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domingo, 12 de febrero de 2017

El (desconocido y anhelado) deseo sexual femenino.

Matrona y sexóloga
El (desconocido y anhelado) deseo sexual femenino
12-2-17
El Huffingtong Post
Lo que hoy les traigo es una reflexión de mi intervención en un congreso el pasado 2016. Tratamos el tema del deseo sexual femenino, y de su recién aprobado tratamiento en Estados Unidos. La flibanserina, o (la mal llamada) viagra femenina. Espero que esta reflexión inspire a otras mujeres.
Vivimos en una sociedad y en un momento donde todo se consume rápido. Hemos encontrado nuevas maneras de relacionarnos y de ocupar el tiempo. Con ello, la sexualidad también está cambiando. No es de extrañar que nos veamos cada uno en un lado de la cama, fisgoneando en el Facebook antes de acostarnos. Pero luego nos decimos que no tenemos tiempo para el sexo. Estamos tan cansados... Estamos cansados... ¿de nuestra vida? ¿De la rutina? ¿O del sexo? Me pregunto.

Cuando se nos presenta un problema, queremos soluciones rápidas y pastillas para todo. La medicalización, no solo de la sexualidad, sino de otros procesos como la menopausia, la menstruación e incluso de la lactancia, están a la orden del día.
En el caso del deseo sexual, el afán es buscar un tratamiento a un problema, o "díganle enfermedad" (a mi no me gusta llamarle enfermedad) que no se conoce bien, descrito por síntomas y ningún signo. Que a veces es no más que un síntoma de momentos en los que es normal no tener deseo. Otras veces, fruto de discrepancias entre hombre y mujeres. Y otras, consecuencia del estrés de la vida diaria.
Se sabe que influyen factores que a menudo, no se tienen en cuenta para la investigación, como la calidad de las relaciones sexuales o los inductores externos que nos evocan el deseo.

¿Tendré ganas de repetir una y otra vez algo que no me satisface, que no me gusta, que no me complace?
Tampoco se tiene en cuenta, qué es lo que hace la gente en la cama. Cuando hablamos de "relaciones sexuales", ¿estamos seguros de que todos hablamos de lo mismo? ¿Seguro?
Porque suponemos que todo el mundo hace lo mismo, pero si no hablamos nunca de eso, ¿cómo sabemos que hacemos lo mismo que el vecino? En realidad no lo sabemos...

Sea como sea, hace 40-50 años, la sexualidad de las mujeres no le importaba a casi nadie. No nos engañemos, casi ni a nosotras mismas. Las mujeres vivían la sexualidad desde la obligación y el deber, de una manera complaciente y muchas veces solo considerada desde la reproducción.
Pero de repente, las mujeres vivimos una revolución sexual y todo esto está cambiando. Tanto, que hemos pasado al otro extremo.
Queremos sexo pasional, rápido, con no se cuántas posturas, encontrar no sé cuántos puntos...Tener orgasmos clitoridianos, vaginales, simultáneos, y con eyaculación. Y con deseo, mucho y siempre.
Con todo esto (hombres y mujeres) estamos confundiendo sexualidad con sexo, y sexo con coito. Hemos pasado de tener mucho deseo y ser unas frescas, a tener poco y estar enfermas.

Ahora parece que cada vez hay más problemas de deseo sexual. Y no sé qué pensareis vosotros, pero a veces puede parecer que teniendo el fármaco, ya solo hace falta la enfermedad. Porque con todo lo que se está hablando y vendiendo la famosa flibanserina, muchas mujeres van a pensar ¿seré yo de esas? ¿Quizás a mi me haga falta una pastilla?
Desde que se está vendiendo la flibanserina, hay publicaciones que cifran el deseo sexual en
EUA en ¡el 48% de las mujeres! ¿La mitad de las mujeres estamos enfermas? ¿En serio?

Me gustaría decir a las mujeres que primero debemos exigir investigaciones de calidad, que arrojen luz a la sexualidad femenina. ¿Que nuestra sexualidad es compleja? Bueno, eso no es excusa.
A partir de ahí, definir posibles enfermedades y encontrar posibles tratamientos. Eficaces y seguros. Y con eso no me malinterpreten, todos los recursos terapéuticos son bienvenidos. Las pastillas también. Pero siempre y cuando, (y perdonen la expresión) "no nos quieran vender la moto".

De momento, soluciones rápidas, hay pocas. Solo sabemos que el sexo es de consumo pausado, sin exigencias ni guiones. Que las mujeres debemos averiguar donde recae nuestra satisfacción sexual (porque lo que satisface a nuestras parejas, ya lo sabemos)

A los profesionales sanitarios decirles que la salud de las mujeres y sus parejas, pasa por tener una vida sexual sana y satisfactoria. Y debemos sentirnos responsables de ello. No por cruzar los dedos y esperar a que no nos pregunten, los problemas sexuales de las mujeres desaparecerán. Con eso solo perpetuamos los tabús y hacemos que su realidad no salga a flote. Debemos de dar espacio a las mujeres para que se expresen. Y preguntar, si no se atreven.
Yo os propongo que tratemos la sexualidad sin miedo y sin vergüenza. Se puede hablar de sexo con rigor y respeto, teniendo en cuenta la diversidad y la vez la cotidianidad. Dejemos de tratar el sexo como si hablar de sexo, fuera inmoral o vergonzoso. ¿No les parece?


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