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jueves, 11 de abril de 2019

FRANQUISMO: Las fosas del cementerio de Paterna


Franquismo

Accedemos a la causa militar contra Ángel Santamaría

La ejecución 'sin causa' del tío abuelo de Pablo Iglesias


 Miércoles, 10 abril 2019

Panadero, policía y comisario político de Aviación, le condenaron a muerte por "rebelión". Y quisieron endosarle un robo millonario. Por él se vio llorar a Iglesias en la fosa común nº 115 de Paterna

ElMundo

La condena a pena de muerte tiene fecha del 15 de julio de 1939. Hace tres meses que la Guerra Civil ha acabado y que Franco y su rebelión contra la República han vencido. El presidente del "consejo de guerra de urgencia" reunido en Valencia, el coronel Manuel O'Felan Correoso, firma la escueta sentencia. En virtud del Código de Justicia Militar y Penal, Ángel Santamaría Torremocha, madrileño de 32 años, panadero, ex policía, comisario político en la Aviación republicana y con influencias en el PSOE, ha cometido "un delito de adhesión a la rebelión", en la que ha participado de forma "personal, directa y voluntaria", y por eso debe morir.

Cinco meses después, antes de la Navidad en 1939, en el llamado Paredón de España en Paterna (Valencia), Ángel será fusilado. 

La historia de Ángel Santamaría sería otra más de tantas tragedias de la represión de la posguerra si uno de sus descendientes no fuera quien es. Ángel era el tío abuelo de Pablo Iglesias, hermano de su abuela materna. Después de que el pasado martes el líder de Podemos asistiera visiblemente emocionado con su madre, María Luisa Turrión, al cementerio de Paterna donde se presume que yacen los restos de su familiar en una fosa común, Crónica localiza la causa militar con su nombre. Está en el Archivo Histórico del Ejército del Aire, donde se encuentran las causas judiciales seguidas contra integrantes de la Aviación republicana en la posguerra. La suya es la Causa 1430.

Nos situamos en el Madrid de inicios de la guerra, verano de 1936. Ángel Santamaría, con domicilio en Puente de Vallecas, es el mayor de seis hermanos. De oficio panadero, está involucrado en política. Desde los 24 es miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas y de la UGT. Y en marzo ha dado un paso más afiliándose al PSOE, según figura en su declaración indagatoria. 


Pablo Iglesias ha contado, además, que su tío abuelo formaba parte de la Motorizada, la escolta personal del socialista Indalecio Prieto, un grupo que se vio envuelto en violentos altercados con los protectores del también socialista Largo Caballero, y al que pertenecía el hombre que en 1930 asesinó al monárquico José Calvo Sotelo. Pero sobre la actuación de Ángel como miembro de la Motorizada se sabe poco. Sólo cabe preguntarse si fue en uno de esos servicios cuando resultó herido de un disparo. 

Herido de un disparo, y policía


Según aparece recogido en su declaración indagatoria, al inicio de la guerra Ángel se encontraba en Madrid impedido para luchar. Había sido "herido por una escopeta de caza" desde una ventana en Cuenca, adonde había acudido "con otros individuos del Partido en propaganda electoral". Quedó convaleciente, con una herida en la parte izquierda del cuello que aún sería visible tres años después.

Cuenca fue uno de los lugares donde las cuestionadas elecciones de 1936 fueron repetidas, e Indalecio Prieto pronunció allí dos días antes de los nuevos comicios, el 1 de mayo, un famoso mitin en el que confesó sentirse "cada vez más profundamente español" y abogó por la moderación y la no violencia. Según una crónica periodística, aquel día hubo altercados entre indalecistas y derechistas. Quizá Ángel Santamaría fue herido allí. 

El caso es que, cuando Franco da el golpe de Estado, Ángel se mantiene "al margen de los sucesos" ya que debe acudir todos los días al hospital para someterse a unas curas. Así continúa un mes, hasta que el 16 de agosto se presenta voluntario al Batallón Pablo Iglesias, que después pertenecería a la 49ª Brigada del Ejército de la República, aunque, por estar aún herido, parece que no parte al frente. Un mes después, en septiembre, abandona el batallón: se ha presentado voluntario para entrar en la Policía y las "amistades que tenía con compañeros destacados del Partido" le han conseguido el puesto. Durante medio año, hasta marzo de 1937, ése será su nuevo trabajo: agente en la comisaría del distrito Congreso de Madrid. 

Hay quien estos días ha acusado a Ángel de chequista' No puede afirmarse; ni siquiera en el proceso judicial sin garantías al que fue sometido figura testimonio alguno al respecto. Sólo puede decirse que el tío abuelo de Pablo Iglesias fue policía de la República en los meses de plomo del Madrid de la guerra, cuando la ciudad era un nido de registros, detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones de los sospechosos de simpatizar con el bando franquista. Según su relato, como agente sólo "prestó servicios de vigilancia de día y de noche" y "en los registros en los que intervino no encontró nunca de qué incautarse". 

Existe, no obstante, una grave acusación contra él en otro expediente de la Causa General, aunque como ocurre con toda esta documentación debe tomarse con mucha prudencia ya que fueron juicios sin garantías procesales y, además, data de cuando Ángel ya está muerto. Se trata de la declaración como testigo de otro panadero residente en Puente de Vallecas que delata a un grupo de compañeros de filas y que, aun así, será fusilado. Su nombre era Gregorio García Sánchez y, según se recoge en su declaración, contó que en el Puente de Vallecas funcionaba un grupo de las Juventudes Socialistas Unificadas conocido como Los Cinco Diablos, al que imputó un asesinato: el del dueño de una panadería llamado Juan Cayón. Su hijo y él fueron detenidos por el grupo juvenil, llevados a la Casa del Pueblo y asesinados el mismo día, "a finales de julio o primeros de agosto de 1936". "Los asesinos", según esta declaración, fueron cuatro de Los Cinco Diablos, además de "un tal Ángel Santamaría, que avanzada la guerra fue comisario político de Aviación". El dato coincide con la trayectoria de Ángel Santamaría Torremocha. Pero no constan pruebas.


COMANDANTE DE AVIACIÓN


De policía pasó pronto a comisario político de la Aviación republicana (siempre "en excedencia" de acudir al frente). El comisario político era la figura que se dedicaba a vigilar que los miembros del Ejército obedecieran las consignas ideológicas de la República. Empezó en el aeródromo de Alcalá de Henares (de marzo de 1937 al mismo mes de 1938). Después le trasladaron al de Barajas. Su último destino, a partir de junio de 1938, fue Valencia, donde tampoco prestó servicios de vuelo, y donde el PSOE le ascendió a comandante.

Allí permaneció, según el expediente, los últimos nueve meses de la guerra. Y allí le sorprendió el final de la contienda. Según figura en las declaraciones de sus dos compañeros de condena, comisarios políticos como él, entre los tres acordaron esperar en Valencia "la llegada de las tropas nacionales y someterse". Ángel se entregó; podía haber huido, pues tenía pasaporte, pero aseguró que carecía de medios económicos para hacerlo. Un informe de la sección aérea de Levante, en cambio, dice que "su actuación fue de carácter malísimo" porque en los estertores de la guerra, Ángel "quemó" en una estufa "toda la documentación" del Comisariado General del 2º Sector de la llamada Aviación Roja. Otro informe añade que, mientras lo hacía, "blasfemaba" contra el denominado Alzamiento.

La guerra terminó y el panadero, policía y comandante fue apresado. En el proceso que se siguió contra él se incluyeron informes que decían que era "confidente y chivato del SIM", el Servicio de Información Militar de la República, que durante la guerra vigilaba que no hubiera en las filas republicanas derechistas, quintacolumnistas o poumistas.

Además, se le intentó acusar torpemente de dos delitos de los que él renegó. Aparecen en un informe del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) procedente de Burgos. Por un lado, se le relaciona con el robo de un millón de pesetas en el convento de las carmelitas de la madrileña calle Góngora, en agosto de 1936, para lo que se aporta la única referencia de un breve en La Vanguardia según el cual el cabecilla del grupo era un tal "señor Santamaría". Por otro, se le intenta endosar el asesinato en Amurrio (Álava), en las mismas fechas, del fraile Vicente Cabanes, un crimen en el que sólo consta que intervino "una persona llamada Santamaría".

Ángel negó ambas cosas y, finalmente, el delito por el que los rebeldes lo condenaron fue, paradójicamente, el de "rebelión". No sirvió el aval de un industrial de Vallecas que intercedió por él asegurando que le había ayudado sacando a su hijo de la cárcel de Alcalá de Henares. Tampoco la argumentación de su abogado defensor, un militar que representaba también a sus dos compañeros, Antonio Guigot Suárez y Juan Agustín Fernández Suárez: "La Defensa alega que si estaban afiliados a partidos políticos era porque necesitaban trabajar. (...) Que al ir al frente rojo iban con la ilusión que las engañosas teorías marxistas producían en la mente de los pocos años y volvieron de él completamente desilusionados de aquellas ideas (...), por lo que después procuraban por todos los medios el buscarse lo que vulgarmente se llama enchufe. (...)". Y que sus cargos eran, en la rama de Aviación, de carácter puramente "administrativo". Uno de sus compañeros pidió "un puesto en la España Nacional". Ángel Santamaría no. En su turno de palabra sólo insistió en una cosa: él en Bilbao (por Amurrio) no había estado nunca.
EN LA FOSA 115

El 19 de diciembre de 1939, los tres fueron fusilados junto a otras 57 personas en el muro que hay a medio kilómetro del cementerio de Paterna, en el que aún se aprecian impactos de bala. Así lo afirma el historiador Vicent Gabarda, que ha elaborado un listado con los 2.238 fusilados en los primeros años de la dictadura cuyos restos sitúa en el cementerio de Paterna. En la nómina, Ángel y sus dos compañeros figuran en la fosa número 115, en el patio principal del cementerio. En esta fosa -con una superficie de unos dos metros cuadrados Y cuya profundidad se desconoce- se cree que se encuentran los restos de 157 presos fusilados en tres sacas distintas. Ángel pertenecería a la más antigua, de modo que sus huesos estarían en el fondo del agujero.

Allí se estima que lo tiraron después de sacarlo de la cárcel -en la causa militar figura en la Modelo de Valencia- y de fusilarlo en el muro cercano al cementerio. El registro del camposanto tiene las páginas de esos años arrancadas, cuenta el historiador, que sí ha accedido al registro de defunciones de Paterna. En el acta de Ángel, fechada el 20 de diciembre, pone que falleció un día antes. El campo para escribir la razón de la muerte está en blanco.

"Recuerdo que en mi casa su fotografía" con "la boina roja" de la República "estaba en un lugar muy visible", contó Pablo Iglesias en Paterna. "Mi abuela y mi tía, que me criaron junto a mi madre, siempre me hablaron de él, de Ángel Santamaría, un joven socialista, panadero, que poco antes de perder la guerra le decía a mi tía Ángeles: "Aunque todo se pierda, siempre nos quedarán los jardines de Atocha". (...) Mi tía Ángeles me contó que vio salir de la cárcel el camión en el que los trasladaban hacia el paredón. Iban esposados y fieros dando vivas a la República. Mi tío vio a su hermana y pudo dejar caer del camión, aún esposado, su gorra. Mi tía la recogió. Fue la última vez que le vio con vida. (...) Las hermanas de mi tío murieron sin poder hacer el viaje que hacemos hoy mi madre y yo. No pudieron enterrar los restos de su hermano junto a sus padres". En las imágenes del acto se le vio llorando.

A raíz de esas imágenes, otro pariente de Ángel Santamaría habló públicamente. Se trata de Ángel T. S., quien dice ser bisnieto del panadero. Su abuelo materno era hijo del panadero, precisa a Crónica. En Twitter, Ángel mostró su enfado con Iglesias: "En paz después de 80 años, pero triste al ver que a mi bisabuelo se le usa delante de las cámaras con unas elecciones por delante y lágrimas de cocodrilo. Muy triste; él nunca lo habría visto bien. Intimidad y familia, sin cámaras, Pablo".

"María Luisa [la madre de Iglesias] lleva en esto desde hace dos años, pero se ha mantenido en secreto hasta ahora", cuenta Miguel Mezquida, arqueólogo y director del equipo científico de la asociación ArqueoAntro que está actuando en Paterna. Esta semana han iniciado la excavación y exhumación de la fosa de Ángel Santamaría gracias al impulso de la Asociación de Familiares de la Fosa 115, en la que participa María Luisa Turrión, y a una subvención de la Diputación de Valencia.

Miguel Navarro, portavoz de la asociación de familias, explica que los parientes de los fusilados en Paterna se han sumado a la causa por crímenes de lesa humanidad que instruye la Justicia argentina. También han planteado 12 querellas en los juzgados de Paterna para que los delitos de sus parientes sean anulados. "No queremos indemnizaciones, ni odio, ni revanchas", dice Navarro. "Sólo que nos dejen sacar los restos de nuestros familiares de la fosa".






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