La distopía victimista de Ayuso: ley de nietos, mafia, cloaca, prostitución, joyas, Franco y fraude electoral
La presidenta regional insistió en que existe una "operación de Estado" en su contra con toda una narrativa victimista
Andrea Cabanillas
27-6-26
ElPlural
Dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque, y eso pareció pensar Isabel Díaz Ayuso el pasado jueves en su visita al plató de Ana Rosa Quintana. "Volví a recordar que me gusta mucho la fruta", fue su primera frase, la de bienvenida, refiriéndose a Pedro Sánchez. A partir de ese momento, la presidenta regional moldeó su rol y, sin dejar el azote constante, adoptó un argumentario victimista con el que dibujó su propia distopía.
Una distopía donde el Estado es una maquinaria orientada a un único fin: perseguirla a ella. "Yo llevo muchos años soportando una operación de estado", entonó, alto y claro. Lo cierto es que el relato no es nuevo, pero sí cada vez más inflamado.
La presidenta regional, entre insulto e insulto contra Sánchez ante la pasividad de Quintana, volvió a insistir en la idea de que el Ejecutivo utiliza a su entorno para hacerle daño a ella, quien se dibujó constantemente como la protagonista de la historia. La frontera entre lo político y lo personal, en su discurso, no solo tiende a difuminarse, sino que llega a desaparecer.
Sobre su faceta más privada, habló varios minutos sobre la investigación a González Amador -percibida como "el 'caso Ayuso' en todo momento' para la política-, con el que ahora sostiene que no mantiene una "relación oficializada": "Ha habido connivencia y una estrategia desde Hacienda con Zapatero, con el fiscal General del Estado, para escoger a un señor para hacerme daño a mí en lo personal cuando no tenemos nada que ver. No tenemos nada a medias, no tengo una relación oficializada, no es una persona que interviene públicamente", justificaba.
A partir de ahí, el catálogo de acusaciones fue ampliándose hasta construir una imagen del Ejecutivo como una maquinaria sin contrapesos. Habló de "mafia", de "cloacas" y de un poder que opera, según su versión, con métodos de hostigamiento institucional. Sobre estos conceptos, la palabra "mafia" fue, de hecho, una de las más repetidas durante la entrevista. No la reservó únicamente para el Gobierno, sino que la convirtió en el hilo conductor de su diagnóstico político. "España está en manos de una mafia", afirmó, antes de sostener que existe una "corrupción institucionalizada" cuyo objetivo es "menoscabar la alternancia política" y perpetuar a Sánchez en el poder.
"Todos los grupos que le han apoyado, le criticaron y están escandalizados, pero no pasa nada", le decía Ana Rosa, dando pie a que su azote se expandiera. Y así fue, Ayuso tenía también para los socios: "No pasa nada porque son parte de la misma mafia y Sánchez lo sabe. Si alguien piensa que va a haber una sorpresa en el Congreso ya les digo que no, porque sus socios son de la misma mafia. El PNV o Junts son más de derechas que el que inventó la derecha, pero le vale. Ahora mismo sustenta el Gobierno una coalición de intereses, pero no de principios".
Por otro lado, las "cloacas", que también recuperó para condenar la investigación a su pareja "no oficializada": "No es de recibo coger la contabilidad de esta persona y trocearla, diseminarla por las cloacas e irle acosando constantemente para que el caso nunca se cierre". De hecho, aseguró que "forma parte de una cloaca continua que se está investigando".
Y justo en ese momento, la popular decidió hilar con otro de sus temas más recurrentes: el de las prostitutas. Esta fue su frase íntegra y textual: "Forma parte de una cloaca continua, que se está investigando si se habría pagado encima de manera ilegal como, por cierto, las prostitutas del tito Berni. Yo no me meto en si a uno le gusta ir de prostitutas para celebrar que ha acabado un pleno, pero págatelo tú".
Y de oca a oca, Ayuso rebuscó en el cajón popular y terminó de sacar las bazas habituales del PP: "Este sanchismo queda resumido en joyas, caja fuerte, prostitución y en tramas sórdidas", decía, pidiéndole a la audiencia "que no desespere" porque Pedro Sánchez "nos va a llevar a la situación que sea".
Aquí, un breve inciso para pedir clemencia por su partido: "Y que no espere que el PP lo arregle con una varita, que cada uno sepa lo que tiene que hacer en su momento hasta que llegue la urna".
Ahora sí, continuando, un tema estrella: el de que el Gobierno está alterando el censo electoral para ganar las próximas elecciones. "Aviso, están inflando los censos con la ley de nietos y están jugando con los porcentajes de las circunscripciones con las regularizaciones masivas", aseguraba, advirtiendo de que forma parte de una estrategia de Sánchez para "quemar las calles" y llevar al "choque absoluto".
"No puede ser que la tercera provincia española donde va a haber mas votos en las próximas elecciones sea argentina, no puede ser que se pueda votar desde Cuba cuando es una dictadura", añadía. Solo cabe recordar que uno de sus lemas en estos años ha sido "en Madrid caben todos los acentos".
Ayuso no se dejó nada en el tintero. Ni las joyas o las cloacas de un periodo más reciente ni las prostitutas y el fraude electoral que lleva recuperando desde tiempo atrás. Sin olvidar que también, de tiempos aún más pasados, resucitó a Franco: "Necesitan llevarnos al desquicio, necesitan hablar del 36, de Franco, de la derecha, de la izquierda. Necesitan todo muy cuesta arriba".
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