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lunes, 15 de abril de 2019

Muere Neus Catalá, la mujer que derrotó a Hitler, a los 103 años.


13/04/2019

Muere Neus Catalá, superviviente de los campos de concentración nazis, a los 103 años

"Que su memoria nos sirva de ejemplo”.

Agencias

ElHuffPost

Neus Català, una de las últimas supervivientes españolas de los campos de exterminio nazis, ha fallecido este sábado a los 103 años, según ha informado el Ayuntamiento de Els Guiamets (Tarragona), localidad donde residía.

“Hoy nos deja la luchadora antifascista e internacionalista Neus Català. En estos tiempos oscuros que nos toca vivir, que su memoria nos sirva de ejemplo”, ha resaltado el consistorio en su cuenta de Twitter.

·         Neus Català i Pallejà, nacida el 6 de octubre de 1915 en Els Guiamets (Tarragona), fue una activista antifascista, republicana y feminista, comprometida con la memoria histórica tras sobrevivir a campos de exterminio nazi, a los que fue deportada durante su exilio en Francia tras la Guerra Civil española, y actualmente vivía en una residencia en su municipio natal.

Vivió varios años en Rubí (Barcelona) y París (Francia), y colaboró en campañas de defensa de los derechos humanos y la paz, dedicando más de 60 años de su vida a defender la memoria de las 92.000 mujeres muertas en el campo de concentración de Ravensbrück (Alemania), del que era la única superviviente catalana con vida.

Diplomada en enfermería en 1937, Català formó parte de las Juventudes del Partido Socialista Unificado de Catalunya (PSUC) y del sindicato UGT, y se trasladó a Barcelona al empezar la Guerra Civil (1936); en 1939 cruzó la frontera francesa con 182 niños huérfanos de la colonia Negrín de Premià de Dalt (Barcelona) que estaban bajo su cuidado.

Desde su exilio en Francia, colaboró con los maquis y se incorporó a la resistencia francesa, centrándose en su casa en la recepción y la transmisión de mensajes, armas y documentación.

En 1943 fue denunciada a los nazis, recluida y maltratada en la prisión de Llemotges (Francia), y en 1944 fue deportada al campo de Ravensbrück y, posteriormente, al de Flossenburg (Alemania) ―en concreto al subcampo checo Holleschein―, y fue obligada a trabajar en la industria de armamento.
Militancia política 

Fue liberada en mayo de 1945 por el Ejército Rojo, al fin de la II Guerra Mundial, tras lo que volvió a Francia y continuó la lucha clandestina contra el franquismo y mantuvo su militancia con el PSUC, el PCC, y posteriormente en EUiA; también fue socia de honor y cofundadora de la Fundació Pere Ardiaca, y fue presidenta de la Amical Ravensbrück desde su fundación en 2005.

A finales de los años 60 empezó a recuperar la memoria histórica de las mujeres de la resistencia y deportadas y a recopilar testimonios, que luego relató en 1984 en el libro ‘De la resistencia y la deportación: 50 testimonios de mujeres españolas’.

Cruz de Sant Jordi y otros reconocimientos


Recibió reconocimientos como la Creu de Sant Jordi (2005), la Medalla de Oro al Mérito Cívico del Ayuntamiento de Barcelona (2014), la Medalla de Oro y la Medalla centenaria de la Generalitat (2015) ―en el marco del Any Neus Català, coincidiendo con el 70 aniversario de la liberación de los campos nazi―, el Premio Alternativa 2006 de EUiA y el Premi Dignitat de la Comissió de la Dignitat (2007), entre otros.

En octubre de 2017, votó en el Referéndum sobre la independencia de Catalunya del 1-O, y también votó en las últimas elecciones autonómicas del 21 de diciembre.

Catalá cerró la lista de ICV-EUiA en los comicios para la Alcaldía de Barcelona de 2007, con una candidatura encabezada por Imma Mayol, y acompañada en las últimas posiciones de la fundadora de la Asociación de Mujeres del 36, Maria Salvo —presa durante la dictadura de Francisco Franco y también superviviente de campos de concentración—.

“Como feminista, me alegro de que sea una mujer quien nos represente”, afirmó en la presentación Català, y aseguró conservar la misma ilusión de cuando era joven.

Al recibir el premio del Catalán del Año 2006, una emocionada Català dijo recogerlo en nombre de las mujeres que lucharon por los derechos humanos y tuvo un emotivo recuerdo para los presos en los campos de concentración de “la bestia nazi”.

Memorias


En 2007 publicó el libro Testimoni d’una supervivent (Ediciones Primera Plana), y en 2012, explicó sus memorias en el libro Cenizas en el cielo (Ara Llibres, Rocaeditorial), novelado por Carme Martí, y que se adaptó al teatro en 2015 en una coproducción del Festival Grec de Barcelona y la Sala Muntaner, protagonizada por Mercè Arànega.

El libro recoge episodios como su infancia en un pequeño pueblo, su juventud interrumpida por la Guerra Civil, la rápida toma de conciencia social, la huida a pie hacia la frontera francesa, su primer gran amor, los maquis, la resistencia, y el giro radical que tomó su vida cuando las SS la encarcelaron y la llevaron en tren hasta el campo de concentración.


Neus Català "Nunca me reí tanto como los 18 meses que pasé en el campo de concentración"

La última española superviviente de la 'solución final' nazi confesó hace unos años que "el buen humor me mantuvo con vida en los campos de concentración".

14 abril, 2019

ElEspañol

David López Frías

Entrevisté a Neus Català en 2007 y de inmediato se convirtió en uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos. No sólo por haber sido una superviviente dos campos de concentración nazis (Ravensbrück y Holleischen), que también. Fue por su buen humor. Yo trabajaba en el Diari de Terrassa y ella vivía en Rubí, el municipio de al lado. Le concedieron el galardón de 'Catalana de l'any' a sus 92 años. Todos los medios importantes de Cataluña se pusieron en contacto con ella para entrevistarla, pero decidió hablar primero con nosotros, "porque éramos casi vecinos".

Llegué a media tarde con el fotógrafo, Nebridi Aróztegui, al pequeño piso del barrio obrero de Les Torres de Rubí donde ella residía sola (a pesar de su avanzada edad). Nos sorprendió la vitalidad de aquella mujer tan mayor. Tuvimos que interrumpir varias veces la sesión de fotos y el inicio de la entrevista porque no paraban de entrar llamadas a su teléfono fijo. Eran todos medios de comunicación.

Ella, con mucho esfuerzo recorría todo el pasillo hasta llegar al aparato, las atendía a todas y se excusaba por no poder concertar una entrevista en ese momento, porque precisamente le estábamos haciendo una. 

A la tercera o la cuarta interrupción, hizo una especie de gesto de hastío abriendo las manos y mirando al cielo. "Estoy muy cansada", nos dijo. "¿Por el trajín del premio de estos días?", le preguntamos. Nos miró a los dos y con una media sonrisa nos soltó: "Qué va. Es que este fin de semana he estado de juerga en El Perelló (Tarragona) y a mi edad cuesta mucho recuperarse".



Los tres reímos la ocurrencia (que era rigurosamente cierta) y así seguimos durante toda la entrevista. Esperábamos, dado lo crudo del tema, una conversación dura y lacrimógena. Pero nos estuvimos riendo toda la tarde. Hasta nos hicimos un par de fotos de broma con el premio de 'Catalana de l'any', mientras el teléfono no cesaba de sonar. Me sorprendió su buen humor constante en unos momentos en los que cualquiera se hubiese agobiado bastante. Por el buen humor le pregunté y me respondió con una frase que jamás se me olvidará: "El buen humor me mantuvo con vida en los campos de concentración. Nunca me he reído tanto como en los 18 años que pasé aquel infierno".

Con esa secuencia empecé la entrevista que reproduzco aquí tal cual quedó. En efecto, Neus Català se convirtió después de aquello en uno de los personajes favoritos de todos los que he entrevistado en mi vida. Y ya no solamente por el humor. Me sorprendió su tremenda personalidad cuando me confesó que ella, anticlerical y republicana, hizo la comunión por su propia voluntad, porque el cura era muy buena persona. Aprendí mucho en aquella charla.

Todas les veces que nos vimos después nos volvimos a reír recordando aquella tarde. Hace ya doce años, pero ni ha cambiado lo que Neus pensaba de su terrible experiencia, ni está nunca de más recordarnos que una persona que pasó las peores penurias durante casi dos años en un campo de concentración utilizó la risa como salvavidas.

Buen viaje, Neus.  

¿Cuál es el secreto para conservar ese buen humor, tras tantos años de penurias?

Es parte de mi carácter. El buen humor me mantuvo con vida en los campos de concentración. Nunca me he reído tanto como durante los 18 meses que pasé en aquel infierno. Era un sistema de autodefensa, una especie de cortina para resistir los tormentos que sufría a diario. En realidad, un campo de concentración tiene muy poco de cómico.

¿Qué se saca en positivo de una experiencia tan trágica?

Se vuelve una más humana. Desarrollas el sentido de la solidaridad y consigues reafirmarte en tus convicciones. Tus principios se hacen más fuertes. Quizás por eso seguí en la resistencia tras la guerra, haciendo de enlace entre Francia y España. Los nazis fueron derrotados en 1945, pero el fascismo continuaba mandando en España y yo seguía trabajando en la clandestinidad. Pasaba la frontera de noche, caminando, en coche, en tren, repartiendo propaganda… Cualquier acción era buena para combatir y seguir en la lucha.

¿Y no se pasa miedo, tras una experiencia tan brutal en un campo de concentración?

Se sobrelleva, probablemente porque piensas que lo peor ya ha pasado. Las aberraciones sufridas se superan, pero las convicciones morales, los principios, es algo que siempre te queda. Además, yo había estado al borde de la muerte varias veces. A mí me llegaron a condenar a muerte, pero la orden de ejecución no llegó a tiempo desde Berlín.

Guerra en España, guerra en Francia, guerra en Alemania… Siempre ha estado marcada por el estigma bélico.

Parece que me perseguía. Siempre he ido unos metros por delante de la guerra (ríe). Recuerdo que cuando salí de España en 1939 ejercía de responsable sanitaria en un hospital para niños. La noche que cruzamos la frontera teníamos un mal presentimiento. Tras marchar, los fascistas tardaron media hora en bombardear el recinto. Siempre he vivido huyendo de la guerra y luchando.

¿Esa capacidad de lucha es innata o se adquiere?

Con eso se tiene que nacer. A mí me viene de familia. De mi padre, que era republicano, revolucionario y anticlerical. Todas esas convicciones las heredé yo. Pero... ¿sabe una cosa? Yo hice la comunión con 13 años y por mi propia voluntad.

¿Un paréntesis religioso en su vida?

Nada de eso. Por el cura de mi pueblo, Els Guiamets (Tarragona), que era persona muy querida por todos. Soy republicana, pero nunca estuve de acuerdo con que se matasen sacerdotes. Había buenas personas. Como tampoco estoy de acuerdo con la política que está llevando ahora Israel, con todo lo que pasó el pueblo judío en su momento.

¿Cree que es el pueblo más oprimido de la historia?

Totalmente. Y aunque la gente no lo recuerde, aquí en España también se mataron muchos judíos en tiempos de la Inquisición. Una vez, en Francia, me negué a recoger un premio que llevaba por nombre ‘Isabel la Católica’. No quiero distinciones con el nombre de una reina sangrienta.

Hablando de premios, enhorabuena. Es usted “Catalana del Año 2007”.

Hay tantos catalanes del año...Y sobre todo, tantas catalanas del año. Pero lo que no puedo negar es que me ha hecho muchísima ilusión. Es un premio que vas valorando a medida que pasan los días, porque te das cuenta de que no se trata sólo de un reconocimiento a tu persona, sino de un homenaje a todos los compañeros que lucharon por unos valores y que acabaron pagando con su vida.

Último adiós

La hija de Neus Català: “Se ha ido tranquila y cantando cantos revolucionarios”

Amigos y autoridades políticas han acudido al tanatorio de Móra d’Ebre para despedirse del icono antifascista

La Vanguardia

Agencias

14/04/2019

La capilla ardiente de la luchadora antifascista Neus Català, fallecida el sábado en su localidad natal de Els Guiamets, recibe familiares, amigos y autoridades desde las diez de la mañana de este domingo en el tanatorio de Móra d’Ebre (Tarragona). Su hija, Margarita Català, ha explicado que murió tranquila y consciente hasta el último momento.

“He podido estar a su lado la última semana, hablarle y hemos cantado canciones revolucionarias”, ha afirmado emocionada. Català ha destacado que el mejor legado que su madre les ha dejado son los valores y la educación, la de una mujer “luchadora”.

He podido estar a su lado la última semana, hablarle y hemos cantado canciones revolucionarias”

Margarita Català

Está previsto que el funeral se celebre el martes a las doce del mediodía en el tanatorio de Móra la Nova, una ceremonia que será abierta y en la que se prevé que asista una amplia representación del Govern de la Generalitat. A la capilla ardiente montada en Móra d’Ebre acudirá este mediodía la consellera de Justicia, Ester Capella, de la que depende el área de memoria histórica de la Generalitat, Familiares y amigos le darán el últimos adiós en un acto más íntimo en el tanatorio de Móra d’Ebre.

Neus Català, fallecida ayer los 103 años, era una de las últimas supervivientes españolas de los campos de exterminio nazis y un símbolo de la resistencia contra el totalitarismo por su entereza y capacidad de lucha ante las peores adversidades, además de una firme defensora de los derechos de las mujeres. Su larga trayectoria personal y su tenaz esfuerzo por la recuperación de la memoria histórica le hicieron merecedora en los últimos años de numerosos homenajes y reconocimientos, como la Creu de Sant Jordi, que le otorgó la Generalitat en 2005, la Medalla de Oro al Mérito Cívico del Ayuntamiento de Barcelona, que recibió en 2014, y la Medalla de Oro de la Generalitat, concedida en 2015. La lucha por la libertad, contra el totalitarismo y por preservar la memoria de Neus Català fue reconocida y elogiada ayer por los representantes políticos catalanes.




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