Nos cuentan que Jesucristo dijo:
(Mateo 19:24)
“Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos”
Pues ellos lo olvidaron…
¡A propósito!
Ciertos pastores evangélicos se han hecho de fortunas millonarias basándose en algo que ni siquiera figura en su libro sagrado. Es así que la Teología de la Prosperidad, creada por ellos y sustentada por ellos, enseña a sus fieles que recibiran riquezas materiales y salud de parte de su dios si "invierten" en dar generosas donaciones pecuniarias a sus organizaciones religiosas. Es el famoso diezmo.
Este diezmo no ofrece a la gran mayoría de los seguidores, sino a todos, algún beneficio económico real y se constituye en una pérdida financiera neta aunque ellos crean que reciben un beneficio.
Tal beneficio es necesariamente intangible a menos que pertenezcan al selecto grupo "aliados"que comparte riquezas con el pastor o que le brinda servicios para mantener su andamiaje propagandístico e institucional. Sin embargo, esta relación estratégica con ciertos fieles no está sustentada en lo espiritual sino que obedece principalmente a un intercambio comercial y de favores en provecho mutuo.
Estos aliados suelen brindar servicios de transporte y seguridad para lo cual constituyen empresas dedicadas a tales rubros. También participan en la producción de los eventos de culto y ciertamente no lo hacen gratis. Brindan, además, asesoría financiera y legal para fundar empresas e instituciones sin fines de lucro que protejan al pastor y su organización frente a los organismos supervisores del estado que pudieran iniciar investigaciones. Asimismo, hay otros profesionales como programadores y expertos en marketing que manejan redes sociales y presentaciones en vivo del pastor.
Por otro lado, si bien los aliados suelen cobrar muy poco a la organización religiosa se benefician al recibir miles de clientes fieles quienes suelen comprar exclusivamente por la empatía propiciada al ser considerados hermanos de fe. También, muchos de estos aliados adquieren por su colaboración cierto estatus de poder que les permite acceder a contactos de alto nivel tanto comercial como político. que la iglesia atrae.
Es así que, mientras el seguidor común y corriente solo gasta su dinero infructuosamente en la espera de un milagro, el selecto grupo de aliados usa la iglesia como una plataforma de negocios y para elevar su posicionamiento social.
|Vinicio|
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