Como bien decía Galeano, las personas se han apropiado de un libro que no les pertenece. La Biblia es un texto judío, escrito en hebreo, que nunca llegó aquí como una invitación, sino como una imposición. Aquí nadie vino en un barco a predicar con amor el Maljut Elohim; aquí vinieron ejércitos a imponer una fe a sangre y fuego.
Somos víctimas de un adoctrinamiento ancestral de 500 años. Jesús no se presentó ante los aztecas, ni los mayas, ni los incas, ni los pipiles, ni los olmecas. No fue enviado para nosotros. Nos han hecho creer que un personaje de Oriente Medio es nuestra salvación, mientras hemos abandonado nuestras propias raíces.
Es momento de cuestionar por qué preferimos un escrito semítico ajeno antes que la sabiduría de nuestra propia tierra. El Popol Vuh y el Chilam Balam son los libros que realmente nos pertenecen, porque narran nuestra historia, nuestra cultura y nuestra esencia, lejos de la dominación de un dios que fue usado como arma para conquistar nuestro espíritu.
- Osmin Zaldaña
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