MOSCA COJONERA
He querido dejar pasar unos días para serenar mi espíritu y tratar de tener la calma suficiente para abordar el tema que me trae hasta aquí. Las cosas en caliente siempre se ven distorsionadas por la pasión y la vehemencia, lo que trastoca el buen juicio, la ponderación y la ecuanimidad.
La colaboradora y periodista, Marta Gómez Montero, abandonó en directo el espacio nocturno “Malas Lenguas noche” de La 2 de RTVE, conducido por Jesús Cintora, en un mar de lágrimas ante la sorpresa de sus colegas. Eso ocurrió el 12 de julio pasado. El motivo fue, según ella, por <<”Sentirse humillada tras ser interrumpida e impedida de hablar en repetidas ocasiones durante un debate político sobre el absentismo laboral”>>. No suelo ver ese tipo de tertulias donde se pisan la palabra unos a otros con interrupciones y puntualizaciones, no lo soporto. Me enerva, no aguanto que mientras esté argumentando en mi turno de palabra alguien me interrumpa, lo considero de pésima educación y denota un desinterés absoluto y una falta de consideración por parte del interlocutor; por consiguiente no los sigo, aunque ocasionalmente veo algunos retazos.
Bien. Pues he tenido la santa paciencia de verme el video entero ya que vi un pequeño resumen de la “periodista” en cuestión haciendo “pucheritos” y abandonando el plató ante el estupor de tirios y troyanos. Llámenme loco, pero en todo el debate de la mesa nada parecía estar fuera de lo habitual de otras veces. Distintas opiniones argumentadas de mejor o peor manera. Diferentes puntos de vistas defendidos con mayor o menor vehemencia. Justificaciones injustificables y excusas inexcusables. Histriónicas hipérboles y sarcásticas ironías, todo ello aderezado con las consabidas interrupciones constantes de unos y otros. Nada fuera de lo normal. Cuando de pronto Jesús Cintora le da la palabra a la “Plañidera” y esta comienza a hablar muy “digna” y afectada:
<<"No voy a contestar, Jesús, no me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada. He aguantado por pagar las facturas, he aguantado por mis hijos, (en este instante rompe a sollozar) pero yo ya no aguanto más. Hay un libro magnífico que se llama el coronel no tiene quien le escriba. Y le pregunta al final ella, la mujer, ¿Qué vamos a comer? Y el protagonista dice "Mierda". Pues yo, Cintora, prefiero comer mierda">>
El momento fue sublime, excelso, extraordinario. Este año será nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto. Me recordó a Vivien Leigh interpretando a Scarlett O´Hara en “Lo que el viento se llevó” cuando con el puño en alto, y en un contraluz de crepúsculo, pronuncia la frase más emblemática de dicha película “A DIOS PONGO POR TESTIGO QUE NO VOLVERÉ A PASAR HAMBRE”. Dramático, conmovedor y a la vez patético.
¿QUE SE ESTABA DEBATIENDO EN ESE INSTANTE?
Se estaba debatiendo sobre Feijóo y sobre lo que dijo acerca del absentismo laboral y las bajas. Se hablaba del problema de fondo y de cómo nos podría afectar a millones de trabajadores, a la nomina, y al derecho a ponerse enfermo sin ser señalado como sospechoso de fraude. La semana pasada, el “Líder” gallego del PP en un conclave con empresarios vascos, soltó una “reflexión” inapropiada, inexacta y falaz.
<<“Esto no es una cuestión para discutir, lo que ocurre con el absentismo es muy fácil. Si en los convenios de empresa se pacta que una persona que no va a trabajar cobre lo mismo que cuando va a trabajar, pues qué quieren que les diga. Si, además, la administración pública considera que un ciudadano puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación, y sigue teniendo el mismo sueldo y las mismas prestaciones, pues entonces pasa lo que ocurre. Es un cáncer que no podemos pagar”>>
Después de esa desafortunada declaración de intenciones, la que se le vino encima fue monumental. No solo por parte del gobierno, sino de toda la izquierda, los sindicatos y la prensa independiente. Dos días después tuvieron que salir a la palestra el presidente de la COE, Garamendi, y el portavoz del PP, Borja Semper, a matizar (justificar y exculpar) esa declaración. Cuando el presidente de la patronal sale a quitarle hierro a unas declaraciones del partido más afín que tienen, es que alguien se ha pasado de frenada. Lo que no aclaró Borja Semper es si él, cuando estuvo de baja para tratarse el cáncer, cobró íntegramente su nómina, o si el partido le acusó de fraude por absentismo y le descontó lo que marca la ley.
Pero para que se vea la ineptitud, la torpeza y la incompetencia de Feijóo, unos días después en Valladolid, con tiempo para reflexionar y con la oportunidad de rectificar y pedir disculpas, el empecinado y torpe líder del PP dobló la apuesta y se ratificó:
<<”Me han criticado por “defender” una España en el que el absentismo laboral “FRAUDULENTO” no se consienta, sino que se persiga. No os prometo un país subsidiado, os prometo un país con oportunidades. No dejéis que se burlen de vosotros ni que no tenéis piso porque tenéis Netflix”>>
Observen que aquí hay un nuevo elemento, una palabra que no fue pronunciada en su soflama inicial. La palabra es “FRAUDULENTO”, omitida convenientemente en su primera declaración para dar tintes de catástrofe y dramatizar el absentismo en general sin diferenciar entre lo que es el absentismo voluntario y lo que son las bajas laborales por enfermedad, por tratamientos, por vacaciones, que también entran dentro del cómputo total de absentismo. También hay que observar la sibilina estrategia de postularse como el adalid de la verdad absoluta, como el bizarro líder al que critican por ello. Es una técnica muy manida por el PP y VOX: jurar y perjurar que “Siempre dijeron lo mismo”, que ellos no han cambiado nada de lo dicho. Lo cual es más mentira que su carácter democrático.
No voy a entrar en analizar en profundidad lo que ha dicho porque no es el motivo de este artículo, pero está plagado de inexactitudes, falacias y medias verdades. Y lo que demuestra es un desconocimiento total del funcionamiento del Estado y de sus leyes, algo inadmisible para alguien que pretende gobernar este país… si consigue los votos y en su partido no lo defenestran antes, que no sería descartable tal y como va anunciando a bombo y platillo los recortes que hará cuando llegue, una torpeza absoluta que nunca se debe hacer. No aprendió nada del otro gallego anterior, ese fue más listo, mintió en todo prometiendo el oro y el moro y lo que trajo de oro fue de lo que cagó el moro.
LOS HECHOS CONCRETOS
Esa noche de autos, Marta Gómez Montero defendía una consigna que sonaba mucho a “Génova 13”. Afirmaba con rotundidad que Feijóo había “matizado” perfectamente, y que había pronunciado en su declaración de Valladolid la palabra “fraudulento”, y que había añadido lo de que “unos pocos caraduras”, lo cual es mentira, ya que en su primera declaración afirmó que el absentismo, en general, era un “cáncer”. Lo que ocurrió es que los tertulianos que compartían mesa le contestaron con las palabras textuales de lo que había declarado Feijóo <<”No es que lo haya matizado, es que ha cambiado lo que dijo sin reconocer jamás que se equivocó y que volvía a hablar de un país subsidiado”>> Ante el ridículo protagonizado por la tertuliana, ella misma se exilió de la mesa, era tal el estrambótico ridículo protagonizado que se inventó una salida que ella creía airosa: hacerse la mártir, la ofendidita, la ultrajada.
Ultrajada Marta, para sentirse ofendida hay que tener honor, que es una cualidad moral que impulsa a las personas al cumplimiento estricto de sus deberes con respecto a los demás y a sí mismas y que se divide en dos dimensiones: una interna basada en la rectitud y la propia estima, y una externa vinculada a la reputación y el respeto social. Si se mantiene un criterio profesional en cuanto a la información fidedigna e imparcial se es una persona honorable, pero cuando se trata de justificar comportamientos indignos o declaraciones ignominiosas, se entra en el mundo de la infamia.
Defender a ultranza y tratar de justificar declaraciones o acciones de aquellos que culpan e incriminan a los trabajadores, de que estos tienen la culpa de que los empresarios no ganen lo suficiente porque hay “algunos” que se “autorrecetan” bajas, es tendenciosamente sospechoso, y moralmente insostenible. Pero, en tu caso, querida llorona, tú vas a ese plató a defender a los que representas ideológicamente. Con toda seguridad con un guión pactado en Génova 13. Así que menos lloros y más dignidad y profesionalidad.
Y por apuntillar. Tus continuas interrupciones a otros tertulianos que no son de tu cuerda son insufribles. Supongo que ese es tu cometido como “agente” de la derecha de “extremo centro” que dice “Porky” Tellado. Una función que en lenguaje coloquial se denomina “mosca cojonera”. Así que no es de extrañar que digas que “prefieres comer mierda”… pues nada: Buen provecho.
Fernando Rodríguez Calleja
¡ZASCA EN TODA LA BOCA!
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