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jueves, 18 de mayo de 2017

Ciudadano Negrín

Valencia recuerda el legado de Juan Negrín 
En el 80º aniversario de su nombramiento como presidente del Gobierno de la República, la capital valenciana celebra una exposición en la que se recupera la huella que dejó el político en la defensa de la ciudad frente a los bombardeos fascistas.
Público
Valencia
PACO BELTRÁN

Un 17 de mayo hace ahora 80 años tomaba posesión como presidente del Gobierno de la República, Juan Negrín, figura histórica que asumió su cargo en un momento convulso marcado no sólo por la Guerra Civil, sino por las tensiones internas, las divisiones y las represiones entre las diferentes facciones que había entonces en el bando republicano.
Negrín tomó posesión de su cargo en Valencia, donde entonces estaba la sede del Ejecutivo. La Generalitat Valenciana no quiso olvidar tan histórica onomástica y ayer, miércoles, los muros que hace ahora 80 años fueron testigos de aquel acto de posesión recordaron la etapa de Negrín al frente del Gobierno de la República.
El Patio Gótico de la Generalitat valenciana se llenó de militantes socialistas y curiosos para celebrar un acto en memoria de Negrín en el que participaron Angel Viñas, catedrático emérito de la UCM, José Medina, presidente de la fundación Juan Negrín, Carmen Negrín, nieta del político y el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig

El historiador Ángel Viñas pronunció una conferencia con el título Juan Negrín, un científico al frente del Gobierno de una República desamparada. Viñas recordó que Negrín tuvo que enfrentarse no sólo a las fuerzas fascistas sublevadas sino también a acontecimientos que terminaron por marcar la historia y su propia figura. El oro de Moscú, sus desencuentros con la Generalitat de Catalunya o la ilegalización del POUM y la posterior represión de los trostkistas son algunas de las situaciones a las que Negrín tuvo que hacer frente nada más asumir su mandato.
El oro de Moscú fue una cuestión que se decidió antes de su llegada a la presidencia, pero fue su Gobierno el que envió el oro desde el puerto de Cartagena por valor de casi 1.600 millones de pesetas para pagar el armamento que los rusos enviaron a España. De sus notas en el exilio, de sus cartas, custodiadas por su nieta en Francia se desprende la frustración de un Negrín consciente de que los rusos se aprovecharon de la situación: no sólo fijaron un precio de compra muy alto, sino que además enviaron aviones en un estado deplorable.

La insurrección de Barcelona a principios de mayo de 1937, con la Generalitat de Catalunya amenazada desde dentro y fuera de su territorio, es otra de las controversias que se ciernen sobre Negrín. Cerca de 500 muertos y 2.000 heridos fue el balance de una tragedia que no se detuvo ahí. Se impusieron las tesis de Moscú de hacer responsable de la revuelta al POUM. Y ya como presidente, Negrín firmó la disolución de este partido (el 16 de junio de 1937) y permitió el procesamiento de sus miembros. Un proceso que duró más de un año y que terminó con una sentencia de condena por atentado contra el orden público y la legalidad vigente.
La incógnita por resolver es el paradero de quien fue ministro del Gobierno autónomo Andreu Nin. Tras su detención y su posterior traslado a la prisión de Alcalá, Nin simplemente desapareció. Luces y sombras de una etapa convulsa.
Carmen Negrín, su nieta, destacó la importancia de la cesión del archivo que ha custodiado en Francia durante todos estos años por la Fundación Juan Negrín. La nieta cree que esa documentación ahora "puede contribuir a aclarar" la figura de su abuelo. El catedrático Angel Viñas defendió su figura y lamentó que Negrín "es el político socialista más difamado por los suyos". Viñas también recordó que en julio de 2008 se le devolvió la militancia socialista tras su expulsión del partido en 1946.

El catedrático Angel Viñas lamentó que Negrín "es el político socialista más difamado por los suyos"
Viñas no eludió, sin embargo, las grandes sombras que se ciernen sobre el médico, economista y políglota que fue nombrado por Azaña en detrimento de un Largo Caballero contrario a la presencia de los comunistas en el Gobierno.
Sobre el oro de Moscú, el catedrático justifica que Negrín tuviera que "movilizar fondos porqe una guerra se hace en sangre y oro", al tiempo que insistió en que la Unión Soviética "era la única salida para conseguir armas y que el dinero obtenido por el oro se utilizó además, para sufragar el comercio exterior, no sólo para armas".
Viñas reconoció las "diferencias de Negrín con Lluís Companys cuando el Gobierno quiso controlar las fábricas de armamento en Catalunya". El historiador reconoció "la desconfianza de Negrín hacia el Gobierno de la Generalitat". En cuanto a la desaparición de Andreu Nin, Viñas lo atribuye al "NKVD, fue la policía secreta soviética la que le raptará, sin que Negrín pudiera evitarlo".
El acto también sirvió para recuperar la huella de Negrín en Valencia. Y es que Negrín no fue sólo presidente del Gobierno: también fue responsable de la Junta de Defensa de Valencia. Una Junta que entre 1938 y 1939 construyó y habilitó hasta 300 bajos y sótanos para proteger a la población civil valenciana de los bombardeos.
Un almacén de expedientes apilados y enseres en desuso... este ha sido el destino durante 80 años del refugio construido entre enero y julio de 1938 en el sótano del edificio del Ayuntamiento. El actual equipo de Gobierno ha querido recuperarlo y abrirlo al público después de un año de obras para intentar devolverlo, sino a su estado original, sí a su aspecto más próximo.
"Partíamos de un refugio modificado y abandonado. Buscamos información del edificio original, hicimos pruebas y con la información del archivo municipal, como los planos y la documentación de obra, nos pusimos en marcha", explica Pepa Pascual arqueóloga municipal, quien nos guía, orgullosa, por las entrañas del refugio. "Queríamos recuperar el aspecto que tuvo en su momento, pero los bancos para sentarse han desaparecido, así como los baños y la máquina de ventilación ", se lamenta.
Había colores dentro del refugio para delimitar zonas. La zona marcada en rojo indicaba zona de peligro: hasta ahí podían llegar restos de metralla o escombros por las bombas. Había carteles con el aviso de "No detenerse, zona peligrosa". El azul era la zona más segura y era donde se encontraban los bancos. Hoy han dejado unas marcas a modo de guías en el suelo para recordar su ausencia.

Aprovechando la efeméride de Negrín y la rehabilitación del refugio, el Ayuntamiento de Valencia ha organizado la exposición Tempesta de ferro (Tormenta de hierro)
Pascual explica la consistencia de la construcción, de hecho un bombardeo destruyó la escalera del Ayuntamiento situada a escasos metros del refugio: "La cubierta de hormigón armado es de tres metros de espesor; dentro había una parrilla de hormigón y unas celdas que combinaban arena con algas para amortiguar el impacto de las bombas". Pascual explica que se ha intentado mantener la esencia original de la construcción y por ello "se ha cuidado la iluminación para que no distorsione o no sea muy fuerte".
En Valencia se construyeron muchos refugios en las escuelas en un intento por mantener la normalidad escolar y de que los niños dispusieran de un lugar para protegerse de las bombas. Este refugio se construyó con una capacidad para 700 niños y niñas, con el objetivo de proteger el alumnado del grupo escolar que había en el actual Ayuntamiento.
Aprovechando la efeméride de Negrín y la rehabilitación del refugio, el Ayuntamiento de Valencia ha organizado la exposición Tempesta de ferro (Tormenta de hierro). Con material del archivo histórico, de la Biblioteca Nacional, con prensa de la época y cartelería de la Universidad, la muestra ofrece una amplia visión de cómo se sufrieron —y se vivieron— los bombardeos en la capital del Turia durante la Guerra Civil.
La muestra y el refugio se puede visitar con cita previa. De los 300 refugios construidos tan sólo una veintena siguen en pie. El próximo objetivo es restaurar el de Serranos y el de Massarrojos.

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