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miércoles, 24 de junio de 2015

Jesús Monzón, el líder injustamente olvidado por la historia



Jesús Monzón Reparaz

Personalidad política navarra perteneciente a una conocida familia pamplonesa. Nacido en Pamplona el 22 de enero de 1910. Fallece el 24 de octubre de 1973.
Estudió con los jesuitas de Tudela y Derecho en Zaragoza pasando a ocupar un puesto en la Diputación navarra. Procedente del republicanismo, ingresó en 1931 en el Partido Comunista ocupando el cargo de secretario general del Comité provincial de Navarra durante el período republicano. Formó parte de la candidatura del Frente Popular en febrero de 1936 (21,1 % de votos) y participó en la toma de la Diputación de marzo efectuada en señal de protesta por la permanencia de las Comisiones Gestoras provinciales. El 26 de abril fue el candidato más votado del Frente Popular navarro para compromisarios electores del nuevo presidente de la República. Ayudado por un hermano del conspirador Lizarza, tras el alzamiento militar consiguió huir a Francia, trasladándose luego a Bilbao siendo instituido fiscal del Tribunal Popular del Gobierno Vasco.

Tras la caída de Bilbao, fue gobernador civil de Alicante, Albacete (1937) y Cuenca (1938). El 5 de marzo de 1939 acompaña a Pasionaria al salir ésta de Madrid rumbo a Orán tras la sublevación de Casado. Reorganiza el PCE en Francia dirigiendo la evacuación de refugiados hacia Sudamérica y la URSS. Junto con Manuel Azcárate y Gabriel León Trilla organizó la resistencia española contra la ocupación nazi mientras el Buró Político y el Comité Central se hallaban ausentes en América o Rusia. Hombre de gran arrojo y generosidad, al mediar la II Guerra Mundial pasa clandestinamente al interior (nombre de guerra, "Mariano") a fin de organizar la Unión Nacional, plataforma fantasmagórica que se autodefinía de concentración antifascista siendo, en la realidad, movida, sustentada y nutrida por el PCE en la dirección conveniente a los intereses estratégicos de la URSS. En 1944, al producirse la entrada masiva del "maquis" organizada por Santiago Carrillo y fallar la Unión Nacional como sustentáculo de la misma, Carrillo desencadena contra Monzón un proceso de acusaciones contra él y el "monzonismo". Detenido en Barcelona en junio de 1945, en circunstancias nada claras, sólo en diciembre de 1947 dará Mundo Obrero la noticia de su expulsión del partido "por labor de provocación" mientras Monzón purga su caída que sobrellevará con rebeldía y le ocasionará una condena de 30 años en el juicio celebrado en Ocaña en 1948.
La expulsión y actitud de Carrillo fueron explicadas, a posteriori, por éste en la reunión de cuadros del PCE del 17 de junio de 1948 y publicadas en Nuestra Bandera con el título "A la luz del comunicado de Bucarest: las tendencias liquidacionistas en nuestro Partido, durante el período de la Unión Nacional en Francia". Semprún (Autobiografía de Federico Sánchez, Planeta, 1977) comenta de esta forma el informe de Carrillo:
"No se aplica en este informe de Carrillo esa peculiar dialéctica estaliniana que consiste en reinterpretar el pasado en función de las pragmáticas necesidades ideológicas del presente".
En el caso concreto del PCE, esto se refleja al reinterpretarse los errores cometidos por los responsables del trabajo del partido en Francia y en España, durante la guerra mundial, errores, por otra parte, meramente hipotéticos, mientras no se establezcan objetivamente todos los datos históricos de la situación, ni se estudien exactamente las posiciones que mantuvieron Jesús Monzón y los camaradas que trabajaron junto a él durante aquel periodo, en que el partido lanzó la política de Unión Nacional, que reflejaba específicamente los intereses estratégicos de la URSS, en el momento de la alianza con las potencias democráticas antihitlerianas.
Así, aunque la "desviación" titista sólo se haya inventado en 1948, las posiciones de Monzón, que son de los años 1943-44, son enfocadas bajo el prisma del titismo a la oscura y turbia luz del comunicado de Bucarest del Kominform. Aunque no lo supiera, Monzón era un titista con cinco años de anticipación. Ahora bien, como lo titistas son unos degenerados políticos, unos insolentes, unos agentes objetivos del enemigo imperialismo, Monzón tiene que ser, por esa aplicación regresiva de las verdades reveladas de la teología estaliniana al pasado del movimiento, un degenerado político, un insolente y un agente objetivo del enemigo. En este terreno, el de las relaciones con el enemigo, las formulaciones irán precisándose. La "luz" del comunicado de Bucarest contra el titismo irá esclareciendo brutalmente la cuestión. En julio de 1948, en el mencionado informe de Carrillo se dice que Jesús Monzón es:
"un intelectual de formación burguesa, lleno de ambiciones personales, ligado por lazos familiares y por su formación a elementos reaccionarios, con los cuales jamás llegó a romper totalmente".
Y un poco más lejos añade Carrillo:
"Con el pretexto de la salvaguardia y protección de los cuadros del Partido, perseguidos, mantuvo relaciones oscuras con diplomáticos americanos y con elementos turbios y aventureros que llegaron a tener en la orientación del Partido más peso que los militantes honrados".
Como se habrá visto, ya está plantado el tinglado de la antigua farsa. La sangrienta farsa de los procesos estalinianos.
Por una parte, los orígenes y la formación burguesa de Monzón. O sea, el pecado original. Por otra, sus relaciones con diplomáticos americanos. O sea, los enemigos del alma proletaria: mundo, demonio y carne imperialistas. Los hilos de esta siniestra trama serán anudados más tarde. En 1950, en efecto, se publica en Nuestra Bandera (número 4, febrero-marzo de aquel año) un editorial que no está firmado, pero cuyo autor -se trata de un secreto voceado- era Santiago Carrillo. "Hay que aprender a luchar mejor contra la provocación", se titula dicho trabajo. En él, un apartado especial se dedica al "caso Monzón".
"El caso Monzón -dice el editorial de Nuestra bandera- ha sido llevado al conocimiento del Partido en 1948. Pero entonces carecíamos de algunos datos adquiridos posteriormente que vienen a precisar más ciertos aspectos importantes (... Contra todas las directivas del C. C., Monzón se erige en dirección del Partido para Francia y España. ¿Quién está detrás de Monzón? ¿Quién inspira su labor de falseamiento de la línea política del Partido, coincidente, en el fondo, con la de Quiñones en situar aquél a la zaga de las fuerzas reaccionarias y monárquicas, en llegar a la disolución del Partido dentro de una Unión Nacional dirigida por los capitalistas y terratenientes monárquicos?
Detrás de Monzón están los servicios de espionaje norteamericanos, están los agentes carlistas españoles. En el proceso de Budapest [se trata del proceso de Laszlo Rajk y de otros comunistas húngaros] ha quedado descubierto como uno de los principales agentes de Allan Dulles, jefe del espionaje americano en Europa, un llamado Field, que en apariencia se dedicaba a la "filantrópica" función de representar en Francia primero, en Suiza más tarde, al Unitarian Service, organización encargada de camuflar el espionaje americano so capa de ayudar a los refugiados. Field jugó un enorme papel como reclutador de los espías húngaros y yugoslavos. Field, en persona, es el hombre que en Francia se mantiene en contacto con Monzón durante más de dos años; el que enlaza a Monzón con los servicios de espionaje americano. Esto explica la enorme analogía entre la "política" de Monzón y la de los bandidos titistas. Este hecho arroja toda la luz sobre la "inspiración" que movía a Monzón.... Lo que explica, en realidad, "la enorme analogía entre la política de Monzón y la de los bandidos titistas" es que tanto el "monzonismo" como el "titismo" han sido inventados por los servicios especiales de Stalin. Mejor dicho: Stalin y sus servicios policíacos han elaborado a partir de 1948 y por medio de la presión moral, del chantaje, de la tortura, de los procesos políticos espectaculares, de las abyectas confesiones de dirigentes comunistas, los temas y los mecanismos genéricos de las supuestas conjura y traición titistas. Sobre todo esto existen, desde el XX Congreso del PCUS, desde la "primavera de Praga", suficientes documentos y análisis exhaustivos, que desmontan luminosamente el mecanismo de este sistema de mentira y terror.
Ahora bien, sobre el fondo de esa trama general, el grupo dirigente del PCE ha adaptado dichos temas a la situación concreta del partido español, inventándose, con la participación personal y decisiva de Santiago Carrillo, el "monzonismo" y el "comorerismo". ¡Aquí, en este siniestro menester, sí que demostró el actual secretario general del PCE "autonomía", "iniciativa creadora" e "imaginación política" ! Algún día, sin duda, los investigadores analizarán a fondo este período sombrío de la historia del PCE. Pero mucho me temo que a los más elaborados análisis les faltará ya siempre el sabor y el vigor terribles del testimonio directo. Mucho me temo que nunca hablen los testigos de aquel período. Jesús Monzón ha muerto. Joan Comorena también. Gabriel León Trilla ha sido asesinado por orden del grupo dirigente del PCE. Ya no hablará ninguno de ellos".
Joan Estruch comenta este importante episodio en su El PCE en la clandestinidad. 1939-1956 de esta forma:
"La llegada de Carrillo al Midi francés no supuso ninguna alteración importante de la política aplicada hasta entonces por el equipo dirigido por Monzón. En una conferencia pronunciada por Carrillo un mes después de la invasión del Valle de Arán se reconoce el valor de la labor desarrollada por Monzón, aunque se trata de una felicitación un tanto protocolaria que contrasta con el habitual tono hiperbólico de las alabanzas a los dirigentes supremos: No quiero dejar de saludar también a quienes han llevado directamente la responsabilidad de la aplicación de la línea política del Partido aquí en Francia, en este período, con firmeza y acierto, a los miembros de la Delegación del Comité de Francia".
[Unidad y lucha, Toulouse, Ediciones España Popular, noviembre de 1944, p. 1].

Obsérvese que Carrillo reconoce que esa labor ha consistido en la "aplicación de la línea del partido", y que califica de "Delegación del Comité Central", al equipo de Monzón, dándole así una legitimidad que cuatro años después le será ferozmente negada". Líster dice que Monzón "había cometido dos "crímenes" que no podía perdonarle el Buró Político, porque constituían una acusación a la propia cobardía de éste: haberse quedado en Francia cumpliendo con su deber y haberse marchado luego a España a seguir cumpliéndolo. El delito de valentía es el que más han odiado Santiago Carrillo y compañía. Monzón durante muchos años de cárcel, y a pesar de las infames acusaciones de Carrillo, continuó siendo el mismo militante honesto y fiel al partido que había sido siempre".
En opinión de Daniel Arasa, que reconstruye lo ocurrido a partir de testimonios inéditos, "existe una clara responsabilidad de la dirección del PCE, aunque desconocieron los aspectos concretos de la operación "Reconquista de España". Durante más de cuatro años, el equipo que encabeza Monzón dirige el PCE en Francia y España en condiciones durísimas, y los que están en la URSS y en México, al menos tácitamente, apoyan su gestión. A pesar de todas las dificultades de comunicación, el Buró Político tuvo tiempo cien veces de cambiar a los dirigentes de Francia y no lo hizo. Luego, al fracasar la invasión, se quiso buscar cabezas de turco y no sólo se les acusó del fracaso de una operación concreta". (Años 40: los maquis y el PCE, Argos Vergara, 1984). Salió de la cárcel en 1956 marchando a México donde residió durante varios años, hasta 1968. Vuelve a España estableciéndose en Mallorca durante un tiempo y volviendo a Pamplona en 1970.

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