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jueves, 20 de septiembre de 2018

Te desgarraba el esfínter, llorabas y gritabas pero él no paraba (¿Estaba Dios mirando hacia otro lado mientras uno de sus clérigos cometía semejantes abrerraciones?)


Sobresaliente por decreto para los alumnos a los que violaba Ramos Gordón: "Mi hermano y yo suspendíamos todo menos su asignatura"

Diciembre de 2017. El relato de Javier en Salvados ponía los pelos de punta. Los abusos sexuales que José Manuel Ramos Gordón ejercía sobre sus alumnos dejaban pistas que, por desgracia, pasaron desapercibidas para el resto de la comunidad educativa. "Teníamos un insuficiente en todas las asignaturas menos en la suya, que teníamos sobresaliente", apunta Javier.

laSexta.com | Madrid | 18/09/2018

El sacerdote José Manuel Ramos Gordón, recientemente suspendido durante diez años por el Vaticano, abusaba de sus alumnos y les compensaba en su expediente académico. Sus abusos lastraban la vida de esos menores en todos los aspectos, también en el académico. "Éramos como autómatas en clase, estábamos por estar; pasábamos todo el día como idos: mirando por la ventana o durmiendo", recuerda Javier al hablar de sus primeros años en el colegio.

Asegura que su rendimiento escolar fue "devastador". Sólo una asignatura aprobada (Ciencias Sociales, con sobresaliente) llamaba la atención en una cartulina de notas plagada de suspensos. "Nunca nos dijeron nada el resto de profesores; era como si no estuviésemos", relata Javier al recordar el descaro con el que el cura Ramos Gordón calificaba con un sobresaliente a los alumnos -siempre discretos- de los que previamente había abusado.


José Manuel, Virgilio, Javier y su hermano... Son algunas de las víctimas de José Manuel Ramos Gordón. Ellos relataron su horror ante las cámaras de Salvados. Son exalumnos del sacerdote ahora suspendido por el Vaticano. 35 años después de innumerables abusos sexuales sobre los niños a los que educaba, Ramos Gordón será obligado a vivir en un monasterio fuera de la Diócesis de Astorga.

Te desgarraba el esfínter anal con inusitada vehemencia sagrada, ebrio de lujuria en busca del orgasmo celestial con la música de fondo del dolor, sollozos, gritos y lágrimas de aquellos niños, de seis a trece años,  aterrorizados (le daba igual, no paraba) que no entendían la felicidad que emanaba de su rostro en medio de tantas convulsiones mientras alcanzaba el clímax.

José Manuel Ramos Gordón se tiró 30 años siendo el rey, mandando y con una despedida con honores"

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