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viernes, 27 de marzo de 2026

 

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ALFONSO XIII, "EL REY PLAYBOY" QUE FUE EL PRIMER PRODUCTOR PORNOGRÁFICO DE ESPAÑA

La figura de Alfonso XIII siempre ha estado asociada a problemas políticos, exilios y un reinado que desembocó en la llegada de la Segunda República. Sin embargo, entre los aspectos menos conocidos de su vida privada se oculta un proyecto que se intentó mantener en secreto: la participación del monarca en la producción de cine pornográfico durante los años veinte. Una faceta sorprendente que revela un interés peculiar por la naciente industria cinematográfica y oponiéndose a las creencias de decoro de la época impuestas por la iglesia.

Descubierto por los hermanos Lumière a finales del siglo XIX, en los años 20 el cine era todavía un invento joven. Alfonso XIII era conocido por su carácter alegre, y por su inclinación hacia los avances tecnológicos. Con una vida privada llena de amantes y escándalos, encontró en el cinematógrafo un nuevo proyecto a explorar mucho más allá del entretenimiento: financiaba películas, proponía argumentos y mantenía contacto directo con cineastas. Las películas eróticas y pornográficas que ya circulaban de manera clandestina en Europa, no era ajenas a la curiosidad del monarca de una España donde la moral oficial convivía con cabarets, revistas picantes y literatura clandestina. Así Alfonso XIII vio la oportunidad de impulsar un tipo de producción que, aunque no llevaba su firma, sí estuvo detrás de ella.

La llamada productora de cine pornográfico del rey no figuraba en ningún registro oficial y funcionaba mediante intermediarios de confianza. Alfonso XIII recurrió a los hermanos Ramón de Baños y Ricardo de Baños, valedores del cine pionero en España, para encargar este tipo de películas. El film El confesor, rodada en 1920 bajo encargo real, es considerada por muchos como la primera película porno española.

Alfonso XIII no se limitaba a poner el dinero, también habría participado en los guiones, dado ideas argumentales y supervisado el casting, seleccionando a las actrices protagonistas, lo que revela una implicación activa. El uso de intermediarios, como Conde de Romanones, era deliberado para evitar que su implicación trascendiera al dominio público.

La productora catalana, que se llamaba Royal Films, rodó decenas de películas, pero solo se han conservado tres de ellas: El confesor, El ministro y Consultorio de señoras. Rodadas entre 1915 y 1925, fueron restauradas por la filmoteca de Valencia.

Los argumentos de estas películas abundan en la misma idea: una mujer solicita ayuda y un cura, un político o un médico se aprovechan sexualmente de ellas. O sea, reflejan el abuso de poder. Las tramas, sugeridas por el propio Alfonso XIII, nos sirven para entender su psicología, es decir, cómo concebía el mundo y que era lo que le excitaba.

Antonio Flores



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