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viernes, 5 de mayo de 2017

Cuando Dios se mete en política

Cuando Dios se mete en política
O no se explica muy bien cuando nombra a líderes mundiales o sus intérpretes en la tierra no le terminan de entender
ElPlural
Miguel Zorita
Jue, 4 Mayo 2017
Tal día como hoy en 1938 el Vaticano reconocía como legítimo el gobierno de Franco, una decisión curiosa teniendo en cuenta que la Santa Sede es un país como otro cualquiera, pero con el aliciente de que su líder, el Papa, es en realidad un representante en la tierra del creador mismo del universo, o sea Dios. Lo cual es un poco rocambolesco teniendo en cuenta que el ser más poderoso del cosmos solo puede gobernar de manera legal en uno de los países más pequeños de este pequeño planeta.
Pero más paradójico resulta que los herederos de quien dijo “mi reino no es de este mundo” puedan dirimir qué reinos o gobiernos terrícolas sí son legítimos o no. Hay que reconocer que el asunto tiene gracia y es precisamente esto lo que se conoce como “gracia de Dios”.
Y no lo digo en broma, esta expresión viene a ser la legitimación de un gobernante por derecho divino. O lo que es lo mismo, lo que ponía en las monedas de Franco cuando leíamos “por la gracia de Dios”.

Por esta misma “gracia” en España tuvimos como rey a Fernando VII. Lo cual vuelve a ser paradójico porque fue un rey por el cual se perdieron la mayoría de territorios de ultramar, lo cual querría decir que Dios al elegir a este monarca deseaba que España se hiciese más pequeña. Y no solo eso,  si no que hay que tener en cuenta Fernando VII  se reveló contra su padre en Aranjuez quitándole la corona y éste también decía que había sido elegido mediante la Dei Gratia, con lo cual o Dios se contradecía o los reyes mentían.

Si Dios no impidió que Fernando VII le quitase la corona a su padre, querría decir que le apoyaba, y si le dio su visto bueno cuando se perdió casi toda América y permitió que se desencadenasen por culpa de este rey varias guerras civiles es señal de que Dios en ese momento era anti español

Gibraltar es otro ejemplo de las contradicciones divinas porque, desde 1953, Dios no sólo había dado el visto bueno a Franco, también se lo dio a Isabel II de Inglaterra (Elizabeth II dei gratia Regina) con lo cual no parece lógico que Dios les transmita a dos gobernantes que son sus preferidos cuando sabe que ambos se van a pelear por un territorio. Por lo cual, o Dios es malvado o los gobernantes mienten.

Al tiempo que Franco (elegido por Dios) firmaba el concordato con la Santa Sede, Dios elegía Isabel II como reina de Inglaterra. ¿Estaba Dios jugando a dos bandas?

El 6 de mayo de 1527 Dios cayó de nuevo en una contradicción… o quizás no.  Me explico: Siete años antes Carlos V había sido elegido por Dios ya no solo como rey de España si no como emperador del Sacro Imperio Germánico, hasta aquí todo bien, pero cuando Clemente VII fue elegido papa no lo vio tan claro eso de que Carlos fuese parte de un plan divino. Las cosas se complicaron, la tensión aumentó, y al final Carlos V saqueó Roma dejando al Papa con lo puesto.
Aquello generó grandes debates e incluso un libro de divertidísima lectura escrito en la época “Diálogo de las cosas acaecidas en Roma” en el que su autor Alfonso de Valdés dice que Dios permitió que Carlos V desvalijase al papa “por el bien de la cristiandad”.
Lo cual nos lleva a una nueva reflexión, o Dios no se explica muy bien cuando nombra a líderes mundiales o sus intérpretes en la tierra no le terminan de entender.

Miguel Zorita es cronista y licenciado en Bellas Artes y autor entre otras obras de Cervantes Madrid y el Quijote (Ed. La Librería).


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