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sábado, 29 de septiembre de 2018

Cómo combatir la soledad


Cómo combatir la soledad

Entrevista con la Dra. Sacramento Pinazo-Hernandis, vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y presidenta de la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología




 Viernes, 28 de septiembre de 2018

  Cada vez hay más gente que vive sol, especialmente mujeres mayores. La Dra. Sacramento Pinazo-Hernandis, vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y presidenta de la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología, entrevistada en Alma, el portal social de la Fundación "la Caixa", cree que la soledad es un problema social. "Muchas personas viven solas y están encantadas, porque ha sido su elección. El problema es la soledad forzada: cuando desearías estar con otros y no puedes. Esta es la situación de muchas personas mayores que han tenido hijos, vida social y laboral, pero que, al final de su vida, se encuentran sin nadie con quien hablar o salir". Es entonces cuando llega el sentimiento de fracaso e incluso de culpa.
Ciudades poco amigables

Para la Dra, las ciudades actuales, tan "poco amigables", contribuyen a agravar la situación de nuestros mayores. "No solo por los bordillos y demás obstáculos, por el transporte poco adaptado o por la falta de bancos en los parques, sino también por la misma gentrificación: las franquicias sustituyen los comercios de toda la vida y la persona mayor, acostumbrada a pasar siempre por la misma calle y que le salude el de la panadería de toda la vida, se encuentra que de repente pasea por un barrio en el que ya que no conoce a nadie. Así que la soledad no tiene que ver tanto con la edad de por sí, como con circunstancias del envejecimiento que hacen que las personas mayores sean más vulnerables a ella".

Esa soledad se convierte en un problema de salud pública porque estas personas pasan mucho tiempo solas y se mueven menos. "Esto lleva a problemas cardiovasculares, de nutrición, osteoarticulares… La soledad puede contribuir al deterioro cognitivo y al desarrollo de enfermedades concretas, como la depresión, el alzhéimer, la obesidad, el accidente cerebrovascular o la hipertensión arterial. El aislamiento social y la escasez de contacto social, en definitiva, conllevan un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares e infecciosas y una mayor mortalidad".


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