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lunes, 23 de marzo de 2026

Columna Durruti El 22 de marzo de 1970, fallece en Basurto, Bilbo, Bizcaia, Euskal Herria, Vicente Moriones Belzunegui, conocido por diversos seudónimos: El Navarro, Navarrico, José Luis Márquez Boya, Valeriano Martínez o Enrique Martínez. Anarcosindicalista y resistente antifascista. Nacido el 22 de enero de 1913 “alguna fuente cita 1911” en Zangoza, Nafarroa. Desde muy jovencito militó en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en Donostia, Gipuzkoa, Euskal Herria. Contable de profesión, en 1933, cuando se encontraba desocupado en Donostia, fue a Logroño, La Rioja. Detenido con Antonio Larrañaga Goñi en esta localidad durante la revolución anarquista del 8 de diciembre de 1933 cuando realizaba una misión de coordinación y enlace, absuelto en el juicio celebrado entre el 1 y el 7 de febrero de 1934. Después de los hechos revolucionarios de octubre de 1934 fue procesado y encarcelado en Burgos y en el Fuerte de San Cristóbal de Pamplona. En julio de 1936 participó en una tentativa de evasión colectiva que fracasó y por la que fue juzgado y tuvo suerte de no ser condenado a muerte. En mayo de 1938, cuando las tropas franquistas ocuparon la zona norte de la Península, fue liberado y provisionalmente incorporado en servicios de retaguardia del ejército franquista. Terminada la guerra, en el verano de 1939 pasó clandestinamente a Francia, después de una temporada en un campo de concentración, entró en una Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE) militarizada en el departamento de Las Landas. En mayo de 1940, con otros compañeros, desertó. Detenido, consiguió huir y llegar en junio de 1940 en Toulouse, donde se relacionó con Francisco Ponzán y se integró en su red de evasiones. Realizó misiones en el interior de la Península, asegurando el enlace con el Comité Nacional de la CNT, hasta su detención el 7 de agosto de 1941 en Barcelona, Catalunya, con documentación a nombre de José Luis Márquez Boya. Encerrado en la cárcel Modelo de Barcelona, fue liberado con la promesa de colaborar con la policía franquista, promesa que no cumplió. Continuó trabajando con la red de Ponzán, encuadrada en la “Red Pat O'Leary”, participando en la evacuación de numerosos refugiados, judíos, aviadores aliados y resistentes. Por mor de la delación de Julián Comeras, el 14 de octubre de 1942 fue detenido con Ponzán por la Gestapo en Toulouse y encerrado en Vernet. El 22 diciembre de ese año, gracias a una falsa orden de liberación redactada por la Resistencia francesa, fue puesto en libertad con otros compañeros. Fue nuevamente detenido por la Gestapo, bajo el nombre de Enrique Martínez y la profesión de relojero, el 11 de junio de 1943 en Perpiñán, cuando intentaba llegar a Barcelona y encerrado en la prisión parisina de Fresnes. Luego fue enviado al campo de tránsito de Compiègne y el 17 de junio de 1943 deportado al campo de concentración de Buchenwald, Turingia, Alemania. El 30 de abril de 1945 el campo fue liberado por las tropas aliadas, muy maltrecho de salud, se instaló en Toulouse, donde fue condecorado con la Cruz de Guerra por sus actividades en la Resistencia. En 1947 se internó clandestinamente en la Península en misión orgánica y fue detenido dos semanas después en Donostia. Juzgado en consejo de guerra, fue condenado a 40 años de prisión, pena que fue ampliada por un intento de fuga y de la que cumplió 18 años, sobre todo en la cárcel de San Miguel de los Reyes. En 1963 salió en libertad provisional gracias a la presión del extranjero, en 1965 pudo reunirse con su compañera en Barakaldo. Participó en el movimiento libertario clandestino y fue nombrado miembro del Comité Regional del País Vasco de la CNT. En 1967, huyendo de la represión, pasó a Francia. Seis meses después regresó a la Península y continuó con la lucha clandestina en Barakaldo, Bizcaia. En la última etapa de su vida era secretario general del Comité Regional del País Vasco de la CNT, miembro de la Alianza Sindical de Euskadi y delegado al Interior de la Junta de Defensa y de Resistencia del Gobierno vasco en el Exilio. Vicente Moriones Belzunegui, poco después de casarse con su compañera, falleció el 22/03/1970 en el Hospital Civil de Basurto, Bilbo, Bizcaia, debido a su deterioro físico -otras fuentes dicen que falleció el 23/03/1970 en Barakaldo, Bizcaia. en medio de la calle de un infarto. Fue enterrado en el cementerio de Barakaldo bajo un epitafio de Goethe: “No lloréis mi muerte, proseguid la lucha, adelante siempre, por encima de las tumbas”. Entre prisiones y campos de concentración sumó durante su vida más de 28 años de internamiento.

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