Carlos Oscar Basulto Rodriguez
Desde hace mucho los pueblos se han copiado entre sí.
Los judíos vivieron muchísimo tiempo en Egipto y aunque cuando salieron con Moisés dijeron que ya no querían nada con los egipcios, de todas formas se les quedaron algunas costumbres de cómo vestirse para ser sacerdote y cómo organizarse.
Después los griegos y los troyanos también tuvieron sus dioses y sus ritos y cuando Roma los conquistó, Roma no los borró, se los trajo y los hizo suyos. Les cambió el nombre pero dejó las fiestas y las imágenes porque la gente ya estaba acostumbrada.
Cuando Roma se juntó con Egipto por lo de Cleopatra pasó lo mismo. En Roma se puso de moda rezarle a Isis que cargaba a su niño, igualito a como después pintaron a María con Jesús. El bastón de mando y el gorro alto que usaban los que mandaban allá también gustaron mucho en Roma.
Luego llega Jesús que nace judío pero vive bajo dominio romano, rodeado de todas esas mezclas. Cuando el cristianismo se hace grande y Constantino lo hace religión oficial, necesitaba que todo el imperio creyera lo mismo sin pelearse, por eso junta a los obispos en Nicea para que se pongan de acuerdo.
Ahí para que la gente no sintiera raro el cambio, agarraron cosas que ya conocían y les dieron otro significado. El bastón que antes era de mando ahora decían que era de pastor que cuida borregos, el gorro alto que antes era de poder ahora decían que era de obispo, la cruz que antes era para castigar ahora decían que era de vida.
Es lo mismo que pasó aquí con la Virgen de Guadalupe que la pusieron donde antes estaba Tonantzin, le cambian la carátula para que la gente lo acepte pero por dentro es la misma necesidad de la gente de ver a alguien que manda con sombrero alto y bastón.
Entonces la conclusión es que la religión católica no salió de la nada ni es copia directa de una sola, es una mezcla de muchas que se fueron juntando con el tiempo y a todo lo viejo le fueron poniendo nombre nuevo para que pareciera propio.
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