal que Walsh
sufrió durante el embarazo han hecho que el sexo le resulte extremadamente
incómodo desde los seis meses de embarazo.
"Seguimos
intimando cuando el embarazo estaba más avanzado, pero ya estamos llegando al
segundo aniversario desde la última vez que practicamos sexo", cuenta.
Walsh
también sufría vestibulodinia
(dolor en la zona vulvar con la penetración) antes del embarazo, que en la
primera etapa postparto fue mucho peor.
"Me
hicieron una prueba con un espéculo unos tres meses después del parto y fue
mucho más dolorosa que cualquier otra en el pasado", asegura.
La lactancia no facilita las cosas
Entre dar el pecho y
sacarse la leche a lo largo del primer año de su bebé, los pezones de Walsh
terminaron "destrozados".
"Estuvieron
amoratados, cuarteados y sangrando durante los nueve meses en los que el bebé
mamaba directamente del pecho y los moretones duraron hasta que dejé de sacarme
la leche. Los pechos y los pezones son una parte importante de mi sexualidad,
de modo que tenerlos fuera de servicio me hizo estar menos dispuesta, y mi
marido no podía prometerme que se acordaría de no tocármelos, de modo que quedó
completamente descartado", explica.
En
su investigación sobre problemas sexuales durante el embarazo y el posparto,
Rosen y sus colegas encuestaron a más de 250 parejas con un hijo de entre 3 y
12 meses. Descubrieron que más del 90% de las parejas decían haber tenido
abundantes problemas sexuales durante este periodo, muchos de los cuales eran
similares.
Los padres a menudo tienen las mismas preocupaciones
Esta
investigación sobre sexo tras tener un bebé llevó a Rosen a lanzar la
iniciativa en las redes sociales #postbabyhankypanky,
que busca normalizar las preocupaciones en
torno al sexo tras el parto y a abrir las líneas de comunicación
entre los miembros de la pareja y entre la pareja y los servicios de salud.
"Entre
las cinco mayores preocupaciones de los padres y madres, en ambos grupos
destacaba la reducción de la frecuencia del sexo y los problemas de imagen de
la madre. Las madres se mostraban preocupadas también por su recuperación
física y el efecto que iba a tener en la actividad sexual el tiempo dedicado al
cuidado del bebé. Los padres estaban más preocupados por los distintos niveles
de deseo sexual, siendo ellos quienes más deseo tenían", explica Rosen.
Aunque lo que se
considera "normal" o "saludable" varía de una pareja a
otra, Rosen sostiene que la clave es que ninguno de los miembros de la pareja
se estrese, preocupe o moleste por los cambios que considere negativos en su
vida sexual.
"Para
algunas parejas, mantener una vida sexual es parte de su forma de conectar como
pareja, distinto de su faceta actual de padres. Para otras, puede ser menos
importante, ya que se centran en su nuevo papel de padres. Otras parejas lo
descartan completamente durante un tiempo debido a la recuperación física de la
madre tras el parto.
"Son
importantes las necesidades sexuales de ambos padres, y entre esas necesidades
sexuales está la necesidad de practicar sexo y la necesidad de NO
practicarlo", señala.
Si hay algún miembro en
la relación disgustado con los cambios en su vida sexual o si nota que está
añadiendo mucha tensión a la relación, puede pensar en buscar ayuda
profesional. Un terapeuta cualificado con experiencia en el plano sexual y en
terapia de parejas es un buen modo de empezar, según Rosen.
Walsh y su pareja
tratan de acurrucarse juntos frecuentemente para tratar de mantener su
conexión.
"Es
demasiada presión volver a empezar a practicar sexo de repente, así que
tratamos de acostumbrarnos poco a poco", comenta.
"Creo que tener un
bebé puede traer conflictos a cualquier relación, ya que ambos padres tienen
falta de sueño, están estresados y no siempre coinciden en el mejor modo de
solucionar un problema determinado. Creo que existe una percepción de que casi
todo se trata de la recuperación física, pero el estrés emocional es una parte
fundamental también", zanja.
Este artículo fue publicado originalmente
en el 'HuffPost' Canadá y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman
Sauco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario