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domingo, 22 de febrero de 2026

 

España suma más empleo, baja la inflación y marca récord económico frente a los bulos de Feijóo y Abascal

La economía española creció un 2,8%, el doble que la media de la eurozona, consolidándose como el principal motor de crecimiento entre las grandes economías avanzadas

Miguel Angel Hernandez Diaz

21-2-26

ElPlural



Mientras Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal insisten en que España se encamina hacia el desastre económico, los datos oficiales dibujan una realidad radicalmente distinta. España ha superado por primera vez en su historia los 2 billones de dólares de Producto Interior Bruto (PIB), un hito que sitúa al país en la élite de las grandes economías mundiales y que desmonta, cifra a cifra, los bulos económicos difundidos por la oposición.

El cierre de 2025 confirma esa fortaleza. La economía española creció un 2,8%, el doble que la media de la eurozona, consolidándose como el principal motor de crecimiento entre las grandes economías avanzadas. Lejos del estancamiento que algunos auguraban, el PIB aceleró hasta un 0,8% en el último trimestre del año, dos décimas más que en el trimestre anterior, mostrando una inercia positiva que anticipa un sólido arranque de 2026.

A este dinamismo se suma otro dato clave: la moderación de la inflación. El Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en enero de 2026 en el 2,4%, cinco décimas menos que en diciembre. Se trata del mayor descenso mensual desde marzo de 2025 y consolida la senda de estabilidad de precios en línea con los objetivos del Banco Central Europeo. En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, incertidumbre geopolítica y desaceleración en otras economías europeas, España no solo resiste, sino que lidera.

El Fondo Monetario Internacional ha confirmado esta tendencia. Según sus últimas estimaciones, España alcanza ya los 2,04 billones de dólares de PIB al inicio de 2026, duplicando el tamaño de su economía en apenas dos décadas. En 2003, el PIB español apenas superaba el billón de dólares. Hoy, el país se sitúa como la duodécima economía del mundo y consolida su posición como cuarta economía de la eurozona.

Medido en euros, el PIB alcanza los 1,6 billones, con un crecimiento del 5,7% a precios corrientes respecto a 2024. No se trata solo de una cifra simbólica. Superar los 2 billones de dólares implica mayor peso internacional, más capacidad de atracción de inversión y una mejora estructural de la competitividad. Es también un indicador de estabilidad macroeconómica que contrasta con el relato de crisis permanente que defienden Feijóo y Abascal.

Las previsiones para los próximos años refuerzan esta perspectiva. El FMI estima un crecimiento del 2,3% para 2026 y del 1,9% para 2027, situando nuevamente a España por encima de sus principales socios europeos. Además, el PIB per cápita supera ya los 40.000 dólares, reduciendo progresivamente la brecha con las economías más avanzadas y consolidando la mejora del bienestar medio.

El empleo es uno de los pilares fundamentales de esta evolución. En 2025, la mitad de todo el empleo creado en la eurozona se generó en España. La tasa de paro descendió por debajo del 10% por primera vez desde 2008, un umbral simbólico tras más de una década marcada por las consecuencias de la crisis financiera. No solo se crea empleo, sino que se hace con mayor estabilidad y calidad, como reflejan los datos de la Encuesta de Población Activa. La reforma laboral ha contribuido a reducir la temporalidad y a fortalecer la contratación indefinida.

Este comportamiento del mercado laboral tiene un efecto directo sobre las familias. El consumo de los hogares creció un 3,4% en 2025, impulsado por la creación de empleo y la recuperación del poder adquisitivo. Las familias ganaron un 1,5% de capacidad de compra gracias a incrementos salariales por encima de la inflación y a la moderación de los precios. Frente a los mensajes de empobrecimiento generalizado, los indicadores muestran una mejora tangible en la economía cotidiana.

La inversión también refleja confianza en el futuro. En 2025 creció un 6,3%, la tasa más elevada desde 2018. Destaca especialmente la inversión en bienes de equipo, con un aumento del 9%, así como la inversión en construcción, que avanzó un 5,2%. Estos datos apuntan a expectativas empresariales positivas y a una apuesta por ampliar capacidad productiva y modernizar infraestructuras.

El crecimiento ha sido además equilibrado entre sectores. La construcción lideró el avance con un 5,6%, seguida de los servicios (+3,2%), la industria (+2,3%) y la agricultura (+0,5%). Esta diversificación reduce vulnerabilidades y fortalece la resiliencia frente a posibles shocks externos. La demanda interna aportó 3,6 puntos al crecimiento del PIB, compensando el impacto negativo del sector exterior en un año marcado por tensiones comerciales globales.

Especialmente relevante es la aceleración registrada en la recta final del año. El avance del 0,8% en el cuarto trimestre no solo fue el más elevado de 2025, sino que deja una inercia de crecimiento cercana al 1,1% para el inicio de 2026. Este dinamismo confirma que la economía española mantiene un ritmo sólido incluso en un entorno internacional menos favorable.

Parte de este desempeño se explica por la transformación estructural impulsada en los últimos años. Los fondos europeos Next Generation han actuado como catalizador de inversión en digitalización, transición energética e innovación. España ha incorporado nuevos motores de crecimiento vinculados a la inteligencia artificial, la modernización industrial, la sostenibilidad y la mejora de la productividad en sectores estratégicos como la logística, la energía o los servicios avanzados.

Informes internacionales sitúan a España entre las economías que mejor han integrado la innovación en su modelo productivo. No se trata de depender exclusivamente de grandes gigantes tecnológicos, sino de una digitalización transversal que alcanza a pequeñas y medianas empresas, administración pública y tejido industrial. Esta modernización contribuye a elevar el potencial de crecimiento a medio plazo.

En este contexto, el contraste entre los datos oficiales y el discurso catastrofista resulta evidente. Mientras Feijóo y Abascal alertan de un supuesto colapso económico, el país supera los 2 billones de PIB, lidera el crecimiento en Europa, reduce el desempleo, modera la inflación y aumenta la inversión. Los datos del INE, el FMI y otros organismos internacionales coinciden en señalar una etapa de expansión sostenida.

España encara retos importantes, desde la consolidación fiscal hasta la mejora de la productividad a largo plazo. Pero la fotografía actual dista mucho del escenario de crisis permanente que describen algunos dirigentes políticos. El avance del PIB, la mejora del empleo y la estabilidad de precios dibujan una economía que gana peso internacional y refuerza su posición en Europa.

Superar los 2 billones de dólares de PIB no es solo una cifra redonda. Es la constatación de un cambio de escala económica y de una trayectoria de crecimiento sostenido en un entorno complejo. En un momento en que otras grandes economías europeas muestran síntomas de estancamiento, España encabeza la expansión y consolida su recuperación estructural.

En definitiva, la economía española atraviesa una fase de crecimiento robusto y diversificado. Las cifras oficiales no avalan el relato de declive, sino que apuntan a liderazgo, estabilidad y transformación. España supera los 2 billones de PIB y los principales indicadores macroeconómicos desmontan, uno tras otro, los bulos económicos de Feijóo y Abascal.


    José Díaz Díez

    


 


 


 


 

¿Quién tiene las competencias en Sanidad?: el Estado legisla y la comunidad autónoma contrata, previene y financia

En mitad de la huelga convocada por los médicos del país, ¿cuáles son las competencias que deben asumir los gobiernos autonómicos en Sanidad?

Lirios Arques

22-2-26

ElPlural



En las últimas semanas los profesionales sanitarios del país han alzado la voz ante lo que consideran un Estatuto Marco que queda lejos de las necesidades reales del sector, lo que ha llevado a una semana de huelga médica y a exigencias de un texto propio que reconozca las singularidades de estos profesionales. Un complicado escenario que sufren los profesionales sanitarios y que ha protagonizado también los reproches del Partido Popular (PP) hacia la ministra de Sanidad, Mónica García, a quien exigen que dimitan.

Sin embargo, lejos de las quejas que llevan entonando durante este semana médicos y facultativos y las acusaciones en cascada de los populares, conviene destacar en este punto que en materia de Sanidad las competencias no las asume por completo el Estado. Volviendo atrás en el tiempo hasta la Constitución de 1978 y los estatutos de autonomía, de estos se desprende que las competencias en sanidad se distribuyen entre el Estado y las comunidades autónomas, aunque la mayor parte de estas recaen sobre cada uno de los Ejecutivos regionales.

Con este telón, en lo que concierne al Estado, este debe asumir la legislación básica, es decir, todo aquello relacionado con el establecimiento de leyes y regulaciones que velan por la coordinación entre las diferentes autonomías. En línea con ello, el Estado también debe trabajar por coordinar el funcionamiento del Sistema Nacional de Salud (SNS) con el fin de garantizar la cohesión entre los diferentes servicios sanitarios que se extienden por todo el país. Entre otras cosas, ante escenarios extremos que pongan en riesgo la salud en el conjunto del país, como una emergencia o crisis sanitaria -como fue el caso de la pandemia de Covid-19- es también el Estado el encargado de aplicar las medidas necesarias y responder ante ello.

En este mismo orden de cosas, entre otras competencias que pertenecen al órgano estatal se encuentra la regulación y financiación de medicamentos y productos sanitarios; así como velar por la seguridad sanitarias internacional que comprende la vigilancia de enfermedades infecciosas y los acuerdos internacionales en esta materia.

Sin embargo, al margen de todo ello, los Gobiernos de cada comunidad autónoma también son responsables de la gestión de diferentes aspectos. En esta línea, a los Ejecutivos autonómicos les compete la gestión de los hospitales y los centros de salud de su territorio, lo que supone también la contratación de personal, la gestión de las infraestructuras y la prestación de los servicios asistenciales.

Asimismo, en términos de financiación, también son las comunidades autónomas quienes deben hacerse responsables de sus sistemas sanitarios a través de las transferencias del Estado y de sus propios recursos. Además de ello, la planificación y gestión de sus sistemas de salud con los correspondientes programas de prevención, promoción de salud, vacunación y atención primaria también le compete a cada gobierno regional.

Es decir,  el Estado es el encargado de legislar y coordinar y las autonomías son las responsables de prestar servicios sanitarios y políticas de salud en sus territorios.

Los salarios y las jornadas, competencia autonómica

A razón de todo ello y fruto de las réplicas que se han vertido desde el ala popular a la cartera de Mónica García, la ministra se ha visto forzada a responder en los últimos días recordando, precisamente, que las autonomías también son responsables de este escenario. Entre las voces más críticas ha destacado la del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, quien exigía a la ministra a "sentarse a negociar". "Pedimos un esfuerzo decidido para evitar el conflicto y que afecta a nuestra sanidad”, señaló el presidente de la Junta.

Pero la ministra contestaba rápidamente a Moreno Bonilla recordándole el escenario en el que se encuentra la sanidad en su territorio y las competencias que le corresponden. Así, la ministra le recordaba que se ha reunido “en más de 20 ocasiones con los sindicatos médicos”, a la vez que señaló que con el Estatuto Marco se eliminaron “las guardias de 24 horas” y se mejoraron las condiciones laborales “tras 23 años”. “Los salarios, las plantillas y jornadas los decide usted. Dependen de la comunidad autónoma. 500 médicos abandonan cada año Andalucía buscando mejores condiciones, muchos tienen más de 1.800 pacientes asignados”, recordó la titular del ramo.

Con todo ello, la ministra de Sanidad subrayó que, detrás de este marco, más de 500 millones de euros se han repartido desde la Consejería de Salud a “empresas privadas”, mientras que “otros tantos millones en vez de subir salarios y contratar profesionales, se van a bonificar los impuestos a los ricos”.“La mano siempre está tendida para el diálogo, para el acuerdo y para mejorar la sanidad andaluza. Pero no eche balones fuera ni oculte sus prioridades”, zanjaba la ministra.


 


 


 


 

Abascal deja claro que ni sus más cercanos le discuten: ni Ortega Smith, ni Olona, ni Espinosa de los Monteros

El cese de Ortega Smith, el último de los fundadores, confirma la 'bunkerización' de Abascal como líder

Jaime fernandez

22-2-26

ElPlural



El cierre del nucleo de Vox en torno a la figura del líder, Santiago Abascal, se ha consumado esta semana con el cese de uno de los nombres más importantes en la historia del partido ultra. Javier Ortega Smith, que participó en la fundación de Vox y ha sido una de las personas más cercanas a Abascal, fue primero despojado de todos sus cargos en la Ejecutiva nacional, para ser después expulsado definitivamente del partido este miércoles. El cese, amparado por Vox en un "desacato" del hasta entonces portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, consuma una dinámica de limpia de cualquier voz mínimamente discordante con Abascal, que se ha ido cobrando víctimas con el paso de los años.

Ortega Smith es el último de los pesos pesados de Vox en caer. De aquel grupo que encumbró a Santiago Abascal como esperanza de la ultraderecha ya solo queda el propio líder, que ha purgado hasta a sus más cercanos en el ámbito personal. No era un secreto que la relación entre ambos se había roto con el paso de los años. Los tiempos en los que Ortega Smith -según El Confidencial- apadrinó a las hijas de Abascal pasaron a la historia cuando el ahora cesado empezó a criticar ciertas dinámicas de la directiva del partido.

Aquello de que Vox no puede convertirse en "una agencia de colocación de amigos", sus elogios a otros purgados como Macarena Olona o Iván Espinosa de los Monteros, o críticas a la gestión económica del partido. El que fuera vicepresidente y secretario general de los ultras no ha ocultado su disconformidad con las decisiones de Abascal. Otros nombres que abandonaron Vox por el mismo motivo apuntan a ElPlural.com que las "tiranteces" entre Ortega Smith y la cúpula de Vox fueron lo que le llevó a ser sustituido por Ignacio Garriga, que ocupa ahora sendos cargos.

"Javier era bastante crítico internamente", cuentan. Ortega Smith ha ido cayendo en el ostracismo gradualmente en los últimos años, desde que empezó a ir a contracorriente de la cúpula de Vox: "Entiendo que lo fueron apartando de tal forma que llegara un momento que pudieran echarlo si era necesario, o esperando que se marchase él más bien", explica esta fuente.

Abascal saca pecho: "No temo a nada ni nadie"

El partido de Abascal ha visto llegar esta oportunidad con la negativa de Ortega Smith a ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid. La dirección del partido ultraderechista decidió este miércoles apartarle de forma cautelar, al considerar que “desacató" las órdenes que el alto mando aprobó el pasado 12 de febrero. Este jueves, Santiago Abascal valoraba su movimiento como una forma de reafirmar su liderazgo: "No temo a nada ni nadie", dijo el presidente de Vox, que añadió que la cúpula del partido es la que "manda".

Y no es, ni mucho menos, la primera vez que lo deja claro. Ortega Smith solo es el último de una lista de nombres que han ido cayendo en los últimos años por discutir a Abascal. La fuente consultada por este medio sitúa el inicio de la ruptura de relaciones entre ambos en "la época de Macarena Olona", otra de los pesos pesados purgados por discutir su hegemonía como líder. Olona, que llegó a ser candidata de Vox en Andalucía y secretaria general de su grupo parlamentario en el Congreso, pero abandonó el partido en 2022.

La ruptura de Olona con Vox se fraguó a partir de las elecciones andaluzas de ese año, en las que la mayoría del PP de Juanma Moreno Bonilla impidió al partido ultra ser decisivo para formar Gobierno. Unos días después, Olona se retiró de la vida política por "motivos de salud", y cuando trató de regresar a los meses, ya no se lo permitieron. Fue entonces cuando Olona empezó a renegar de Vox, asegurando que sus posiciones sobre temas como la homosexualidad son "demasiado ultras", y criticando "la autocracia de Abascal".

Olona inició en 2022 la desbandada del núcleo de Vox

El movimiento de Olona, que contó a ElPlural.com el que llegó a ser acosada y amenazada en redes sociales por un sector del partido, fue el detonante de la desbandada de miembros del núcleo duro de Vox. Figuras del búnker de Abascal que, por criticar decisiones del partido, terminaban cayendo en desgracia, como les ocurrió a Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio.

Ambos formaban parte del bando más liberal del partido, que inició una guerra de poder con el sector más ultra. En el caso del primero, llegó a ser secretario general de Vox, mano derecha de Abascal, y su portavoz en el Congreso. Espinosa de los Monteros alegó motivos personales para abandonar la política, pero sus choques con el bunker de Abascal, que encabezaba el entonces vicepresidente Jorge Buxadé.

Rocío Monasterio fue la presidenta de Vox en Madrid hasta octubre de 2024, cuando fue cesada, en teoría, porque su mandato había expirado. La realidad es que la dirección del partido llevaba tiempo buscando la manera de apartarla. En las elecciones autonómicas del año anterior, Abascal apenas la apoyó en su campaña, y desde Bambú le impusieron varios nombres en las listas.

A la salida en cascada de miembros del nucleo duro de Abascal en la fundación de Vox hay que sumar las de Carla Toscano, que abandonó su escaño en 2024; Víctor Sánchez del Real, muy próximo a Espinosa de los Monteros y Monasterio y que se fue tras las elecciones de 2023; o José Luis Ruiz Bartolomé, también del entorno de Monasterio y que renunció en enero de 2024.

viernes, 20 de febrero de 2026

 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 



El 18 de febrero de 1949 murió exiliado en Buenos Aires Niceto Alcalá-Zamora, político y jurista que ocupó varios ministerios durante el reinado de Alfonso XIII, la presidencia del gobierno provisional de la Segunda República y, finalmente, el cargo de presidente de la República Española entre 1931 y 1936.

Su oposición a la dictadura de Miguel Primo de Rivera le llevó a declararse partidario de la República en 1930, a participar en el Pacto de San Sebastián para derrocar a la monarquía y a presidir el gobierno provisional que se hizo cargo del poder tras la renuncia de Alfonso XIII, el 14 de abril de 1931.

Su presencia en aquel gobierno representaba la adhesión al régimen republicano de sectores conservadores, católicos y de clase media. Pero pronto entró en conflicto con los dirigentes republicanos más avanzados: discrepó sobre todo de la regulación constitucional de las relaciones Iglesia-Estado, hasta el punto de dimitir y ceder la jefatura del gobierno a Manuel Azaña.

No obstante, fue elegido presidente de la República, cargo que ejerció durante cinco años con lealtad a la Constitución; durante el primer bienio entró en conflicto con las predominantes fuerzas de izquierdas; pero no fue mucho mejor su relación con los partidos de derechas que triunfaron en las elecciones de 1933 (enfrentamiento con José María Gil Robles, indulto al general golpista José Sanjurjo contra el parecer del gobierno...).

Tras las elecciones de 1936, que dieron el triunfo al Frente Popular, Alcalá Zamora acabó por ser depuesto como presidente, al haber rebasado el número de disoluciones de las Cortes autorizado por la Constitución en un solo mandato presidencial; una vez más, Manuel Azaña fue el encargado de sucederle. Niceto Alcalá Zamora se exilió en París y, más tarde, en Buenos Aires.

En el balance de su actuación política hay que destacar la voluntad de integración que demostró, aceptando lealmente el juego democrático desde posiciones conservadoras; su aspiración de promover una gran opción política de centro que facilitara el consenso estaba condenada al fracaso en una época de tensiones sociales y políticas tan graves como las que acabaron conduciendo (tres meses después de su destitución) a la Guerra Civil, y, tras la derrota de la República, a la dictadura de Francisco Franco.

Famoso por su elocuencia parlamentaria desde las Cortes de la Restauración, Alcalá Zamora fue miembro de la Real Academia Española y dejó una abundante obra escrita; algunos de sus títulos más destacados son Tres años de experiencia constitucional, Los defectos de la Constitución de 1931 e Inventario objetivo de cinco años de República.

El inicio de la guerra civil española le sorprendió en un viaje por Noruega. Decidió no regresar a España cuando se enteró, según cuenta en sus memorias, reescritas durante el exilio, de que milicianos del Frente Popular habían entrado ilegalmente en su domicilio, robándole sus pertenencias y saqueado asimismo su caja de seguridad (y al menos, otra propiedad de una de sus hijas) en el banco Crédit Lyonnais de Madrid, llevándose el manuscrito de sus memorias, parte del cual fue publicado (con cortes de la censura) en la prensa republicana durante la guerra y ampliamente comentado por Manuel Azaña en sus Memorias. Fijó su residencia en Francia, donde le sorprendió la Segunda Guerra Mundial.

El 17 de enero de 1937, en plena guerra civil, publicó un artículo en el diario suizo Journal de Genève en el que se sumó a la tesis del bando sublevado de que la victoria del Frente Popular en las elecciones generales de febrero de 1936 se había producido gracias a la alteración de las actas electorales por la «ofensiva del desorden» desplegada por el Frente Popular en la calle durante la tarde-noche del mismo día de las elecciones y los días siguientes («la muchedumbre se apoderó de documentos electorales; en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados»), seguida de la manipulación llevada a cabo por la Comisión de Actas («que procedió de manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias, donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron a candidatos amigos vencidos. Se expulsó de las Cortes a varios diputados de la minoría»). Así fue como, según Alcalá Zamora, el Frente Popular consiguió la mayoría absoluta en las Cortes cuando solo había obtenido realmente unos 200 escaños muy lejos por tanto de los 237 en que se situaba el umbral de la mayoría absoluta. El Frente Popular logró conquistar la mayoría absoluta «violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia», concluía Alcalá Zamora.

Terminada la guerra, en 1941 el Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas creado por el bando vencedor le impuso una multa de 50 millones de pesetas por considerarle «uno de los principales responsables, por acción y por omisión, de haber forjado la subversión roja, haber contribuido a mantenerla viva durante más de dos años y a estorbar el triunfo providencial del glorioso Alzamiento», lo que conllevó la confiscación de sus bienes. También le condenó a la pérdida de la nacionalidad española en aplicación del artículo 9 de la Ley, aunque no hay constancia de que el gobierno franquista llegara a aplicar dicho extremo. Después de múltiples penalidades, debido a la ocupación alemana y a la actitud colaboracionista del gobierno de Vichy, salió de Francia y tras un viaje transatlántico de 41 días en barco llegó a la Argentina en enero de 1942, donde vivió de sus libros, artículos y conferencias hasta su muerte.


 


El 18 de febrero de 1911 nació en Madrid Julián Grimau, político comunista condenado a muerte y ejecutado por la dictadura franquista, acusado ante el tribunal militar que lo juzgó en Consejo de guerra de supuestos crímenes cometidos en la retaguardia durante la guerra civil española en su condición de miembro de los servicios policiales y como jefe de la Brigada de Investigación Criminal. La oposición a la dictadura, tanto en el interior como en el exterior, cuestionó la validez de las pruebas presentadas en el juicio y denunció las torturas a las que fue sometido durante su detención.

Establecido en La Coruña, donde trabajaba en una editorial, Julián Grimau se interesó desde muy joven por la política. Ya en Galicia había militado en la ORGA (Organización Republicana Gallega Autónoma), y, tras la proclamación de la república en 1931, regresó a Madrid y se afilió al Partido Republicano Liberal. Ingresó en el cuerpo de policía y fue inspector de la Brigada de Investigación Criminal en Barcelona. Con el estallido de la guerra civil, participó en julio de 1936 en el asalto al Cuartel de la Montaña e ingresó en el Partido Comunista de España (PCE).

Finalizada la guerra civil, se exilió a Francia y Cuba y prosiguió su actividad política. En 1943 regresó a Europa; en 1954, en el congreso de Praga, fue elegido miembro del Comité Central del PCE. Establecido en Francia, desde 1959 pasó clandestinamente algunas temporadas en España, dedicado a la organización en el propio territorio de la oposición al régimen de Francisco Franco.

El día 8 de noviembre de 1962 varios inspectores de la Brigada Político-Social detuvieron a Grimau en un autobús, en la madrileña Glorieta de Cuatro Caminos. Hacía varios días que el militante comunista era vigilado. En los locales de la Dirección General de Seguridad, y mientras era sometido a interrogatorio, Grimau "cayó desde una ventana del cuarto piso del edificio". En una rueda de prensa convocada por Manuel Fraga al día siguiente del hecho, el ministro dijo: "Se trata del jefe de un pequeño grupo comunista, muy avisado, y que si se sometió a la pirueta de arrojarse por el balcón de la calle fue porque no quería declarar ninguna palabra más de las que había declarado. Está perfectamente identificado: estuvo en el Cuartel de la Montaña, y con nombre supuesto ha circulado dentro y fuera de España durante tres años, y no se puede todavía añadir nada más sobre este particular por cuanto su estado de gravedad ha impedido tomarle nuevas declaraciones".

El llamado "caso Grimau" ha merecido siempre un tratamiento especial entre los historiadores por las condiciones en que se produjo y sus derivaciones internacionales. Durante el régimen franquista, después de la intensa represión de 1939-1944, se habían producido episodios como éste con otras personas por actividades contra la dictadura. En 1962, sin embargo, la guerra quedaba ya lejos, y el clima político estaba marcado por las expectativas liberalizadoras.

Julián Grimau era un inculpado de gran importancia y los sectores más extremistas del régimen impusieron realizar con él un castigo ejemplar. El proceso alcanzó una gran espectacularidad. Varios médicos franceses que le interrogaron concluyeron que podía descartarse el intento de suicidio y que la ausencia de cortes en el rostro y las manos invitaban a considerar que había sido arrojado por la ventana, con el conocimiento perdido a causa de las presiones físicas ejercidas sobre él. El capitán Alejandro Rebollo cuidó de la defensa de Grimau, quien fue acusado de "crímenes cometidos contra bienes y personas durante la Cruzada". Lo cierto es que, sorprendentemente, la defensa del capitán Rebollo fue brillante y sincera, solicitando la absolución por los hechos imputados durante la guerra y reclamando una pena de tres años de cárcel por las actividades del procesado contra la "legalidad vigente". Ese capitán tuvo posteriormente dificultades en su vida profesional.

El militante comunista fue condenado a muerte. El diario Le Monde del último día de abril de aquel 1963 explicó: "En la reunión del Consejo de Ministros para decidir sobre la suerte de Julián Grimau, Franco no habló una sola vez durante las catorce horas de discusión. Por irónico que parezca, la incapacidad del Caudillo alarma a los liberales españoles [...] Al parecer, el proceso y la condena de Grimau constituye una victoria de la Vieja Guardia y el fin de la tentativa de liberalización promovida con la llegada a la vicepresidencia del general Muñoz Grandes. La decisión en favor de la ejecución fue adoptada por un voto de mayoría: votaron por ella todos los generales y dos civiles. Uno de los generales era Agustín Muñoz Grandes, quien se mostró contrario, pero no quiso romper la solidaridad con sus compañeros de armas".

Según explica Manuel Fraga en sus memorias, "la cuestión de si se amnistiaba o no a Grimau fue uno de los debates más difíciles que recuerdo; predominó la tesis negativa y la sentencia se cumplió". Por el indulto se movilizaron numerosas instituciones internacionales y personalidades del mundo político y cultural. El profesor Giorgio La Pira, alcalde de Florencia y miembro influyente de la Democracia Cristiana de su país, encabezó una acción de protesta secundado por los poetas Salvatore Quasimodo, Giuseppe Ungaretti y Alberto Moravia. En Francia se movilizaron personalidades como Jean-Paul Sartre, Yves Montand, André Malraux y muchos más, así como la reina madre de Bélgica y el papa Juan XXIII, quien hizo llegar a Franco "una exhortación a la caridad cristiana".

Quizás el hecho más destacado fuera el envío por Nikita Kruschev a Franco de un telegrama solicitando el indulto: "Ninguna razón de Estado podría justificar el hecho de que 25 años después de terminar la Guerra Civil de España se pueda juzgar a una persona según leyes de tiempo de guerra. Guiado por sentimientos de humanidad me dirijo a usted convencido de que atenderá el ruego de modificar esta sentencia". La respuesta de Franco fue: "Los crímenes horrendos cometidos, de los que hay pruebas abrumadoras, y la continuada acción subversiva hasta el momento mismo de su detención, impiden el ejercicio de la gracia del indulto".

Finalmente Grimau fue fusilado el 20 de abril de 1963. El diario católico francés La Croix afirmó: "Sin inmiscuirnos en los asuntos internos de España, puede considerarse que la ejecución de Grimau no facilita el apaciguamiento de los espíritus ni la paz". El dirigente católico italiano Aldo Moro opinó que "este fusilamiento adquiere caracteres no de justicia, sino de venganza política". El diario romano La Stampa concluyó: "La impresión provocada en El Vaticano ha sido francamente negativa. Un portavoz papal afirmó que no habían faltado apelaciones a la clemencia, lamentándose de que de nada hubieran servido".

El caso Grimau fue el más espectacular en aquel contexto de fortísima represión vivido en el bienio 1962-1963. Pero es necesario señalar que el dirigente comunista no fue el único ejecutado. El 29 de julio de 1963 explotaron en Madrid, en los edificios de la Dirección General de Seguridad y de la Central Nacional Sindicalista, dos artefactos. Unas horas después eran detenidos dos jóvenes anarquistas a los que se acusó de la autoría del hecho: Joaquín Delgado y Francisco Granados. Según una nota publicada en Toulouse por el Consejo Ibérico de Liberación, ambos nada tenían que ver en los citados atentados, afirmando que se trataba de un montaje policial dentro de la oleada de represión. Joaquín Delgado y Francisco Granados, ejecutados a garrote vil, fueron la culminación trágica de aquella oleada represiva. Otra noticia de aquella coyuntura provino de la comarca barcelonesa del Bergadá. A principios de agosto, durante un encuentro armado con la Guardia Civil, resultó muerto el último guerrillero: Ramón Vila Capdevila, conocido con el nombre de Caracremada, un solitario adscrito ideológicamente a la CNT, pero sin vinculaciones orgánicas con la un organización.


 


 


 


Nando Worldcitizen 

✝️ EN LA RELIGIÓN APRENDEMOS A PEDIR PERDÓN DESPUÉS DE HACER EL MAL.

EN LA CLASE DE ÉTICA APRENDEMOS A NO HACERLO.

Miércoles de Ceniza: un ritual público de culpa, que hace a algunos sentirse orgullosos

¿No es esto contradictorio? —Sí, pero no es nada de extrañarse en las religiones.

Cada año en España y gran parte de Hispanoamérica, ocurre la misma escena: personas vestidas para ir al trabajo, a la universidad o para hacer compras cotidianas, caminan por la ciudad con una cruz de ceniza dibujada en la frente; en señal de penitencia, pero a la vez con una especie de orgullo grupal. Y no es un accidente, ni una broma, ni maquillaje artístico: es Miércoles de Ceniza, el día que comienza la Cuaresma, es decir, los cuarenta días previos a la llamada "Pascua de Resurrección”, "Pascua Florida” o “Domingo de Resurrección” (la Pascua cristiana).

Se supone que es un período destinado a la "preparación espiritual” de los cristianos para la celebración de la supuesta resurrección de Jesús, durante el cual realizan diversos tipos de "penitencia”.

El día anterior correspondió al Martes de Carnaval o Mardi Gras, el último día del Carnaval, que es un período festivo de origen precristiano, celebrado por diferentes culturas, en que se practica todo tipo de excesos, para en el caso de los cristianos, a partir de hoy Miércoles de Ceniza, buscar el arrepentimiento y la reconciliación con "Dios”.

Desde una mirada antropológica —y crítica— el fenómeno es sin duda interesante: una marca ritual visible que convierte la identidad religiosa en señal pública; un recordatorio corporal de culpa, mortalidad, pero a la vez de pertenencia comunitaria.

Ya en el siglo IV existía la idea de un período de "preparación espiritual” antes de la celebración de la supuesta resurrección de Jesús.

Pero el detalle curioso es que originalmente no comenzaba en miércoles sino en domingo (porque la resurrección también se celebra un domingo).

El problema es que los domingos eran considerados días festivos, y no se ayunaba. Así que entre los siglos VI y VII, cuando el ayuno penitencial se volvió central, la Iglesia movió el inicio de la cuaresma para el miércoles anterior, para que así cuadraran las cuentas penitenciales. Y de esta forma nació el primer Miércoles de Ceniza: no por revelación divina, sino por logística litúrgica.

¿Y por qué ceniza? —Se supone que es una práctica que expresa arrepentimiento y culpa, siendo considerada como una especie de "pago” por algo "malo” que la persona cree que hizo.

Ya los hebreos acostumbraban a manifestar su humillación, luto y arrepentimiento cubriéndose la cabeza de ceniza.

Eso equivalía a reconocerse culpable ante la divinidad.

EN LA RELIGIÓN APRENDEMOS A PEDIR PERDÓN DESPUÉS DE HACER EL MAL.

EN LA CLASE DE ÉTICA APRENDEMOS A NO HACERLO.

La Biblia menciona por ejemplo un episodio en que Judit cayó "rostro en tierra”, y "echó ceniza sobre su cabeza", para humillarse ante su dios Yahvé-Jehová (Judit 9:1, Biblia de Jerusalén). Y según los evangelios, el mismo Jesús esperaba que la gente realizara estas humillantes prácticas penitentes o de arrepentimiento, "en ceniza” (Mateo 11:21).

Pero además, el Miércoles de Ceniza es una ocasión propicia para recordar aquella frase bíblica de: "polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19). Así que el sacerdote marca una cruz en la frente del creyente mientras pronuncia esa frase.

Osea que el cristianismo heredó esa simbología y la institucionalizó.

¿Y de dónde sale la ceniza? —Resulta de quemar los ramos "bendecidos” que se usaron el año anterior para la procesión y misa del Domingo de Resurrección o Domingo de Ramos.

Pero, ¿quiénes practican este rito? —No es exclusivo de los católicos, también lo practican los anglicanos, los luteranos, los metodistas, los presbiterianos y hasta algunos bautistas. Sin embargo, en la cultura iberoamericana el fenómeno visible es sobre todo entre los católicos: millones de personas reciben la cruz en la frente hoy, y luego continúan su vida diaria portándola todo el día (como penitencia, pero a la vez con cierto orgullo).

Porque para ellos no se trata de una simple marca con ceniza, sino de un símbolo que cumple una función social: de identidad, culpa y pertenencia. Y esto, desde el punto de vista antropológico resulta interesante, puesto que esa cruz cumple varias funciones simultáneas:

1. Es una marca de identidad grupal. Una señal pública de afiliación. Porque no basta creer, hay que demostrarlo.

2. Es un ritual de culpa colectiva. La ceniza simboliza arrepentimiento, incluso antes de un pecado concreto. Porque se participa en una deuda moral abstracta heredada.

3. Es un recordatorio de la mortalidad humana. El "volverás al polvo” funciona como pedagogía emocional: someter al individuo recordándole su pequeñez ante la autoridad religiosa.

4. Es una forma de normalización social. Cuando miles lo hacen, el gesto —absurdo por sí mismo— deja de parecer extraño y se convierte en una tradición “respetable”.

Lo curioso es que, en sociedades históricamente católicas, el Miércoles de Ceniza tiene un componente especialmente visible: personas con traje de oficina, uniforme escolar o ropa cotidiana, que llevan la cruz marcada en su frente durante toda la jornada. Algo que no es necesario hacer… pero que se hace. Y ese detalle es clave: la religión deja de ser interior para convertirse en acto performativo.

Algo que desde la perspectiva antropológica se llama "ritual de señalización”: un comportamiento costoso o incómodo que demuestra pertenencia auténtica al grupo.

Al final, lo interesante no es si alguien cree o no cree, sino por qué el ritual sigue funcionando. Porque no es algo que depende de evidencia, sino de emociones profundas: miedo a la muerte, necesidad de comunidad, sentimiento de culpa heredado, y deseo de reconocimiento social.

La ceniza no prueba en realidad nada sobrenatural, pero sí revela algo muy humano: la necesidad de convertir ideas abstractas en acciones físicas.

Resumamos diciendo que el Miércoles de Ceniza no nació de ningún mandato divino, sino por ajustes prácticos del calendario litúrgico, y herencia cultural de antiguas prácticas penitenciales.

Sin embargo, siglos después sigue vigente, porque satisface funciones psicológicas y sociales muy reales. Cada cruz en la frente es menos una señal del cielo… y más una huella de la historia humana: de nuestra tendencia a materializar la culpa, a ritualizar la pertenencia y a convertir la mortalidad en ceremonia.

Pero en definitiva, la ceniza no conecta al creyente con lo eterno.

Lo conecta con algo mucho más comprobable: la tradición.


 


 


   

Edgar Leyva Rodriguez




 


    Juan Carlos Fernández


 


 


 


 

Nando Worldcitizen